Aquagym: por qué los entrenadores lo recomiendan especialmente para rodillas y circulación

El aquagym combina ejercicio, resistencia y bajo impacto. Conocé por qué puede beneficiar a las rodillas, favorecer la circulación y ser una buena opción para volver a moverte.

Por Andrea Ritzer

25 de septiembre de 2026, 10:57

acquagym en CABA
Aquagym: por qué los entrenadores lo recomiendan especialmente para rodillas y circulación - Archivo LN (Pilar Camacho)

El aquagym suele asociarse con una actividad suave, pero esa definición se queda corta. Entrenar dentro del agua permite trabajar fuerza, movilidad, equilibrio y capacidad aeróbica con una particularidad: el cuerpo recibe menos impacto mientras el agua ofrece resistencia en cada movimiento.

Por eso puede ser una alternativa especialmente interesante para quienes tienen molestias en las rodillas, sienten las piernas pesadas o necesitan retomar la actividad física de manera progresiva.

Por qué las rodillas lo agradecen

acquagym en CABA
Acquagym en la Escuela Hipocampo, CABA. - Archivo LN (Pilar Camacho)

Cuando entramos al agua, la flotación reduce la carga que soportan las articulaciones. Esto permite caminar, flexionar las rodillas, hacer elevaciones de piernas o pequeños desplazamientos con menos impacto que en tierra.

No significa que la rodilla “no trabaje”. Al contrario: los músculos siguen participando, pero en un contexto que puede resultar más tolerable cuando existe dolor, rigidez o dificultad para moverse.

La evidencia disponible en personas con artrosis de rodilla muestra que el ejercicio acuático puede mejorar el dolor, la rigidez y la función física. Al compararlo con ejercicio realizado en tierra, los resultados suelen ser similares; su gran ventaja puede estar en que algunas personas se sienten más cómodas y seguras para empezar o sostener el movimiento dentro del agua. 

El agua también ofrece resistencia

acquagym en CABA
Acquagym en la Escuela Hipocampo, CABA. - Archivo LN (Pilar Camacho)

Cada vez que movemos un brazo o una pierna tenemos que desplazar agua. Esa resistencia permite trabajar diferentes grupos musculares sin necesidad de cargar grandes pesos.

La intensidad, además, puede modificarse: cuanto más rápido y amplio sea el movimiento, mayor resistencia encontraremos.

Esto convierte al aquagym en una herramienta útil para recuperar movimiento y trabajar la musculatura de las piernas. Sin embargo, si el objetivo específico es aumentar considerablemente la fuerza y la masa muscular, no necesariamente reemplaza a un entrenamiento de fuerza bien programado: la evidencia muestra que el estímulo acuático depende mucho de cómo se utilice la resistencia del agua. 

¿Y qué pasa con la circulación?

Acá aparece otra característica interesante del medio acuático: la presión hidrostática.

El agua ejerce presión sobre el cuerpo sumergido y esa presión aumenta con la profundidad. En las piernas funciona de manera parecida a una compresión externa y favorece el desplazamiento de sangre desde las extremidades hacia el centro del cuerpo.

Al mismo tiempo, mover tobillos, pantorrillas y piernas activa la bomba muscular que participa en el retorno venoso.

Por eso el ejercicio acuático se estudia también como complemento en personas con trastornos venosos y edema de miembros inferiores. Hay evidencia que respalda su utilización dentro de programas para enfermedad venosa crónica, aunque eso no significa que sustituya un tratamiento médico cuando existe un problema circulatorio diagnosticado. 

Una forma de volver a moverse cuando en tierra cuesta

acquagym en CABA
Acquagym en la Escuela Hipocampo, CABA. - Archivo LN (Pilar Camacho)

Una de las mayores ventajas del aquagym puede ser algo mucho más sencillo: permite hacer movimientos que afuera del agua generan temor, molestia o inseguridad.

Caminar más rápido, levantar una rodilla, desplazarse hacia los costados o trabajar el equilibrio puede sentirse diferente cuando el agua sostiene parte del peso corporal.

Y esto puede ser particularmente útil después de un período de inactividad o cuando las molestias articulares hicieron que una persona empezara a moverse cada vez menos.

¿Es solo para personas mayores?

acquagym en CABA
Acquagym en la Escuela Hipocampo, CABA. - Archivo LN (Pilar Camacho)

No. El ejercicio acuático puede utilizarse a distintas edades y con objetivos muy diferentes.

Puede formar parte de una rehabilitación, complementar otros entrenamientos o convertirse en una actividad aeróbica en sí misma. Lo que cambia es la intensidad, el tipo de ejercicios y la profundidad del agua.

La idea de que “como es en el agua, es fácil” tampoco es del todo cierta: una clase bien diseñada puede ser bastante exigente.

Entonces, ¿aquagym o gimnasio?

No necesariamente hay que elegir. Para una persona con dolor de rodillas, miedo al impacto o dificultad para empezar a entrenar, el agua puede ser una excelente puerta de entrada.

Y, si buscamos conservar músculo, huesos fuertes y autonomía con el paso de los años, combinarla con entrenamiento de fuerza fuera del agua puede ofrecer un estímulo más completo.

Más información de hábitos saludables

Andrea Ritzer

Andrea Ritzer Es psicóloga y especialista en movimiento y bienestar.