
Karina Gao publicó el libro Hacia el Oeste: "La comida es el idioma universal, es la forma de demostrar amor de acá a China"
La emprendedora y cocinera Karina Gao publicó su primer libro, donde cuenta su historia personal como inmigrante china en Argentina. "Las mejores amistades que tuve comenzaron con la comida", dice. "Incluso el gran amor de mi vida".
12 de mayo de 2026 • 14:00

Karina Gao publicó su libro Hacia el Oeste, con su historia personal. - Créditos: Gentileza Karina Gao y editorial la crujía
Karina Gao publica su primer libro, Hacia el Oeste (la crujía editorial), y abre, por primera vez de manera tan completa, el recorrido de su vida entre China y la Argentina (sin olvidar su trascendental estadía en Francia).
Su historia está atravesada por una idea que se repite como un hilo conductor: la comida como idioma universal, como puente y como forma de vínculo. En esta entrevista, la querida emprendedora y cocinera, columnista de OHLALÁ!, revive recuerdos, decisiones y el modo en que su biografía se fue armando entre culturas, con una mirada que también incorpora el contexto histórico y político de su experiencia como inmigrante.
Para ella, la comida no es solo trabajo ni identidad: es la puerta de entrada a todo lo demás. “La comida es el idioma universal, es la forma de demostrar amor de acá a China”, dice, y se ríe. Siempre su humor, su frescura, que transmite por todos los medios: cuando se la ve a través de la pantalla, en las redes, y hasta en esta conversación por WhatsApp. Y en esa frase Karina condensa una manera de habitar el mundo.
En su historia la comida fue la llave para integrarse en la escuela primaria recién llegada, para construir amistades duraderas y, también, para conectar con quien sería su marido, su compañero de vida. “Las mejores amistades que tuve comenzaron con la comida; incluso el gran amor de mi vida”, resume, con la naturalidad de quien convirtió lo cotidiano en destino.

Karina Gao, en su infancia, en China (foto incorporada en su libro). - Créditos: Gentileza Karina Gao
-¿Por qué te interesó publicar este libro con tu historia?
- Fue mi comunidad la que me impulsó a esto. Les compartía mi historia para que me conozcan un poco más, y me dejaban mensajes como: “Tenés que sacarlo en un libro, tenés que sacarlo en un libro”. Y así, un día surgió la oportunidad y me animé.
-En el libro está tu doble firma: Gao Qián y Karina Gao: ¿cómo fue cambiar el nombre para adaptarte a Argentina?
-Fue durante el segundo mes, creo, muy al comienzo de mi llegada a Argentina. Tenía una maestra particular de español, y la maestra me preguntó qué nombre quería, porque todos eligen un nombre. Y justo ese día llegamos al alfabeto K. Entonces le dije: “Bueno, algo con K”, y me dijo: Karen o Karina. Y tenía ese je ne sais quoi “Karina”, y lo elegí.
-¿Por qué decidiste escribir un libro en el que reconocés errores en el uso del español?
-Hubo varias razones. Primero, porque yo hablo así… me conocieron así, y confieso que la primera versión corregida era perfecta a nivel gramatical y sintáctico, pero no era yo. Siempre pensé que, por la naturaleza de cómo nació el libro, es como yo conversando con mis amichis tomando un café, y yo soy así.
Por otro lado, también es una forma de hacer un homenaje a todos los inmigrantes que llegaron a Argentina, que como mis papás, por las cargas horarias pesadas de trabajo no pudieron estudiar mucho español, y también por la estructura lingüística del chino, que es totalmente opuesta, hace que hablemos de esta forma. Y me pareció lindo conservarlo. Confieso que fue muy charlado, incluso discutido. Pero al final quedó así y estoy feliz.

Parte de la familia de ancestros de Karina Gao. - Créditos: Gentileza Karina Gao
-Tu abuela supo leer y escribir, fue una vanguardista para su época: ¿te marcó esa impronta de ella al pensar en nuevos desafíos?
-Sí, la verdad es que sí. Si bien no la conocí tanto, no conviví mucho con ella al estar en provincias separadas, creo que lo que ella trascendió nos marcó profundamente, obviamente a través de mi papá. Por ejemplo, ella decía: “Cuando te animás, ya tenés el 50% ganado”. Ese animarse a hacerlo, a lanzarse.
-De tu infancia, de cuando a veces tenías que ir sola a comer un plato de fideos con salsa de maní y soja porque tu papá estaba en Australia y tu mamá trabajando: ¿qué recordás de cómo sabían esos fideos? ¿Son los que cocinás vos para recordar aquella época?
-Yo lo recuerdo feliz. Un plato mega sencillo, pero para mí era todo. Sí, aún recuerdo los sabores. De hecho, en GAO lo tenemos como uno de los platos de la carta.
-De cuando tuviste que incorporarte a las clases en Argentina, que te costaba que te integraran: decís “el camino al corazón llega a través del estómago”. ¿Lo seguís considerando en las distintas etapas de tu vida? ¿Qué genera la comida en los demás, según tu punto de vista?
-Sí, para mí sí. Siempre fue a través de eso. La comida es el idioma universal, es la forma de demostrar amor de acá a China, jaja. Siempre las mejores amistades que tuve comenzaron o se forjaron con la comida, incluso el gran amor de mi vida. La comida genera esa cercanía porque es la necesidad básica del ser humano, pero a su vez es un arte. Es el rompehielos perfecto para cualquier conversación. Es todo.

En su libro, Karina Gao suma fotos que acompañan el relato de su infancia en China. - Créditos: Gentileza Karina Gao
-¿Por qué decidiste capacitarte formalmente como “cocinera profesional”?
-Al principio tenía ganas de abrir mi propio restaurante y quería entender más sobre el tema. Y, obviamente, también siempre me interesó la gastronomía, así que no me costó mucho la decisión. Lo que le costó fue a mis papás entender que, después de un máster más prestigioso en Francia, me volcaría a la cocina.
Siempre me imaginaron en algo más multinacional. Aunque mi papá en un momento le dijo a mi mamá, que estaba medio desesperada porque dejaba todo el “futuro brillante corporativo”: “¿Y si prueba y le va bien? Y si le va mal, aprender a cocinar siempre le va a servir de por vida”. Por suerte, salió bien, jaja.
-¿Creés que tu libro ayudará a desarticular prejuicios vinculados a la comunidad china?
-No sé si hay ya tantos prejuicios. Hoy la mentalidad argentina cambió, la imagen del chino ya no es tan negativa como antes. Siempre que escucho hablar de China, la mayoría es en tono positivo. Así que me encantaría atribuirlo a mi libro, pero creo que no. Creo que la sociedad misma fue madurando en su pensamiento y empieza a desarticular prejuicios.

Karina Gao cuenta su vida en un libro. - Créditos: Gentileza Karina Gao
-Te estás por ir de viaje con tu familia: ¿qué reflexión tenés respecto de la diferencia entre la crianza que llevan adelante ustedes con la que recibiste vos en China?
-Sí, es algo raro. Parezco bastante libre con ellos, en el sentido de que no soy una mamá full time, pero estoy al tanto de todo y muy presente. De hecho, este trabajo en su inicio lo arranqué porque se ajustaba a los horarios de los chicos. Hoy por hoy, lo primero que hago cuando armo agenda es anotar todo lo que tienen los chicos que requiere acompañamiento, y en los huecos me anoto yo. Igual, también cambia mucho porque tengo un marido muy presente en su rol de padre, y eso me da más libertad para hacer lo que quiero y me gusta.
En cuestión de educación veo bastantes puntos parecidos entre los franceses y los chinos. Somos ambas culturas muy meritocráticas, así que somos bastante exigentes con el cole. Y está bueno tener un compañero de vida que tenga la misma visión. Todo se transita más fluidamente.
-Para terminar: ¿por qué decidiste sumar esas recetas al final de tu libro?
-Este libro es el comienzo de una serie de libros, y desde la línea editorial siempre fue una historia familiar atravesada por las recetas familiares. Por eso las agregamos. Además, son historias que marcaron mucho mi infancia. Y obviamente, como cocinera, siempre que se pueda sumar recetas, las sumo.
Se despide entre risas, su marca registrada.
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