Vive con hipotiroidismo y tomó levotiroxina durante 10 años: “Me sentía abombada, se me caía el pelo y me decían que estaba todo bien”

Mel Lunardelli recibió su diagnóstico en 2010. Aunque seguía el tratamiento, el cansancio y la caída del pelo persistían. Su historia abre una pregunta: ¿qué pasa cuando la medicación no alcanza para sentirse bien?

Por Sandra Fernández, Florencia Giecco

19 de octubre de 2026, 17:35

hipotiroidismo mujer
Vive con hipotiroidismo y tomó levotiroxina durante 10 años: “Me sentía abombada, se me caía el pelo y me decían que estaba todo bien” - Getty

Mel Lunardelli no fue a la médica porque se sintiera mal. Necesitaba un certificado de buena salud para empezar las prácticas de su carrera y la profesional que la atendió decidió sumar un análisis de tiroides. Así, casi por casualidad, en 2010 recibió un diagnóstico que cambiaría su vida: tenía hipotiroidismo de origen autoinmune.

“Todavía tengo la imagen de ese momento en el consultorio. Cuando me dijo que tenía hipotiroidismo me quedé helada, y cuando me dijo que era una enfermedad autoinmune, casi me desmayo. Pero lo que más me impactó fue cuando me dijo: 'Tomás medicación de por vida y no pasa nada, está todo bien'”, recuerda.

Mel empezó a tomar levotiroxina. Todos los días, en ayunas, siguiendo las indicaciones médicas. Pero había algo que no mejoraba: el cansancio persistía y cada vez se le caía más el pelo.

Durante mucho tiempo atribuyó el agotamiento a las exigencias de estudiar y trabajar al mismo tiempo. Sin embargo, los síntomas continuaron. “En 2020 me rapé a cero porque se me caía muchísimo”, cuenta.

Lo planteó en cada consulta y pasó por varios endocrinólogos. “Había algunos más abiertos, pero otros, si les contaba que había estado más cansada, me querían subir la dosis. Nunca me preguntaban cómo me alimentaba, cómo gestionaba mi sueño o mis emociones”.

Su experiencia plantea una inquietud que escuchamos con frecuencia en el consultorio: ¿qué pasa cuando una mujer toma la medicación indicada, sus análisis mejoran, pero ella sigue sintiéndose mal?

Qué cambió cuando empezó a mirar más allá de la medicación

En 2025, Mel se sumó a Reseteá tu Tiroides, nuestro programa grupal de acompañamiento. Allí trabajó sobre su alimentación, sus hábitos cotidianos y otros aspectos de su salud, además de incorporar suplementos.

En julio, su TSH —la hormona que se utiliza habitualmente para evaluar la función tiroidea y ajustar el tratamiento— estaba en 8,14. Unos meses después había descendido a 3,65.

Ese cambio requiere interpretarse junto con su tratamiento y el resto de sus estudios. Pero, para Mel, lo más importante fue cómo empezó a sentirse.

“Me siento vital, con fuerza, la cabeza mucho más despejada. Antes me sentía muy abombada. Y volvieron mis rulos”, dice, feliz.

Como médicas, después de muchos años acompañando a mujeres con problemas de tiroides, historias como la de Mel nos invitan a revisar una pregunta frecuente: ¿es mala la levotiroxina?

La respuesta es no. Pero vale la pena entender qué hace este medicamento, cuáles son sus alcances y por qué algunas personas continúan con síntomas a pesar de recibir tratamiento.

Qué es la levotiroxina y para qué sirve

La levotiroxina es una versión sintética de la tiroxina, conocida como T4, una hormona que produce naturalmente la glándula tiroides.

Cuando la tiroides no fabrica suficiente cantidad de hormonas, aparece el hipotiroidismo. La levotiroxina permite reponer esa deficiencia y constituye el tratamiento de referencia.

Cuando está correctamente indicada y dosificada, es un medicamento seguro y eficaz. En muchas personas resulta imprescindible y debe mantenerse durante toda la vida.

Entonces, ¿por qué algunas mujeres siguen experimentando cansancio, caída del pelo, dificultades para concentrarse o cambios de peso?

Porque no todos esos síntomas tienen necesariamente una única causa. Y porque tratar el hipotiroidismo también implica escuchar a la persona, revisar su evolución y evaluar otros factores que puedan estar afectando su bienestar.

1. La levotiroxina reemplaza hormonas, pero no elimina la autoinmunidad

Una de las causas más frecuentes del hipotiroidismo es la tiroiditis de Hashimoto, una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunitario ataca por error a la glándula tiroides.

Con el tiempo, ese proceso puede afectar su capacidad para producir hormonas.

La levotiroxina cumple una función fundamental: reemplaza la hormona que el organismo no produce en cantidad suficiente. Sin embargo, no está diseñada para eliminar la respuesta autoinmune que caracteriza a Hashimoto.

Esto no significa que existan tratamientos naturales capaces de revertir la enfermedad. Actualmente, no hay evidencia suficiente para afirmar que las plantas medicinales, los adaptógenos o los suplementos puedan curar Hashimoto o recuperar una función tiroidea que se perdió de manera permanente.

Lo que sí podemos hacer es ampliar la mirada sobre la salud de cada paciente, identificar posibles deficiencias nutricionales, acompañar hábitos saludables y evaluar otras condiciones asociadas.

En nuestro programa también conocimos a Lu, una participante cuyos anticuerpos antiperoxidasa tiroidea (anti-TPO) descendieron de 213 a 136 en tres meses. Fue un resultado que celebró, aunque es importante aclarar que una disminución de anticuerpos no demuestra por sí sola que la enfermedad esté en remisión ni que la tiroides haya recuperado su función.

2. La levotiroxina no siempre explica todos los síntomas

La T4 que aporta la levotiroxina se transforma en parte en T3, la hormona tiroidea con mayor actividad biológica. Este proceso ocurre naturalmente en distintos tejidos del organismo.

Para el funcionamiento adecuado de la tiroides y del metabolismo hormonal son importantes nutrientes como el hierro, el zinc y el selenio.

Sin embargo, esto no significa que todas las personas con hipotiroidismo necesiten suplementarlos. Los análisis y las indicaciones deben individualizarse, ya que el exceso de algunos de estos nutrientes también puede ser perjudicial.

Por eso, cuando una paciente continúa sintiéndose agotada, vale la pena preguntarse qué más puede estar pasando.

¿Está durmiendo lo suficiente? ¿Tiene anemia o deficiencia de hierro? ¿Existen otras condiciones de salud que puedan explicar los síntomas? ¿Está absorbiendo correctamente la medicación? ¿La dosis sigue siendo adecuada?

La respuesta no siempre es aumentar la levotiroxina. Pero tampoco significa que haya que suspenderla.

En algunos casos, el verdadero cambio aparece cuando dejamos de mirar únicamente un resultado de laboratorio y empezamos a evaluar a la persona de manera integral.

¿Es posible reducir o dejar de tomar levotiroxina?

Esta es una de las preguntas que más inquietudes genera entre las mujeres que reciben un diagnóstico de hipotiroidismo.

Existe un concepto médico llamado desprescripción, que consiste en revisar si un medicamento continúa siendo necesario y, cuando corresponde, reducirlo o suspenderlo mediante un proceso supervisado.

Un artículo publicado en 2026 en The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, titulado Approach to the Patient Considering Thyroid Hormone Deprescribing, analiza la posibilidad de retirar levotiroxina en pacientes seleccionados.

Sus autoras destacan que algunas personas reciben tratamiento por hipotiroidismo subclínico leve o por indicaciones que no siempre cuentan con suficiente respaldo científico. En esas situaciones, puede ser apropiado revisar la necesidad de continuar con la medicación.

Pero esto no se aplica a todos los diagnósticos.

La suspensión de levotiroxina no debe hacerse por cuenta propia. En personas con hipotiroidismo permanente, especialmente cuando existe una pérdida importante de función tiroidea, interrumpir el tratamiento puede tener consecuencias para la salud.

En nuestro trabajo acompañamos a mujeres que desean conversar con sus endocrinólogos sobre la posibilidad de revisar las dosis.

Mai, una de las participantes de la segunda edición de Reseteá tu Tiroides, compartió con entusiasmo sus resultados: “Ya tengo los resultados de mis análisis y mi TSH bajó 40%. Voy a hacer mi primera reducción… ¡Es lo que soñaba!”.

Su experiencia refleja una expectativa que aparece con frecuencia. Sin embargo, una reducción de TSH no implica automáticamente que corresponda disminuir la medicación. Esa decisión depende del diagnóstico, de los valores hormonales, de la dosis utilizada y de la evaluación médica.

Tres mitos sobre el hipotiroidismo y la levotiroxina

  • “Si empezás a tomar levotiroxina, es para siempre”.

No necesariamente. Depende de la causa del hipotiroidismo.

Algunas alteraciones, como la tiroiditis posparto o determinadas tiroiditis subagudas, pueden ser transitorias. También hay situaciones de hipotiroidismo subclínico leve en las que no siempre es necesario comenzar inmediatamente con medicación.

En cambio, cuando la tiroides fue extirpada o existe un hipotiroidismo permanente, el reemplazo hormonal suele ser imprescindible.

  • “La levotiroxina puede hacerme mal”.

Cuando está bien indicada y se administra en la dosis correcta, la levotiroxina es segura.

Lo que puede generar problemas es una dosis excesiva o insuficiente. Por eso son importantes los controles médicos periódicos y los ajustes cuando resultan necesarios.

  • “Si la TSH y la T4 están bien, no hay nada más que hacer”.

Los análisis son fundamentales, pero también lo es escuchar cómo se siente la paciente.

Si persisten el agotamiento, la caída del pelo o las dificultades para concentrarse, corresponde investigar otras posibles causas.

Esto no significa que todas las pacientes necesiten medir la T3 o recibir tratamientos adicionales con esa hormona. La utilidad de esos estudios y tratamientos depende de cada situación clínica.

Volver a sentirse bien: mucho más que un resultado de laboratorio

Mientras escribimos estas líneas, recordamos a muchas de las mujeres que acompañamos.

En la primera edición de nuestro programa, en 2025, Vero nos envió un correo que nos emocionó profundamente.

“Vivía cansada desde que me levantaba, básicamente. Todo lo hacía cansada. Pasadas las primeras dos semanas, la jornada laboral se me pasaba rápido porque cuando terminaba seguía teniendo energía y se sumaron las ganas de hacer. ¡Se viene la tesis de la licenciatura!”.

Su testimonio, como el de Mel, nos recuerda que detrás de cada análisis hay una persona que quiere recuperar su energía, sus proyectos y su bienestar cotidiano.

Estas experiencias individuales no permiten establecer por sí solas la eficacia de un programa o una intervención. Pero sí ponen sobre la mesa algo importante: la necesidad de que las mujeres se sientan escuchadas durante sus tratamientos.

Entonces, ¿qué hacer si tomás levotiroxina y seguís sintiéndote mal?

Lo primero es no resignarte a convivir con síntomas que afectan tu calidad de vida.

Si tenés hipotiroidismo y seguís sintiendo cansancio, caída del pelo, dificultades para concentrarte u otras molestias, conversalo con tu endocrinóloga o endocrinólogo.

Tal vez sea necesario revisar la dosis, comprobar cómo estás tomando la medicación, evaluar su absorción o investigar otras causas.

También puede ser una oportunidad para prestar atención a la alimentación, el descanso, el movimiento y el bienestar emocional, sin convertir esos hábitos en una promesa de curación.

La levotiroxina cumple una función esencial: reemplazar una hormona que el organismo necesita. Y cuidar la salud implica, además, atender todo aquello que influye en cómo nos sentimos.

Porque tener los análisis controlados es importante. Pero sentirse bien también importa.

PARA AGENDAR. El sábado 24 de octubre vamos a profundizar sobre estas cuestiones en una clase gratuita y en vivo, “Los 5 tipos de hipotiroidismo: descubrí el tuyo y cómo sanarlo”, en la que compartiremos herramientas para comprender mejor los distintos diagnósticos y sus abordajes.

Sandra Fernández

Sandra Fernández Médica especialista en Clínica Médica y experta en salud hormonal integrativa. Con posgrados en Ayurveda y Fitomedicina. Coautora de La re-evolución hormonal. Medicina natural para mujeres +40 (Penguin Random House).

Florencia Giecco

Florencia Giecco Médica experta en salud hormonal integrativa. Referente en Fitomedicina y hongos adaptógenos. Coauytora de La re-evolución hormonal, medicina natural para mujeres +40.