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Dismorfia corporal: cuáles son los síntomas para identificarla

Conversamos con una especialista en imagen corporal acerca de este cuadro psicopatológico en el que la percepción del cuerpo se ve distorsionada. Compartimos herramientas para abordarla.


Reflect, el primer corto de Disney sobre dimorfia corporal.

Reflect, el primer corto de Disney sobre dimorfia corporal.



Todavía vivimos en una sociedad muy obsesionada con la imagen corporal y estamos súper expuestas a diferentes contenidos que circulan en redes sociales. Aunque todavía falta un largo camino por recorrer y seguimos celebrando todos los logros que se han alcanzado gracias al activismo de la positivdad del cuerpo, en este camino también es clave seguir conociendo, tomando conciencia y educarnos sobre las diferentes probelmáticas alrededor de este tema.

En este contexto -y después de que el avance del corto de Disney se hizo viral- muchas personas empezaron a preguntarse qué es la dismorfia corporal; uno de los trastornos más frecuentes en nuestra sociedad y que sin embargo, se encuentra entre los menos diagnosticados. "Es un cuadro psicopatológico que está muy naturalizado e influenciado por los comportamientos, pensamientos y dinámicas de nuestra sociedad”, nos explicó Roma Tiberi, psicóloga especializada en Imagen Corporal y Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) y contó qué cosas tenemos que saber para aprender a reconocerla.

Qué es la dismorfia corporal

"La dismorfia corporal es un trastorno caracterizado por la alteración de la percepción corporal. Ya sea de un pequeño detalle -como pueden ser mis piernas- o todo el cuerpo. A mí me gusta identificarla con la búsqueda de la perfección, porque quien la sufre no puede dejar de pensar en cómo modificar ese defecto percibido en la apariencia, un defecto que parece menor o que no puede ser visto por los demás”, nos explica Roma y nos cuenta que las personas que tienen dismorfia pasan mucho tiempo centradas en la percepción de sus defectos y buscando la mejor manera de ocultarlos. “El mayor problema ocurre cuando estos pensamientos negativos son permanentes, interfiriendo en la calidad de vida y la capacidad de llevar a cabo las actividades diarias”.

Se estima que en Estados Unidos, la dismorfia corporal afecta a 1 de cada 50 personas, según la Anxiety and Depression Association of America (2019). En nuestro país, por el momento no hay aún cifras. En este punto, Roma nos suma otro dato: “El mayor ingreso que estamos teniendo en consultorio son de pacientes jóvenes de hasta 35 años con un cuerpo dentro de los parámetros hegemónicos, que no pueden percibir cómo es su cuerpo realmente y quieren dejar de pelear y criticárselo”.

Las principales causas

La dismorfia corporal está muy vinculado con los trastornos obsesivos compulsivos y suelen tener múltiples causas, que abarcan aspectos sociales, psicológicos y genéticos.  Cuando se trabaja con cuadros psicopatológicos de estas características, cuenta que siempre es importante distinguir en el diagnóstico si se trata de una disconformidad corporal que afecta a nuestra autoestima, o bien, si se presentan distorsiones en la forma en la que el sujeto ve su cuerpo.

Los trastornos corporales se relacionan íntimamente con situaciones abusivas vividas por la persona que los padece. A veces se relaciona a situaciones de abandono, heridas de rechazo o abusos sexuales, entre otros. Por eso, siempre es importante en este tipo de trastornos trabajar todas las áreas que intervienen en el desarrollo de una autoestima sana. Y, por eso mismo, las terapias convencionales suelen fallar”, agrega.
 

Dismorfia: los principales síntomas corporales

Los síntomas pueden ser varios y difusos, pero hay dos aspectos principales a tener en cuenta:

  • Los pensamientos obsesivos y un fuerte sentimiento de angustia cuando pensamos o vemos nuestro cuerpo reflejado en el espejo, en fotos, en probadores de ropa.

  • Conductas de tipo obsesivas llamadas "rituales": se intenta borrar esa falla que la persona observa en el cuerpo. Abarca ejercicio compulsivo, tratamientos estéticos, dietas, operaciones, aunque “nunca es suficiente” para sentir satisfacción.

Cómo se trata la dismorfia corporal

Según Roma, no alcanza con terapias psicológicas clásicas para tratar la dismorfia corporal y, en este sentido, sostiene que “es imprescindible utilizar la psico-corporalidad, para que la persona pueda ser consciente de la activación del cuerpo en relación a las emociones o situaciones que le provocan disconformidad”.  Además nos cuenta que se necesita trabajar “desde el aspecto cognitivo para reconstruir la percepción del cuerpo distorsionada y desde el aspecto psicológico y psicoanalítico para abordar la violencia simbólica ejercida por la sociedad (y microsistemas) en los cuerpos, además de la herencia familiar y el valor estético, entre otros ejes”. Por otro lado, observa que en el último tiempo se implementó la terapia de grupo como un pilar esencial para el tratamiento. “En el grupo la persona encuentra paridad y una comunidad 'sana' que le otorga seguridad frente a un mundo obsesionado con la belleza. Es por eso que, como parte del tratamiento, en mi caso, ofrezco dos talleres complementarios: el de autoestima corporal y el de revinculación alimentaria”.

Herramienta para mejorar la autoestima corporal

  • Para salir de esta situación es necesario ponerse en manos de un psicólogo especialista en trastornos de la conducta corporal. Sin embargo, dice que podemos tener en cuenta “pequeñas acciones” desde casa, empezando por cuidar la forma en que nos hablamos.

  • Dejar de exponernos a situaciones que nos generan mayor ansiedad corporal. Por ejemplo: en vez de estar todo el día en la playa, optar por ir a disfrutar un ratito, volver a casa o ir a tomar algo para hacer una pausa y probar de regresar más tarde.

  • Al momento de ir a comprar ropa: aprender las características del espejo y la luz.

  • Evitar conductas de chequeo: mirarte al espejo a ver si eso que no te gusta sigue igual o probarte pantalones todos los días para ver si bajaste de peso.

Roma nos brinda, antes de despedirse, una interesante recomendación: “Debemos tener mucho cuidado en cómo les hablamos a nuestros hijos e hijas sobre sus cuerpos y cómo tratamos nuestro cuerpo cuando están ellos presentes. Con esto me refiero a no hacer mención a comentarios de la índole: “uh, cómo me creció la panza”. Es importante enfatizar y validar en los niños la importancia de otros aspectos más allá de la belleza”.

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