Durante mucho tiempo se creyó que, una vez terminada la etapa reproductiva, los ovarios quedaban prácticamente inactivos. Una nueva investigación sugiere que la historia es bastante más compleja.
¿Qué se sabía hasta ahora?
La mirada tradicional sobre el ovario después de la menopausia es bastante limitada.
El ovario es considerado fundamental durante la etapa reproductiva porque contiene los folículos que darán origen a los óvulos y participa en la producción de hormonas sexuales, principalmente estrógenos y progesterona.
Con el agotamiento de la reserva folicular llega la menopausia. Cambia la producción hormonal y desaparece la ovulación.
Por eso, durante años se asumió que el ovario posmenopáusico era, básicamente, un órgano que había dejado atrás su función.
Pero una investigación reciente plantea una pregunta interesante: ¿qué pasa realmente con el ovario después de que deja de ovular?
La respuesta parece ser: bastante más de lo que creíamos.
Un ovario que sigue cambiando
Un equipo liderado por Byrne y colaboradores analizó tejido ovárico humano de mujeres posmenopáusicas y estudió cientos de miles de núcleos celulares mediante técnicas de análisis molecular de alta resolución.
El objetivo era conocer qué tipos de células permanecen en el ovario después de la menopausia y cómo cambia su actividad con la edad.
Los investigadores identificaron múltiples estados celulares, incluyendo células del estroma, células vasculares, células inmunitarias y células relacionadas con la producción de esteroides.
Y encontraron algo particularmente interesante: el ovario humano continúa experimentando cambios celulares y moleculares durante el envejecimiento.
No parecía simplemente un tejido “apagado”.
Su composición celular se modificaba y también cambiaban las proteínas y moléculas producidas por diferentes poblaciones celulares.
Es decir: aunque el ovario ya no cumpla su función reproductiva, eso no significa que haya dejado de ser biológicamente activo.
¿Qué significa todo esto?
Acá es donde la investigación se vuelve especialmente interesante.
Los autores encontraron modificaciones relacionadas con procesos inmunológicos, vasculares, metabólicos y de señalización celular.
Esto no significa que ya sepamos cuál es la función del ovario posmenopáusico.
Pero sí nos muestra que el tejido ovárico continúa remodelándose y expresando diferentes programas celulares durante el envejecimiento.
Y eso abre nuevas preguntas.
¿Podría participar en procesos relacionados con la inflamación?
¿Podría tener algún papel en la interacción entre el sistema inmune y el envejecimiento?
¿Podrían algunas de estas modificaciones estar relacionadas con la salud metabólica o cardiovascular?
Por ahora, son preguntas abiertas.
Y justamente ahí está el valor de este trabajo: nos muestra cuánto todavía desconocemos sobre el ovario humano después de la etapa reproductiva.
La menopausia no “apaga” al cuerpo
Hay algo que esta investigación ayuda a poner en perspectiva. La menopausia no convierte al cuerpo femenino en un cuerpo sin actividad hormonal ni biológica.
Todo lo contrario. Es una etapa de profunda reorganización. Cambian los tejidos, el metabolismo, la composición corporal, el sistema cardiovascular, el hueso, el cerebro y también la interacción entre diferentes sistemas.
Y ahora empezamos a comprender que el propio ovario también continúa cambiando.
Mi mirada
Este tipo de investigaciones nos obligan a dejar de pensar el cuerpo femenino como una serie de órganos que funcionan hasta que llega la menopausia.
El cuerpo no funciona así. Cambia. Se adapta. Se reorganiza.
Durante décadas los estudiamos principalmente desde la fertilidad: cuántos óvulos tenemos, cuándo ovulamos, cuándo podemos quedar embarazadas.
Pero una mujer no deja de ser biológicamente interesante cuando deja de ovular y tal vez simplemente comienza un capítulo que la ciencia recién ahora está aprendiendo a leer.
Ceci Belgoff Microbióloga y embrióloga. Realiza acciones para potenciar el bienestar de mujeres y diversidades.



