De actriz a embajadora de la ONU: la lucha de Cecilia Suárez contra la violencia femenina

La mexicana -que se hizo popular por su papel en La casa de las flores- visitó nuestro país en el marco de The Spotlight Initiative, una campaña que lucha contra el femicidio en Latinoamérica. Su rol como activista y los motivos que la llevaron a involucrarse, en esta entrevista exclusiva.


La actriz mexicana fue nombrada en 2020 embajadora de The Spotlight Initiative, una campaña contra la violencia llevada a cabo por la ONU y la Unión Europea.

La actriz mexicana fue nombrada en 2020 embajadora de The Spotlight Initiative, una campaña contra la violencia llevada a cabo por la ONU y la Unión Europea. - Créditos: Getty



Quizá su nombre no te suene, pero si decimos Paulina de la Mora seguramente sepas de quién estamos hablando. Es que su icónico personaje en La casa de las flores no sólo le dio una inmensa popularidad a nivel mundial sino que hasta se convirtió en objeto de challenges, donde los fans de la exitosa serie de Netflix intentaban imitar su pausado tono de voz.

Sin embargo, Cecilia Suárez es mucho más que una actriz mexicana. Talentosa, versátil y muy comprometida socialmente, la artista -nacida en Tampico- siempre fue una gran defensora de los derechos de la mujer. Desde 2020 es embajadora de The Spotlight Initiative, una iniciativa de las Naciones Unidas -apoyada por la Unión Europea- para generar conciencia sobre la equidad de género y erradicar la violencia contra mujeres y niñas en toda Latinoamérica.

 

Cecilia Suárez en una de las actividades en la oficina de la Defensoría del Pueblo de Buenos Aires, donde se habló de la violencia digital.

Cecilia Suárez en una de las actividades en la oficina de la Defensoría del Pueblo de Buenos Aires, donde se habló de la violencia digital. - Créditos: Santiago Mele

Con motivo de esta campaña, y aprovechando el Mes de la Mujer, Cecilia aterrizó en nuestro país para llevar a cabo una serie de actividades que incluyeron desde reuniones, charlas y conferencias con varios referentes en la materia hasta visitas a refugios para dialogar con las víctimas en primera persona. “Fue una semana intensa y llena de aprendizaje”, contó, mientras se hacía un huequito dentro de esta cargadísima agenda para charlar con OHLALÁ!

-¿Cuál es el motivo de tu visita a la Argentina?

-Vengo como embajadora global de The Spotlight Initiative, una iniciativa que la ONU y la Unión Europea lanzaron en 2018 con ciertos países de América Latina, entre ellos, Argentina. Esta campaña está focalizada en prevenir y erradicar la violencia contra mujeres y niñas, en especial el femicidio. Este programa ha tenido mucho éxito en Argentina; es más desde hace un tiempo este país se ha convertido en un referente para toda la región a la hora de hablar de derechos de la mujer. Han obtenido muchos logros, han sido muy persistentes en esta lucha entonces nosotros los observamos con muchísimo interés, los seguimos, los apoyamos y los celebramos porque que se logren cosas aquí significa la posibilidad de que se repliquen también en otras latitudes.

Cecilia Suárez visitó el Refugio Nuestra Señora del Milagro, donde charló con mujeres sobrevivientes de violencia de género.

Cecilia Suárez visitó el Refugio Nuestra Señora del Milagro, donde charló con mujeres sobrevivientes de violencia de género. - Créditos: Santiago Mele

-Las estadísticas de femicidio siguen siendo muy altas, ¿en qué aspectos sentís que aún falta hacer foco?

-Es muy importante contemplar a los hombres y el trato que se le da a la masculinidad. Esto está visto como una problemática de mujeres y dejamos de mirar la otra mitad de la ecuación que es: cómo se construye una masculinidad, qué significa ser hombre, cuáles son los mandatos para que seas considerado por tus pares un hombre. Eso implica un montón de dolor porque, por ejemplo, los hombres no lloran, los hombres no hablan, los hombres no tienen derecho a la dulzura, a la ternura, a la duda, tienen que ser siempre proveedores. O sea, toda una serie de absurdos (a mi entender) que constituyen lo que ellos, o la sociedad, termina identificando con ser hombre, ser rudo, ser fuerte. Y eso los lastima a ellos también y los lleva a que se vuelvan una olla de presión, de responsabilidad y contención que termina en esto que estamos viendo: números de femicidios que no bajan y una violencia muy variada contra mujeres y niñas. Por eso es fundamental poner un poco la mirada ahí, ver qué está pasando con ellos y que haya servicios que atiendan esa problemática.

-¿Cómo y cuándo comenzaste a involucrarte en esta lucha?

-Yo ya llevo mucho tiempo en temas de activismo. Empecé con Greenpeace hace muchos años en temas de transgénicos porque el maíz mexicano es una joya nacional, tenemos muchísima variedad y que entrara el maíz transgénico fue gravísimo. Contaminaba todo. Luego, he tenido participación en temas de océanos y fauna. Estuve trabajando en el Consejo Nacional para erradicar la violencia contra las mujeres y también en un proyecto de Parto Humanizado en hospitales públicos. Una cosa fue derivando en otra y uno va entendiendo la urgencia de tantísimas problemáticas y necesidades. Los números en mi país en cuanto a violencia y femicidios son escandalosos, entonces me parecía que había que participar de manera más activa.

 

La actriz se reunió con representantes de "Hablemos", una línea de escucha para varones que ejercen violencia.

La actriz se reunió con representantes de "Hablemos", una línea de escucha para varones que ejercen violencia. - Créditos: Santiago Mele

-¿Cómo ves el rol de la mujer en la industria del cine y la TV? ¿En qué cosas te das cuenta que todavía sigue habiendo disparidad de género?

-Ese tema está en todas partes (no sólo en mi industria) y todavía necesita muchos cambios. De entrada, la paridad salarial no existe y lo sabemos. La cantidad de roles que se escriben para hombres y la cantidad que se escriben para mujeres también es muy dispar. Por no mencionar para los trans, que no son tomados en cuenta en la mayoría de las producciones. A mi todavía me siguen llegando guiones donde el personaje que me ofrecen es la única mujer que aparece en esa historia rodeada de hombres cuando el mundo no es así.

-Hace poco estuviste rodando la serie Promised Land en Los Ángeles, ¿sigue siendo difícil el papel de la mujer latina en Estados Unidos?

-Está cambiando muy lentamente. La industria todavía tiene interiorizada otra cara y todavía falta mucho para que eso cambie pero hay que seguir luchando. Jennifer Lopez, Salma Hayek, Ana de Armas siempre están levantando la bandera en pos de nosotras. Que se tenga que tardar años en protagonizar un proyecto solo por el simple hecho de ser latina me parece bestial.

-¿Viviste alguna situación de abuso de poder o de maltrato a lo largo de tu carrera?

-Tan así no. Creo que si me hubiera pasado hubiera dicho algo; no me hubiera quedado callada. Pero, a la vez, no creo que no haya una mujer que no haya vivido en algún momento de su vida, en el trabajo, en la escuela, en la casa o en la calle, violencia. Por eso es muy importante hablar y poner un freno cuando ocurre.

-Recién mencionabas al colectivo trans, un colectivo al que se le dio voz en La casa de las flores no sólo a través de algunos personajes sino también a través de la historia de amor entre tu papel y el de María José (tu ex)… ¿qué aprendiste de todo eso?

-Que el amor es el amor. Cada vez que uno se sumerge en una historia es para aprender algo, y esta historia contaba cómo se vive ese proceso que tiene una enorme complejidad porque antes de la aceptación hay dolor en ese tránsito. Sin dudas lo que he aprendido es que el amor es el amor, en la forma que venga, en el formato que sea, con la cara que tenga, con el cuerpo que porte… da igual, es amor. Eso es de lo que queríamos hablar y creo que lo logramos.

-¿Cómo viviste la repercusión que tuvo tu personaje Paulina de la Mora? ¿Sabías que hasta hubo challenges imitando su voz?

-Sí y lo sigo viviendo a diario porque me preguntan todo el tiempo por ella (risas). Mucha gente piensa que hablo así, en realidad. La verdad es que nadie esperaba que fuera a pasar lo que pasó con esta serie y cuando reventó fue una total sorpresa. Intentamos llevarlo con calma porque ya sabemos que todo lo que sube baja. Pero con la convicción de que si había tocado a tanta gente, era un momento para disfrutar, agradecer y seguir y así fue.

 

-Hubo tres temporadas y una película,  ¿hay chances de una próxima?

-Creo que Manolo Caro (el director) estaba muy convencido de cerrar en su momento y yo lo agradecí también porque tenía ganas de hacer otras cosas. De hecho, después hicimos Alguien tiene que morir que fue un giro totalmente diferente y lo necesitaba. Pero bueno, nunca se sabe. Después de que terminamos la tercera temporada, dije: “listo, se bajó la cortina” y durante la pandemia me habló Manolo y me dijo: “hagamos una película”. Y lo hicimos porque realmente había mucha gente pasándola muy mal. La idea era que esta familia que la gente tanto quiere les aporte un poco de alegría en medio de un momento tan difícil.

-¿Cómo fue trabajar con Verónica Castro?

-Fue mi primera vez y lo disfruté mucho. Verónica es encantadora, una mujer que es muy profesional y tiene muchas horas de vuelo en el set, así que fue un gusto. Lamentamos mucho que se fuera, que no estuviera con nosotros en las siguientes temporadas; realmente a mí me hizo mucha falta. Además, su personaje era el que hacía que todo girara, así que lamentamos mucho que no esté.

 

-¿Qué tiene que tener un proyecto para que digas que sí?

-Principalmente me fijo en la historia. Que está queriendo contar, para qué, cuál es el contexto con el afuera, con lo que estamos viviendo en la calle. Y luego veo que le toca a ese personaje que me están ofreciendo, que posibilidades de jugar y transmitir tengo con eso.

-Sos actriz, activista, madre… ¿cómo se logra un equilibrio entre todas esas facetas?

-Como lo hacen millones de mujeres en el mundo. Me lo preguntan muy a menudo y yo contesto que la mayoría lo hace sin tener la visibilidad que tengo yo. Es complejo, hay que organizarse mucho, hay que tener muy claras las prioridades, que va antes que qué. Para mí es muy claro que va antes que todo y quien está arriba de esas prioridades. Pero a la vez es muy disfrutable descubrir que puedes hacer muchas cosas a la vez sin resignar tus deseos.  

¡Compartilo!

En esta nota:

SEGUIR LEYENDO

Hablemos de violencia en el Mes de la Mujer: seis miradas sobre un presente que todavía duele


por Laura Marajofsky

Pedimos una ley. Fotos y videos íntimos “filtrados”: hablemos de violencia digital


por Agus Cabaleiro

Para el finde. Actividades gratuitas en la ciudad por el Mes de la Mujer


NOSOTROS

DESCUBRÍ

Términos y Condiciones


¿Cómo anunciar?


Preguntas frecuentes

Copyright 2022 SA LA NACION


Todos los derechos reservados.