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Más de un año en remisión: Carmela sobrevivió al cáncer y hoy espera su primer bebé

Después del tratamiento de quimioterapia, los rayos y un autotransplante, Carmela sobrevivió al cáncer y hoy espera su primer bebé


Carmela sobrevivió al cáncer y hoy espera su primer bebé

Carmela sobrevivió al cáncer y hoy espera su primer bebé - Créditos: Gentileza



“No sé si es un milagro. Sí me gusta tomarlo como algo que tenía que pasar y, en lo personal, no creo que sea un cierre de nada, sino al contrario, es otra puerta que se abre, otra oportunidad. Para mí es un premio”, dice Carmela Bustelo sobre su embarazo de casi seis meses, un acontecimiento tan inesperado como bienvenido después de 80 quimios, 20 sesiones de rayos y un autotrasplante.

Hace más de un año que Carmela está en remisión, casi dos que no recibe medicación y hoy transita un embarazo sano y súper normal, con sus respectivos malestares. Pero en octubre de 2017 el panorama era muy diferente. Bustelo tenía 21 años cuando le detectaron un linfoma de Hodgkin, un tipo de cáncer en los ganglios linfáticos. En ese momento ser mamá no era parte de sus planes, ni siquiera estaba en pareja, aunque sus médicos -sobre todo su oncóloga- le aconsejaron consultar con un ginecólogo especialista ante la perspectiva de los procedimientos que su cuerpo estaba por enfrentar.

“En principio, mi tratamiento iba a ser relativamente corto y las quimios no iban a ser tan fuertes, por lo que no iban a afectar tanto el aparato reproductivo”, cuenta Carmela quien, por entonces, recibía inyecciones para inhibir la función ginecológica de los ovarios (la que regula los ciclos menstruales) y, así, comenzó a recorrer la menopausia -inducida- a los 21 años.

Tras los primeros seis meses de tratamiento, Carmela recibe malas noticias: los estudios no dan bien y tiene que someterse a una nueva biopsia. Lo que viene después es una terapia mucho más agresiva, ciclos de quimioterapia de cinco días de infusión continua que podrían afectar sus ovarios (y óvulos) de por vida.

Carmela espera su primer bebé

Carmela espera su primer bebé - Créditos: Gentileza

Pensando a futuro

Para Carmela es significativo destacar que estos temas no siempre se tocan, sobre todo cuando las afectadas son nenas más chicas: “Yo no sabía, por eso me parece re importante contarlo, que las mujeres ya nacemos con todos los óvulos que vamos a tener en nuestra vida, o sea, después no seguimos reproduciendo nuevos”. Y esas nenas que se someten a la quimio a los 8, 9 o 10 años, a los 30, cuando se deciden a ser madres, se enteran que sus ovarios se vieron afectados.

Pensando en su futura maternidad, Bustelo se entregaba a las probabilidades: no hacer nada y quedar menopáusica después del tratamiento. O no hacer nada y que, el día de mañana, sobreviva alguno de los ovarios y sus óvulos. Como ella misma dice: “Puede pasar de todo”.

Como la función ovárica de Carmela estaba inhibida y tenía muy poco tiempo antes de arrancar con las quimios, congelar sus óvulos ya no era una elección viable. Su única opción, la criopreservación de tejido ovárico: una nueva técnica de conservación que consiste en extraer fragmentos del tejido mediante un procedimiento quirúrgico (laparoscopía) y criopreservar la parte que contiene los folículos (la corteza) para luego ser reimplantada en el ovario.

A los 22 años, dos días antes de entrar a quirófano para una nueva biopsia, Carmela se sometió a la extracción de un ovario completo. “Me tuve que operar un viernes del ovario y, al lunes siguiente, una biopsia. El tiempo corre en estos casos y hay que actuar. Lo hice y seguí con el tratamiento. Yo decía: ‘Bueno, que Dios acompañe al ovario que quedó y si no, usaré el tejido ovárico que tengo congelado”.

“Mi sueño de toda la vida es ser mamá. Siempre quise ser madre. Me encanta, me encantan los chicos, me encanta jugar, me encanta todo. A mi mamá la admiro un montón. Lo de congelar el tejido ovárico también lo hice por esto”

Carmela Bustelo

“Nunca vi a una mujer tan feliz de que le venga en la playa”

A finales de 2019 Carmela recibía inmunoterapia (anticuerpos monoclonales), que no conlleva tantos efectos secundarios -“No se te cae el pelo, no te da dolor de panza, no te descompone”- porque actúa solo sobre las células malas. “Yo estaba de viaje, había ido a Miami a ver a unos médicos especialistas, estaba en el baño y veo que me vino. Nunca vi a una mujer tan feliz de que le venga en la playa”. Carmela no menstruaba hacía casi dos años. Esta era una señal de que la función ginecológica de su único ovario se empezaba a regularizar, además de que su cuerpo estaba respondiendo a todos los tratamientos. Pero nada aseguraba la fertilidad… y ella ni pensaba en la maternidad por aquel entonces.

“Durante la pandemia yo seguía con mis ciclos normales, aunque no era muy regular. Había meses que no me venía, había meses que sí, había meses más cortos, otros más largos”. Y a principios de 2021 llegó el noviazgo con Limón (el nombre con el que lo conocen en redes), un conocido de Bahía Blanca [su ciudad natal] con quien ya había salido de chica. El primer año de romance fue a distancia. En enero compartieron vacaciones en la playa de Monte Hermoso y el febrero pasado él decidió mudarse a Buenos Aires para estar con ella sin quilómetros de por medio.

“En marzo yo tenía un chequeo ginecológico. Voy, me revisan, pero no te miran el útero. Solo ven el ovario que me quedó y si había folículos”. Diez días después, Carmela empezó a tener náuseas, muchas náuseas, de esas que te revuelven todo y no dejan que te levantes de la cama. Lo primero que cruzó por su cabeza (un poco en broma): “¿Y si estoy embarazada?”.

Lo primero que cruzó por su cabeza (un poco en broma): “¿Y si estoy embarazada?”

Lo primero que cruzó por su cabeza (un poco en broma): “¿Y si estoy embarazada?” - Créditos: Gentileza

A mi manera

Limón, que hace 15 días se había venido para Buenos Aires, la alentó a hacerse un test de embarazo y el positivo fue instantáneo. “Yo miraba la caja y decía 99,9% de efectividad”, una situación que parece sacada de una sitcom como Friends o Sex and the City, pero que ocurrió en la realidad. El test digital confirmó no solo el embarazo, sino que llevaba casi dos meses de gestación. La primera ecografía mostró un embrión de dos centímetros que latía sin ninguna complicación.

“No es que falló un método anticonceptivo. Si nos queríamos cuidar, lo podríamos haber hecho mucho mejor. O sea, un solo ovario, con todas las quimios que había atravesado… Yo dije: ‘No va a pasar’. Bueno, pasó”

Carmela Bustelo

Carmela tenía un análisis pendiente (PET) que pudo posponer hasta fin de año. Tanto su oncóloga como su ginecólogo -Fabio Sobral, el mismo que le recomendó la criopreservación- le aseguraron que no es un embarazo de riesgo y así lo atraviesa, después del shock inicial, con muchísima alegría. “Yo he tenido que dar noticias tan tristes, tan feas y tan malas en mi vida, que no puedo verle nada de malo a todo esto. Será una sorpresa, tendremos que acomodarnos… he tenido otras situaciones en la vida que también fueron sorpresa y tuve que acomodarme”.

Jamás dudó en compartir la noticia con sus seres queridos y con la comunidad que armó desde su emprendimiento @houseofcholas, su cuenta personal de Instagram (@carmebustelo) y su nuevo canal de YouTube #CholaTV. Una red de contención que la acompaña desde el primer diagnóstico y lo sigue haciendo en estos momentos de pura felicidad.

A pesar de los malestares, siente que está ‘curtida’: “Yo vomitada sin parar en un hospital, pelada, toda conectada y con quimio. Vomitar porque tengo a mi bebé en la panza… hasta me dan ganas de aplaudir, más que llorar”. La comparación le resulta inevitable porque ambas vivencias son muy extremas, pero hay una diferencia fundamental: “Lamentablemente, en los tratamientos del cáncer está la palabra muerte en el tintero, y en el embarazo está la palabra vida en el tintero; tener esas dos palabras es fuerte”.

Por eso, y de la misma manera en que transitó la enfermedad, Carmela vive este embarazo ‘a su manera’. Acompañada de su entorno se embarcó en esta aventura sabiendo que “cada uno lo pasa como puede”. El bebé Ciro va a nacer en el mismo hospital donde a su mamá le detectaron el linfoma y, si el destino así lo quiere, el mismo día (a fines de octubre), exactamente cinco años después de aquel diagnóstico. “Hoy en día, estando de este lado, yo te digo que todo pasa. Que es re duro, re difícil, pero que pasa. Y esto también me está pasando a mí, hoy, que es la recompensa más grande: estar sana y estar embarazada.”

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