"La mejor manera de ser exitosa en ciencia si sos mujer es estar soltera": Daiana Capdevila, ganadora del Premio Estímulo Fundación Bunge y Born 2026

La investigadora del CONICET habla de las desigualdades que todavía enfrentan las mujeres en la ciencia, de los cuidados y de su decisión de volver a la Argentina para investigar.

Por Verónica Dema

14 de septiembre de 2026, 16:40

Daiana Capdevila, cientifica premiada
"La mejor manera de ser exitosa en ciencia si sos mujer es estar soltera": Daiana Capdevila, ganadora del Premio Estímulo Fundación Bunge y Born 2026. - Prensa

Hay una frase de Daiana Capdevila (39 años) que queda resonando en la entrevista: "La mejor manera de ser exitosa en ciencia si sos mujer es estar soltera. Esto está medido. Y la mejor manera de ser exitoso en una carrera científica siendo varón es estar casado".

La idea incomoda. Y por eso nos detenemos a escucharla.

Capdevila es doctora en Ciencias Químicas por la UBA, investigadora Independiente del CONICET, jefa del Laboratorio de Fisicoquímica de Enfermedades Infecciosas de la Fundación Instituto Leloir y profesora adjunta de la UNSAM. Acaba de recibir el Premio Estímulo de la Fundación Bunge y Born, una distinción que reconoce sus aportes en química estructural, bioquímica y bioinorgánica.

El jurado también premió este año al Dr. Marcos Tascon y al Dr. Omar Azzaroni con este premio.

La historia de Daiana permite mirar una paradoja: las mujeres llegan masivamente a las carreras científicas, son cada vez más, pero las desigualdades aparecen con más fuerza a medida que avanzan en sus trayectorias profesionales. Y una de las claves para entender esa brecha está en algo tan cotidiano como invisible: sobre las mujeres recaen mayoritariamente las tareas de cuidado.

Daiana Capdevila, cientifica premiada
Daiana, de 39 años, cuenta cómo nació su vocación de científica, cuando era una niña. - Prensa

De dejar panes con moho a estudiar bacterias resistentes

La curiosidad científica de Capdevila empezó mucho antes de la universidad. De chica se define como "una niña un poco inquieta" y recuerda que le gustaba dejar cosas pudriéndose por toda la casa para observar qué ocurría.

Una escena familiar terminó de marcar esa curiosidad. Cuando su mamá quiso tirar unos panes cubiertos de moho, Daiana reaccionó indignada: "Esos hongos tenían penicilina".

Hoy aquella curiosidad se convirtió en una carrera científica dedicada, entre otras líneas, al estudio de enfermedades infecciosas y de bacterias resistentes a los antibióticos.

Capdevila es la primera doctora de su familia, aunque la ciencia ya formaba parte de su historia familiar. Su abuelo era licenciado en química y su madre, licenciada en matemáticas, además de docente e investigadora en didáctica de esa disciplina. Ninguno de los dos llegó a hacer un doctorado, algo que ella vincula con las condiciones económicas de la Argentina en sus respectivas épocas.

"Por la situación económica de Argentina soy la primera doctora en familia, pero no la primera persona interesada en la ciencia", aclara.

Daiana Capdevila, cientifica premiada
Daiana es Capdevila es investigadora Independiente del CONICET, jefa del Laboratorio de Fisicoquímica de Enfermedades Infecciosas de la Fundación Instituto Leloir. - Prensa

¿Por qué eligió química?

La elección entre química y biología, cuenta, fue "un debate muy extenso". De alguna manera, esa discusión todavía aparece en su trabajo: su laboratorio investiga sistemas biológicos y combina conocimientos de distintas disciplinas.

Lo que finalmente la sedujo de la química fue la posibilidad de explicar fenómenos visibles a partir de aquello que no podemos ver: la escala atómica.

"Pensamos modelos y los ponemos a prueba, y esos modelos sirven para predecir cosas. Eso es lo que más me gusta de la química", explica.

También fueron importantes los docentes que tuvo durante el secundario y su participación en las Olimpíadas de Química, una experiencia que le permitió descubrir que las fronteras entre las disciplinas científicas eran mucho más porosas de lo que imaginaba.

"Somos más las mujeres que nos recibimos de ciencias, pero la barrera viene después"

Para Capdevila, la pregunta sobre las mujeres en la ciencia no debería concentrarse solamente en cuántas llegan a estudiar una carrera científica. "Somos más las mujeres que nos recibimos de ciencias, pero la barrera viene después", plantea.

El problema, explica, aparece en el mercado laboral y, especialmente, en el acceso a posiciones de liderazgo. Allí todavía operan prejuicios y desigualdades que no son solamente individuales, sino que también están relacionadas con la organización social de los cuidados.

Si las tareas de cuidado recaen mayoritariamente sobre las mujeres, el impacto sobre una carrera científica puede ser enorme. La investigación exige tiempo, formación, publicaciones, viajes, proyectos, redes de colaboración y una disponibilidad que no siempre resulta compatible con una distribución desigual de las responsabilidades familiares.

Es en ese punto en el que aparece su frase sobre la soltería. "La mejor manera de ser exitosa en ciencia siendo una mujer es estar soltera. Esto está medido. Y la mejor manera de ser exitoso en una carrera científica siendo varón es estar casado", dice.

No se trata, aclara, de una cuestión de elecciones individuales aisladas. La desigualdad aparece cuando las condiciones que permiten desarrollar una carrera no están distribuidas de la misma manera entre varones y mujeres.

La ciencia también tiene una brecha de clase

La cuestión de género tampoco puede pensarse separada del origen socioeconómico. Capdevila señala que una persona que decide dedicarse a la ciencia necesita atravesar una carrera cuyos ingresos suelen ser más bajos y llegan más tarde que en otras profesiones. No es lo mismo tomar esa decisión cuando existe una familia que puede sostener económicamente ese recorrido que hacerlo cuando es necesario generar ingresos de manera inmediata.

Por eso, para ella, las desigualdades que atraviesan la ciencia son múltiples y se superponen.

La posibilidad de investigar no depende solamente de tener vocación o capacidad: también importa quién puede darse el tiempo para formarse, quién puede sostener los años de estudio y quién cuenta con redes que permitan continuar cuando las condiciones económicas son adversas.

Cinco años en Estados Unidos y una decisión: volver

Después de hacer su posdoctorado en Estados Unidos, donde vivió durante cinco años y tuvo una experiencia que considera fundamental para su formación, Capdevila decidió regresar a la Argentina en 2019.

"No es que me faltaran oportunidades afuera, simplemente que para mí hacer ciencia en nuestro país era lo que quería hacer", cuenta en esta entrevista.

Poco después de su regreso llegó la pandemia de COVID-19. Ese momento terminó funcionando como un punto de inflexión en su carrera y la llevó a orientar parte de su trabajo hacia problemas concretos del país, en colaboración con organismos como la Autoridad Cuenca Matanza Riachuelo.

Investigar bacterias resistentes: ciencia básica con impacto en la vida cotidiana

En su laboratorio trabajan con preguntas que pueden sonar muy lejanas de la vida cotidiana, pero que tienen consecuencias concretas. Una de sus líneas de investigación explora la química del azufre en busca de tratamientos capaces de eliminar bacterias resistentes a los antibióticos o de favorecer aquellas bacterias que pueden tener efectos beneficiosos para la salud.

Su interés por las enfermedades infecciosas nació durante el posdoctorado, cuando comenzó a buscar una aplicación más directa en salud para preguntas que hasta entonces pertenecían al terreno de la ciencia básica.

Hay además una razón social detrás de esa elección. Las enfermedades infecciosas afectan de manera desproporcionada a poblaciones vulnerables, con menor acceso a agua segura, alimentos o condiciones sanitarias adecuadas. "Me parece que es el fiel reflejo de desigualdades que tenemos que poder resolver".

¿Cómo es hacer ciencia en la Argentina?

Hoy, además de investigar, Capdevila lidera un laboratorio. Y eso significa que pasa bastante más tiempo en la oficina que frente a la mesada. Coordinar al equipo, conseguir recursos, sostener colaboraciones y decidir qué líneas de trabajo pueden avanzar forman parte de su tarea cotidiana.

La investigación científica tiene, además, una particularidad que puede resultar frustrante: se trata de buscar respuestas que todavía nadie encontró. Y eso significa que muchas veces los experimentos fallan.

A esa dificultad propia de la ciencia se suma el contexto argentino. Capdevila señala los bajos salarios que reciben quienes trabajan en el sistema científico y las dificultades derivadas de la reducción del financiamiento. "Todos sabemos que es una inversión sin la cual el país no puede desarrollarse de manera plena", sostiene.

El reconocimiento: "Tu trabajo merece esta distinción"

El llamado que le anunció que había ganado el Premio Estímulo de la Fundación Bunge y Born la encontró con nervios y sin saber demasiado qué decir. Más allá de la alegría por el reconocimiento, hay algo que para ella tiene un valor especial: que el jurado esté integrado por referentes de su propia disciplina.

"Tiene para mí muchísimo significado que sean esas personas que una admira los que dicen tu trabajo merece esta distinción", dice.

El premio llega así como reconocimiento a una trayectoria y como una oportunidad para volver a mirar las condiciones en las que se construyen esas trayectorias.

Qué le diría a una chica que piensa que la ciencia no es para ella

¿Qué le diría a una nena o adolescente que duda si la ciencia es un lugar para ella? Capdevila responde que le diría exactamente lo mismo que a un varón: que siempre va a ser mejor haciendo aquello que realmente le interesa.

Y cuando piensa en aquella Daiana de 18 años que empezaba la facultad, sola y sosteniéndose por primera vez, el mensaje es mucho más íntimo. Le diría que duerma más, que coma mejor y, sobre todo, una palabra sencilla: gracias.

Verónica Dema

Verónica Dema Editora de Actualidad en OHLALÁ! Licenciada en Ciencias de la Comunicación, Especialista en Prácticas Redaccionales. Tiene un Máster en Periodismo por LN/Universidad Torcuato Di Tella. Dedicada a temas de géneros, cultura y sociedad.