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 • HISTORICO

El lado B de San Francisco

Lugares fuera del circuito que no te podés perder si viajás a la ciudad




Un órgano en el mar

En la bahía, construyeron en 1986 un órgano tocado por las olas dedicado al físico Frank Oppenheimer. La construcción del instrumento estuvo a cargo de Peter Richards que tenía una residencia artística otorgada por el museo Exploratorium de ciencia, arte y percepción. El espacio es una lengua sobre el mar y es todo un lugar hecho en granito y mármol sacado de un viejo cementerio. Los tubos son más de 25 en distintas alturas y están hechos de plástico. Las olas rompen sobre ellos y de esa manera generan música. Es un lugar muy especial.
Ubicación: 83 Marina Green Dr

Took my parents to the Wave Organ :) Always loved this place ?? #WaveOrgan #SF #Marina

A photo posted by Emily Frances C. (@efrankii) on

Escalera de azulejos

Inspirada en la de Selarón de Río de Janeiro, tiene 163 escalones enteramente cubiertos de mosaicos. Los vecinos participaron en la construcción de la escalera, usando materiales donados por ellos mismos. En los costados y en la salida y en la llegada hay unos jardines llenos de suculentas y plantas especiales que arman el hábitat perfecto para contribuir con la preservación de un tipo de mariposas verdes de la zona. Los azulejos dibujan en los primeros escalones el mar y en los últimos, el cielo y el sol, representando una ascensión al cielo. La vista desde arriba es realmente imperdible.
Ubicación: 16th Ave

Cámara Obscura

Es un museo pequeñísimo sobre la bahía. El lugar funciona como una cámara de fotos gigante, ya que desde adentro se reflejan las imágenes de la costa. Es un cuarto oscuro con una pequeña abertura, en este caso un lente en el techo que rota y proyecta en una mesa cóncava las imágenes del exterior. Vale mucho la pena ir al atardecer y ver este fenómeno. El lugar tiene también un pequeño museo de hologramas. El edificio por fuera es muy raro, en tonos pastel, parece salido de una película de Wes Anderson.

Jardín japonés de té

Dentro del Golden Gate Park que es el más grande de la ciudad está este lugar único. Se construyó en 1894 como parte de un sector japonés dentro de la Exposición de ese año y como fue tan popular lo mantuvieron abierto y trasladaron algunos de sus edificios al parque. Tiene todos los elementos típicos del jardín japonés: agua, rocas, pagodas, un puente y peces koi. Hay un mito que es que allí se inventó la galleta de la fortuna para acompañar el té.

Ruinas de los Baños de Sutro

Allí solía haber unos baños públicos en la orilla del mar que fueron mandados a construir por Adolf Sutro. Este hombre fue un millonario que llegó a alcalde de San Francisco y que hizo muchas inversiones en la ciudad. En un momento se decía que era dueño del 8% del territorio. Así, inspirado en la moda en Europa construyó estos baños públicos que estuvieron abiertos hasta 1950. Luego, antes de que los demolieran en 1966, se incendiaron en dudosas circunstancias. Ahora, esa zona es parque nacional y hay un restaurante muy elegante llamado Sutro's desde donde se pueden ver las ruinas. También se puede bajar a las ruinas y caminar sobre ellas aunque es un poco peligroso.
Ubicación: Point Lobos Ave

A photo posted by emma hoffman (@em.graphy) on

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