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Son ceramistas y llegaron a exponer a París: un emprendimiento con 70 años de historia que despertó interés del museo MoMA de NY

La vajilla de cerámica en gres viajó desde la cordillera mendocina a París, para mostrarle al mundo su variedad de esmaltes y formas orgánicas. Se llevaron todas las miradas del público profesional en Maison&Objet. El museo MoMA de NY mostró interés en adquirir piezas para su tienda. 


Son ceramistas y llegaron a exponer a París: un emprendimiento mendocino con 70 años de historia.

Son ceramistas y llegaron a exponer a París: un emprendimiento mendocino con 70 años de historia. - Créditos: Gentileza



Cuencos, bowls, platos de distintos tamaños y colores. La vajilla de cerámica en gres viajó desde la cordillera mendocina a París, para mostrarle al mundo su variedad de esmaltes y formas orgánicas. Con la huella indeleble de la artista y ceramista Colette Boccara, fundadora de Colbo, las piezas que se acomodaron en el stand argentino de la Maison&Objet, en París, se llevaron todas las miradas del público profesional que, dos veces por año, llega a la expo en busca de tendencias y novedades de diseño.

El gres rojo, la clave de la materia prima que posee la dureza de las mejores porcelanas, fue el pasaporte de Colbo para generar acuerdos, entre otros, con el museo MoMA de NY que se mostró interesado en adquirir las piezas para su tienda. 

El diseñador industrial Martín Endrizzi y Matías Jannello, ceramista, hijo del reconocido arquitecto César Jannello y Colette Boccara, recuperaron la producción de cerámica emblemática que hace 70 años se transformó en la empresa Colbo. Dedicada a la producción en gres cerámico cordillerano, la línea está considerada un clásico del diseño argentino. 

El presente de la firma es producto de un proyecto que nació en Mendoza, en 1950, de las manos de Colette Boccara, arquitecta y ceramista.

El presente de la firma es producto de un proyecto que nació en Mendoza, en 1950, de las manos de Colette Boccara, arquitecta y ceramista.  - Créditos: Gentileza

Cerrada desde los 80 hasta 2007, que recobró su esplendor, la empresa se basa en el enfoque innovador que abarca dos ejes: desarrollar y producir vajilla en gres, con diseño y tecnología. El presente de la firma es producto de un proyecto que nació en Mendoza, en 1950, de las manos de Colette Boccara, arquitecta y ceramista. Pionera del diseño en Argentina marcó tendencia durante 30 años, hasta que a principios de los 80, por el contexto económico, social y político se cerró la fábrica de vajilla que se destacaba, y se volvió a destacar, por sus líneas geométricas y la calidad de sus materiales. 

Desde 2007, Matías Jannello y Martín Endrizzi asumieron el desafío de recuperar el know how de Colbo. “La reapertura de la empresa apunta a dar respuesta a la demanda de vajilla gourmet planteada por el fuerte desarrollo gastronómico-turístico del país”, señalan los diseñadores de Colbo, una de las primeras empresas incubadas en la Universidad Nacional de Cuyo.

Recuperar la producción también implicó revalorizar la historia de Colette Boccara, una pionera en su campo creando vajillas de arcilla roja extraída de la Cordillera de Los Andes en su taller de la calle Clark. Este laboratorio creativo, un ícono en la historia del diseño mendocino, se convirtió en la primera fábrica de vajilla diseñada y producida en serie. El legado de Colette Boccara, que murió en 2006 a los 85 años, toma impulso a través de su hijo quien recuperó su saber hacer.

 

Colette egresó de la Escuela de Arquitectura de la FCEyn (UBA) y en 1945 integró el estudio de arquitectura con Amancio Williams, Delfina Gálvez, Jorge Butler y César Jannello. Junto a su pareja César Jannello se mudaron a Mendoza en 1948 y en 1953, Colette le puso las primeras sílabas de su nombre y apellido a la empresa. Así nacía Colbo, la línea de vajilla de vanguardia que se destacaba por su materia prima extraída de la cordillera mendocina que cumple 70 años y mantiene intacto su espíritu innovador.

De acuerdo a los archivos de la Fundación IDA (Investigación en Diseño), durante la primera etapa de la firma, “su talento artístico se vio plasmado en intervenciones de esmalte aplicado, estética alineada al Arte Concreto. Durante las décadas del 60 y 70, decoró sus piezas con serigrafías de motivos propios y, con la colaboración de su hijo serigrafista Bruno Jannello, se sumaron importantes autores nacionales como Libero Badii, Oski y Jorge Sarudiansky”. 

Cuando Colette se recibió de arquitecta había solo seis mujeres compañeras de camada. Fueron tiempos donde esa disciplina invisibilizaba la práctica profesional de las arquitectas, mientras que exaltaba a las figuras masculinas del período. Con el tiempo se conoció que Colette fue coautora de proyectos como el Aeropuerto Internacional de Buenos Aires en 1945, o el Edificio Suspendido de Oficinas en 1946. Ambos proyectos con Amancio Williams, César Jannello, y Jorge Butler.

También fue muy activa durante la Feria de América, el programa nacional que se desarrolló en 1954 en Mendoza, y que convocó a representantes de la vanguardia y la industria. 

Hoy Colette Boccara es uno de los nombres propios del diseño argentino, que reconoce a la protagonista de la modernidad de los años 40. Junto a César Jannello instalaron en la región el ideario moderno a través de su producción arquitectónica, industrial y artística como los diseños de las sillas K, Piola y W. Esta última, la silla W, es uno de los íconos del diseño argentino y fue desarrollada con hierros de obra de la emblemática Casa del Puente, de Mar del Plata. 

Junto a otras firmas argentinas y bajo el ala del Sello Buen Diseño –el programa nacional que distingue al diseño innovador y de calidad--, la expo de productos locales desplegó soluciones creativas y funcionales. Lo hizo en el marco del pabellón Cook & Share, que incluyó a 223 expositores dedicados a develar novedades de las categorías bazar, mesa y cocina de la feria Maison&Objet.  

Participar en esta plataforma internacional fue, para Endrizzi, un paso más. Desde 2017, cuando iniciaron el proceso de exportaciones y distribuciones en España, Suiza, Bélgica y Francia, cada movimiento implica sumar mercados para seguir creciendo.

“Desde la reapertura de Colbo, desarrollamos maquinaria específica para la industria cerámica, que de otro modo debería ser importada. Actualmente estamos en etapa de diseño una línea de producción con tornos, que nos permitirá triplicar la capacidad instalada y ofrecer una mayor variedad de modelos, siempre en el marco de la producción artesanal”, destaca Endrizzi, quien viajó a París junto a los platos, cuencos y contenedores esmaltados de diferentes tamaños, que logran una puesta escenográfica en cada mesa, en cada restaurante (Narda Lepes es una de las cocineras que elogia, y usa, distintos modelos).

Con puntos de venta en todo el país, Colbo también logró el reconocimiento de distintas instancias y premios: Marca País, el Gran Premio para la categoría Diseño y Empresa en la III Bienal Iberoamericana de Diseño (2012, España), la participación en Tecnópolis 2012 como uno de los 20 Íconos del Diseño Argentino. Además de participar en la expo parisina, también tuvieron su lugar en la muestra 100% Design London.

“La clave es la identidad, la calidad y la garantía de reposición de nuestras piezas”, señalan los diseñadores que pusieron en valor el saber hacer de Colette Boccara, la ceramista que transmitía texturas llenas de arte y sensibilidad.

 

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