Hay personas que, cuando están atravesando una semana difícil, lo primero que hacen es ordenar el placard. Otras limpian la cocina de punta a punta, reorganizan la biblioteca o acomodan cajones que llevaban meses cerrados. Aunque parezca una simple tarea doméstica, desde la psicología este comportamiento puede tener una explicación.
Según la Lic. Gisele Castro, psicóloga, cuando una persona atraviesa una situación de estrés, el aparato psíquico pone en marcha distintos recursos para disminuir la tensión emocional.
"Muchas veces los sujetos refieren que frente a factores de estrés aumentan las conductas que tienen relación con el orden y la limpieza, tal vez en un intento de recuperar la sensación de control cuando sienten que las cosas se están yendo de las manos", explica.
¿Por qué ordenar puede generar calma?
La especialista señala que ordenar y limpiar tienen características que las convierten en actividades especialmente reguladoras. Son tareas conocidas, con un objetivo claro, un principio y un final, algo que contrasta con la incertidumbre que suele acompañar a los momentos de mayor estrés.
"El aparato psíquico busca respuestas para disminuir la tensión que está vivenciando. Tanto ordenar como limpiar son acciones que, por sus características, pueden convertirse en una estrategia tentadora y funcional", afirma.
En ese sentido, explica que cuando una persona siente que el contexto la desborda, realizar una tarea concreta le permite recuperar cierta sensación de eficacia.
"La persona que enfrenta un entorno incierto y hostil experimenta sensaciones de desborde y angustia. Es entonces que podemos pensar que acciones tan cotidianas como limpiar y ordenar se transformen en un refugio", sostiene.
Del caos emocional al orden visible
Más allá del resultado de una casa impecable, el beneficio muchas veces ocurre durante el proceso.
Castro explica que movimientos repetitivos como doblar ropa, acomodar objetos o limpiar una superficie ayudan a generar una sensación de calma, familiaridad y control.
"No puedo controlar lo que está pasando, pero sí puedo controlar esta montaña de ropa para doblar", resume la psicóloga para explicar el mecanismo que suele aparecer en estos momentos.
Desde esta perspectiva, ordenar deja de ser solo una tarea doméstica para convertirse en una estrategia de afrontamiento. En lugar de permanecer pasiva frente a una situación que genera ansiedad, la persona encuentra una acción concreta sobre la que sí puede intervenir.
¿Es una conducta saludable?
La respuesta, según la especialista, depende de la flexibilidad con la que aparezca ese comportamiento.
Cuando ordenar o limpiar ayuda a reducir el estrés sin interferir con otras áreas de la vida, puede considerarse una estrategia adaptativa de regulación emocional.
"La persona lo hace porque lo desea, pero también puede dejar de hacerlo y buscar otros mecanismos regulatorios", explica.
Es decir, la limpieza no es un problema en sí mismo, sino una herramienta más para gestionar las emociones.
¿Cuándo deja de ser un hábito y se convierte en un problema?
Una duda frecuente es si estas conductas pueden estar relacionadas con un trastorno obsesivo compulsivo (TOC) o con una compulsión.
Castro aclara que no necesariamente.
Según explica, la diferencia aparece cuando la conducta deja de ser una elección y comienza a ocupar un lugar central en la vida cotidiana.
Si una persona empieza a descuidar responsabilidades laborales, vínculos afectivos, horas de sueño o incluso su alimentación porque siente la necesidad de limpiar u ordenar constantemente, es posible que ese comportamiento haya dejado de ser un recurso saludable.
"La conducta deja de ser una elección. Se ha vuelto una conducta rígida e irreductible, y es posible pensar que este hábito se esté convirtiendo en problemático", advierte.
Una pregunta para hacerse
La psicóloga propone mirar estas conductas con curiosidad y no con culpa.
Porque, muchas veces, mientras acomodamos un cajón, limpiamos una mesa o doblamos ropa, también estamos intentando poner en orden algo que ocurre por dentro.
"Ahora que sabemos que muchas veces, mientras acomodamos lo que nos rodea, también intentamos acomodar lo que sentimos y lo que pensamos, la próxima vez que la ansiedad nos encuentre con la escoba en la mano, te invito a pensar: ¿qué es lo que intentamos ordenar realmente?", concluye la especialista.
Experta consultada: Lic. en Psicología Gisele Castro (MP 61550).
Redacción OHLALÁ! El equipo de redacción de Somos OHLALÁ! está conformado por un grupo de periodistas especializado en diferentes temáticas. Buscamos compartir las noticias más relevantes de la agenda pública y aquellos temas que nos impactan a todos, también queremos construir herramientas que ayuden a navegar la actualidad.
En esta nota:
Psicología












