Menopausia: qué le pasa a la boca cuando bajan los estrógenos

La odontóloga Beatriz Urbáez explica cómo influyen los cambios hormonales en la salud bucal. Hace un repaso por todos los cicclos de la mujer.

Por Redacción OHLALÁ!

17 de septiembre de 2026, 13:22

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Los cambios hormonales atraviesan distintas etapas de la vida de las mujeres y pueden hacerse notar en lugares inesperados. La boca es uno de ellos. El estrógeno y la progesterona influyen en los tejidos de la cavidad oral y, cuando sus niveles varían, pueden modificar la manera en que las encías responden a la placa bacteriana.

Esto puede traducirse en encías más sensibles, inflamadas o con mayor tendencia al sangrado. La pubertad, el ciclo menstrual, el embarazo y la menopausia son algunos de los momentos en los que pueden aparecer estas modificaciones.

Pero hay una aclaración importante: las hormonas no dañan directamente los dientes. Lo que pueden hacer es modificar las condiciones de la boca y aumentar la predisposición a la inflamación de las encías, las caries u otros problemas, especialmente cuando existen otros factores de riesgo o la higiene oral no es adecuada.

Para entender mejor esta relación entre salud hormonal y salud bucal, hablamos con Beatriz Urbáez, odontóloga y directora clínica de Glow Up.

¿Por qué los estrógenos y la progesterona afectan a los tejidos de la boca?

Los tejidos de la boca tienen receptores para estas hormonas. Cuando sus niveles aumentan, como ocurre durante el embarazo, pueden producir cambios en los vasos sanguíneos de las encías y aumentar la respuesta inflamatoria.

Además, las variaciones hormonales pueden modificar la manera en que los tejidos responden a la placa bacteriana. Una cantidad de placa que en otro momento no provocaba una reacción importante puede generar mayor inflamación durante determinados períodos hormonales.

Por eso, en estas etapas pueden aparecer encías más rojas, inflamadas, sensibles o con mayor tendencia al sangrado.

¿Las mujeres tienen más riesgo de enfermedad periodontal por sus ciclos hormonales?

La odontóloga señala que esta afirmación debe tomarse con cuidado. Ser mujer no significa necesariamente tener un mayor riesgo de desarrollar enfermedad periodontal. Lo que sí puede suceder es que determinadas variaciones hormonales modifiquen la respuesta de las encías frente a la placa bacteriana.

Esto puede ocurrir durante la pubertad, el ciclo menstrual, el embarazo y la menopausia.

De todos modos, el principal factor relacionado con la enfermedad periodontal continúa siendo la acumulación de placa bacteriana y una higiene bucal adecuada. También existen otros factores de riesgo, como el tabaquismo, la predisposición genética, algunas enfermedades y determinados medicamentos.

Gingivitis, sangrado y sensibilidad: qué puede pasar

Más que hablar de que las mujeres tienen "más enfermedades de la boca", es más preciso referirse a determinadas situaciones en las que los cambios hormonales pueden favorecer la aparición o el aumento de ciertos síntomas.

Entre los más frecuentes aparecen la gingivitis, el sangrado de encías, la inflamación y la sensibilidad gingival.

Durante el embarazo también puede presentarse una inflamación gingival más marcada y, en algunas personas, lesiones benignas como el granuloma del embarazo.

En la menopausia, en cambio, pueden aparecer síntomas como sequedad bucal, sensación de ardor y cambios en la mucosa oral, que pueden afectar la comodidad y la salud de la boca.

Adolescencia y menstruación: ¿por qué las encías pueden estar más sensibles?

Durante la pubertad y alrededor de la menstruación, algunas mujeres pueden notar que sus encías están más sensibles, inflamadas o sangran con mayor facilidad.

Esto se debe, en parte, a que las variaciones hormonales pueden aumentar la respuesta inflamatoria de los tejidos gingivales frente a la placa bacteriana.

Existe, de hecho, la llamada gingivitis menstrual, aunque no todas las mujeres la presentan y no debería confundirse con una enfermedad periodontal permanente. Si el sangrado o la inflamación son frecuentes, la recomendación es hacer una evaluación odontológica.

"Cada embarazo cuesta un diente": ¿cuánto hay de cierto?

Es uno de esos dichos que sobreviven generación tras generación, pero es un mito que cada embarazo implique perder un diente.

El embarazo, por sí mismo, no hace que una mujer pierda piezas dentales. Lo que puede ocurrir es que los cambios hormonales hagan que las encías respondan con mayor intensidad a la presencia de placa bacteriana.

Por eso es frecuente que durante el embarazo aparezca la llamada gingivitis del embarazo, que puede provocar encías más inflamadas, enrojecidas y con mayor tendencia al sangrado.

A esto se pueden sumar otros cambios propios de esta etapa: las náuseas y los vómitos, una mayor frecuencia de las comidas, modificaciones en la alimentación o incluso dificultades para mantener la higiene habitual pueden favorecer la aparición de caries u otros problemas bucales.

La gingivitis durante el embarazo se puede prevenir y tratar. Mantener una correcta higiene bucal, realizar controles odontológicos y hacer limpiezas profesionales cuando sean necesarias son medidas importantes.

Y no hace falta esperar a que termine el embarazo para consultar. Ante sangrado frecuente, inflamación, dolor o cualquier cambio en la boca, lo recomendable es acudir al odontólogo.

Anticonceptivos hormonales: ¿pueden afectar las encías?

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Los anticonceptivos hormonales pueden producir algunos cambios en los tejidos gingivales, especialmente en personas que ya tienen inflamación por placa bacteriana. En algunos pacientes puede aparecer mayor sensibilidad, inflamación o sangrado.

Esto no significa que una persona que toma anticonceptivos vaya a cicatrizar mal después de una extracción u otro procedimiento dental. Sin embargo, es información que el odontólogo debería conocer porque forma parte de la historia clínica y puede ser relevante según el procedimiento, los medicamentos utilizados y los factores de riesgo individuales.

Menopausia: sequedad, ardor y cambios en la boca

La disminución de estrógenos durante la menopausia puede generar distintos cambios en la boca. Algunas mujeres presentan sequedad bucal, sensación de ardor, cambios en el gusto o mayor sensibilidad de las mucosas.

También puede aparecer el llamado síndrome de boca ardiente, aunque no es exclusivo de la menopausia y tiene múltiples causas posibles.

La sequedad merece atención porque, si hay menos saliva, puede existir una mayor susceptibilidad a las caries. La saliva cumple un papel fundamental en la protección de los dientes: ayuda a neutralizar los ácidos producidos por las bacterias y contribuye a mantener el equilibrio de la boca.

En cuanto al hueso, la menopausia se relaciona con cambios en el metabolismo óseo y puede contribuir a una disminución de la densidad mineral ósea. Esto, sin embargo, no significa automáticamente que una mujer vaya a perder el soporte de sus dientes. La enfermedad periodontal tiene múltiples factores y requiere una evaluación específica.

¿Hay que cambiar la higiene bucal durante el embarazo o la menopausia?

La rutina básica no cambia: cepillado con pasta fluorada, limpieza interdental y controles odontológicos.

Lo que puede cambiar es la necesidad de seguimiento. Durante el embarazo, por ejemplo, si hay inflamación o sangrado, puede ser necesario realizar controles más frecuentes.

En la menopausia, si existe sequedad bucal, ardor o un aumento del riesgo de caries, también puede ser conveniente ajustar las medidas preventivas. La clave es no esperar a que aparezca un problema para consultar.

Qué información hormonal conviene contarle al odontólogo

Para la profesional, es importante que la paciente informe cualquier situación hormonal o tratamiento que pueda influir en su salud bucal, en el diagnóstico o en la elección del tratamiento.

Por ejemplo, hay que contarle si está embarazada o existe posibilidad de embarazo, si está buscando quedar embarazada o realizando un tratamiento de fertilidad, si está atravesando la menopausia, si utiliza anticonceptivos hormonales o si realiza algún tipo de terapia hormonal.

También es fundamental informar qué medicamentos y suplementos se están tomando, incluso aquellos que puedan parecer ajenos a la consulta odontológica.

"Cuanta más información tenga el odontólogo sobre la salud general y hormonal de la paciente, mejor podrá comprender lo que está sucediendo en su boca y adaptar los estudios, el diagnóstico y el tratamiento a sus necesidades", explica Urbáez.

El consejo de la odontóloga: no naturalizar el sangrado

Si tuviera que elegir una sola recomendación, Urbáez lo resume así: no pensar que todo lo que pasa en la boca se debe a las hormonas y, sobre todo, no esperar a sentir dolor para consultar.

Los cambios hormonales pueden hacer que las encías estén más sensibles en determinadas etapas de la vida, pero eso no significa que haya que naturalizar el sangrado, la inflamación o cualquier otra molestia. La buena higiene bucal y los controles odontológicos periódicos son fundamentales para prevenir problemas.

Si aparece sangrado frecuente, inflamación, sequedad, ardor o simplemente se nota algún cambio en la boca que antes no estaba, lo mejor es consultar. Muchas veces, prestar atención a esas pequeñas señales permite detectar un problema a tiempo.

Experta consultada: Beatriz Urbáez, odontóloga y directora clínica de Glow Up (MN 42574).

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