A los 30 años, decidió operarse para reducir el riesgo de cáncer de mama: “Es ganarle a una enfermedad de mierda”

Agustina Hogner tenía una mutación genética que aumentaba su riesgo de cáncer de mama. Federico Flaherty, su cirujano, explica qué hay que saber sobre la operación, las opciones de reconstrucción y el derecho de cada mujer a decidir.

Por Belén Sanagua

28 de octubre de 2026, 15:47

Agustina Hogner
Agustina tenía 21 años cuando recibió el resultado del estudio genético. - Agustina Hogner

Cuando Agustina Hogner recibió el resultado de un estudio genético que confirmó una mutación en los genes BRCA I/II, el cáncer de mama dejó de ser una posibilidad lejana. Tenía antecedentes familiares y sabía que ese resultado implicaba un riesgo aumentado de desarrollar la enfermedad. La noticia la desbordó: lloró durante dos días. Después empezó un proceso que le llevó años y que terminó en una decisión personal: realizarse una mastectomía bilateral preventiva para reducir ese riesgo.

A los 30 años, Agustina eligió operarse. No fue una decisión sencilla ni estuvo libre de dudas, pero llegó después de buscar información, conversar con profesionales y pensar qué quería para su cuerpo. En su caso, la reconstrucción mamaria también fue parte del proceso.

El cirujano plástico Federico Flaherty, especialista en reconstrucción mamaria y autor junto con Cintia Zaremsky del libro Reconstrucción mamaria, una guía científica inspirada en historias de vida, acompaña a mujeres que atraviesan situaciones muy diferentes: desde quienes necesitan reconstruirse después de una mastectomía hasta aquellas que evalúan una cirugía preventiva. En una charla con OHLALÁ!, insiste en una idea que atraviesa su trabajo: las pacientes necesitan información para poder elegir.

“Todas las mujeres tienen derecho a la reconstrucción mamaria”, sostiene. Y aclara que ese derecho no significa que todas deban operarse, sino que puedan conocer las alternativas disponibles y decidir sin prejuicios ni información incompleta.

Una decisión personal que llevó años

Agustina Hogner
Tenía antecedentes familiares y sabía que ese resultado implicaba un riesgo aumentado de desarrollar la enfermedad. - Agustina Hogner

Agustina tenía 21 años cuando recibió el resultado del estudio genético. Saber que tenía una mutación asociada con un mayor riesgo de cáncer de mama significó empezar a convivir con una posibilidad que no podía ignorar. Después del impacto inicial, necesitó tiempo para procesar qué significaba ese dato para su futuro y qué quería hacer con esa información.

La posibilidad de una mastectomía preventiva empezó a formar parte de ese camino, pero la decisión no llegó de un día para el otro. Durante años tuvo que evaluar qué implicaba la cirugía y pensar cómo quería atravesar ese proceso. No se trataba de tratar un cáncer diagnosticado, sino de tomar una medida preventiva frente a un riesgo conocido.

Finalmente, a los 30 años, decidió realizarse una mastectomía bilateral preventiva. Cuando resume lo que significó esa elección, lo hace con una frase contundente: “Es ganarle a una enfermedad de mierda”.

Su historia permite entender la complejidad de recibir un resultado genético que indica una mayor predisposición a desarrollar una enfermedad. No es lo mismo que tener un diagnóstico de cáncer, pero puede abrir preguntas difíciles sobre el cuerpo, el futuro y las decisiones médicas. En esos casos, la evaluación del riesgo y el acompañamiento profesional son fundamentales para que cada persona pueda conocer las alternativas y elegir con información.

Qué hay que saber sobre la mastectomía preventiva

Agustina Hogner
La decisión requiere una evaluación individual, asesoramiento genético y consultas con profesionales. - Federico Flaherty

La mastectomía preventiva consiste en extirpar una o ambas mamas para reducir el riesgo de desarrollar cáncer en personas que presentan un riesgo elevado. Una de las situaciones en las que puede evaluarse es la presencia de determinadas mutaciones genéticas, como las que afectan a los genes BRCA1 y BRCA2.

Sin embargo, tener una mutación no significa que la persona necesariamente vaya a desarrollar cáncer, del mismo modo que someterse a una cirugía preventiva no elimina por completo el riesgo. La decisión requiere una evaluación individual, asesoramiento genético y consultas con profesionales que puedan explicar los beneficios, las limitaciones y las posibles consecuencias de cada alternativa.

Para quienes reciben un resultado de este tipo, la información es fundamental. Entender qué significa el riesgo, qué opciones existen y qué implica cada una permite tomar decisiones con tiempo y acompañamiento, sin sentir que hay una única respuesta posible.

La experiencia de Agustina muestra justamente eso: conocer su predisposición fue el comienzo de un proceso que necesitó años. Su elección fue personal y no representa una indicación para todas las mujeres que reciben un resultado genético similar.

Qué opciones existen para la reconstrucción mamaria

Agustina Hogner

El cirujano plástico Federico Flaherty, especialista en reconstrucción mamaria y autor junto con Cintia Zaremsky del libro Reconstrucción mamaria, una guía científica inspirada en historias de vida. - Federico Flaherty

La reconstrucción puede realizarse en el mismo momento de la mastectomía, en lo que se conoce como reconstrucción inmediata, o en una instancia posterior, llamada reconstrucción diferida. La elección depende de la situación clínica, las características de cada paciente y la evaluación del equipo médico.

Entre las alternativas se encuentran los expansores, que permiten preparar progresivamente el tejido para colocar después un implante definitivo; la colocación de implantes, y las técnicas que utilizan tejidos de la propia paciente. También existen procedimientos para reconstruir el complejo areola-pezón y completar el resultado.

No todas las mujeres necesitan la misma intervención ni buscan lo mismo. Algunas desean recuperar el volumen mamario; otras prefieren no reconstruirse o deciden postergar la cirugía. Ninguna de esas elecciones debería estar condicionada por prejuicios ni por la falta de información.

Para Flaherty, es importante que las pacientes conozcan las posibilidades desde el comienzo y puedan conversar con el equipo de salud sobre los alcances, los riesgos y las características de cada procedimiento. La reconstrucción no es una solución idéntica para todas: requiere una evaluación individual y una decisión compartida.

La desinformación también genera miedo

Federico Flaherty
“Hay mucha desinformación sobre las distintas posibilidades actuales de reconstrucción”, advierte Flaherty. - Federico Flaherty

Uno de los obstáculos que encuentra el especialista es la circulación de información incompleta o sin sustento científico sobre las cirugías y sus resultados. En un momento de vulnerabilidad, cuando una mujer tiene que procesar un diagnóstico o evaluar una operación preventiva, esos mensajes pueden sumar dudas y temores.

“Hay mucha desinformación sobre las distintas posibilidades actuales de reconstrucción”, advierte Flaherty. Y agrega: “Hay muchas mujeres que se quieren reconstruir y, de golpe, empiezan a consumir información que no tiene sustento científico y les agarra la inseguridad”.

El problema no es que una mujer tenga dudas o decida no operarse. La dificultad aparece cuando no cuenta con información confiable para evaluar sus opciones o cuando siente que debe justificar su decisión frente a otras personas.

La reconstrucción mamaria no es solamente una cuestión estética. Puede influir en la autoestima y en la forma en que una mujer vuelve a reconocerse frente al espejo, aunque cada experiencia es diferente. Para algunas, reconstruirse es importante; para otras, no lo es. Ambas decisiones merecen respeto.

El objetivo, explica el cirujano, no es que todas las pacientes elijan el mismo camino, sino que puedan decidir conociendo las alternativas. La información debe acompañar el proceso, no convertirse en una fuente adicional de presión.

La recuperación y el seguimiento

Los tiempos de recuperación varían según el tipo de cirugía, la técnica utilizada y las características de cada paciente. Por eso, las indicaciones deben ser individuales y el regreso a las actividades cotidianas tiene que acompañar la evolución de cada caso.

Flaherty señala que muchas pacientes pueden retomar progresivamente sus actividades en un período relativamente corto, aunque eso no significa que todas evolucionen de la misma manera. Los controles posteriores son importantes para seguir la recuperación, evaluar los resultados y determinar si hacen falta otras intervenciones.

En algunos casos, la reconstrucción incluye más de una etapa. También pueden realizarse procedimientos complementarios para reconstruir la areola y el pezón o mejorar determinados aspectos del resultado. Las posibilidades dependen de cada situación y deben conversarse con el equipo médico antes de la operación.

Las cicatrices también pueden formar parte de las preocupaciones de las pacientes. Su evolución depende de distintos factores y requiere los cuidados indicados por los profesionales. Hablar de estos aspectos antes de la cirugía permite construir expectativas realistas y saber qué puede esperarse durante la recuperación.

El derecho a decidir y acceder a la reconstrucción

Agustina Hogner
En la Argentina existe la Ley Nacional 26.872, sancionada en 2013. - Federico Flaherty

En la Argentina, la Ley Nacional 26.872, sancionada en 2013, establece que los establecimientos de salud públicos, las obras sociales y las empresas de medicina prepaga deben cubrir la cirugía reconstructiva como consecuencia de una mastectomía por patología mamaria, además de las prótesis necesarias. Es un derecho importante para las personas que necesitan atravesar esta intervención y no deberían tener que afrontar por su cuenta los costos de la reconstrucción.

Sin embargo, conocer la existencia de una ley no siempre alcanza para saber cómo ejercer ese derecho o qué alternativas médicas se pueden consultar. Por eso, el acceso a información clara es parte central del proceso: las pacientes necesitan saber qué prestaciones contempla la normativa y conversar con sus equipos de salud sobre las opciones adecuadas para cada caso.

En este punto también aparece el trabajo de Fundación Mama Mía, de la que Flaherty es uno de los impulsores. La organización busca facilitar el acceso a la reconstrucción mamaria a mujeres que atravesaron una mastectomía y que, por falta de recursos económicos o de acceso a un sistema de salud que pueda ofrecerles la intervención, no pudieron reconstruirse.

Uno de sus focos es la reconstrucción autóloga, que utiliza tejido de la propia paciente en lugar de implantes. Se trata de técnicas especializadas que requieren formación y experiencia quirúrgica. Además de promover el acceso a estas operaciones, la fundación se propone difundir esta alternativa y contribuir a la formación de profesionales en reconstrucción mamaria.

Elegir con información, sin presiones

La historia de Agustina no ofrece una respuesta universal sobre qué hacer frente a una mutación genética o ante la posibilidad de una mastectomía preventiva. Su experiencia muestra que una decisión de este tipo puede llevar años y que cada mujer necesita tiempo para procesar la información, evaluar las alternativas y reconocer qué quiere para su cuerpo.

En ese recorrido, contar con profesionales que expliquen las opciones disponibles es fundamental. La mastectomía preventiva, la cirugía indicada ante un cáncer diagnosticado y la reconstrucción mamaria son situaciones diferentes, que requieren evaluaciones específicas. Por eso, la información debe ser clara y las decisiones, personales.

Flaherty insiste en que el derecho a la reconstrucción tiene que ir acompañado de la posibilidad concreta de acceder a ella y de conocer las distintas técnicas disponibles. También implica respetar a quienes deciden no operarse. No existe un único modo de atravesar una mastectomía ni una única respuesta frente al riesgo de desarrollar cáncer.

Belén Sanagua

Belén Sanagua Es periodista, locutora y Licenciada en Comunicación Audiovisual. Se desempeña como subeditora de la web editando moda y beauty aunque, además, escribe para otras secciones.