“Vine por mi mamá”: las historias detrás de la Caminata Avon contra el cáncer de mama

Unas 13 mil personas caminaron por los bosques de Palermo para hablar de salud mamaria. En familia, entre amigas, hubo testimonios que tuvieron celebración, abrazos y algunas lágrimas. Nos quedó la certeza de que nadie atraviesa un cáncer de mama sola.

Por Verónica Dema

27 de septiembre de 2026, 23:11

caminata avon por el cancer de mama
La caminata Avon este año convocó a más de 13.000 personas para concientizar contra el cáncer de mama. - Prensa

“Vine por mi mamá. Por ella, en honor a ella. Por el montón de esfuerzo que hizo durante tanto tiempo”. La chica es joven. Está caminando entre miles de personas, pero cuando empieza a contar por qué está ahí, se quiebra. Nosotras también. 

Es una de las tantas historias que aparecen durante la Caminata Avon, que este año cumple 20 ediciones ininterrumpidas en la ciudad de Buenos Aires. Una caminata que tiene algo de celebración, de homenaje y mucho de encuentro.

Esta mañana de domingo que amenaza con llover en los bosques de Palermo pudimos caminar como un modo de lucha y de compartir la propia historia, que es la de tantas. El cielo recién se desplomó y llovió cuando concluimos la jornada, sobre el mediodía. Antes fue caminar, conversar. 

caminata avon por el cancer de mama
La caminata Avon y las historias que nos dejó. - Prensa

Este año fuimos parte de esa caminata junto al equipo de OHLALÁ!, como media partner de la Caminata Avon. Había mujeres que caminaban por ellas, por sus historias; otras, por sus madres, amigas, hermanas o hijas. También muchos varones que llegaron este año para acompañar.

“Vine por mi mamá. Tuvo que sufrir esto dos veces y, como consecuencia, tuvimos que adaptarnos con toda la familia. Y acá estamos, contentos de acompañar”, nos cuenta un joven de remera y pantalón negro que camina junto a un amigo.

Detrás de él viene su mamá. Ella sí lleva la camiseta rosa que nos identifica con la lucha contra el cáncer de mama. Lleva una gorrita que cubre su cabeza y avanza con la actitud de quien ya atravesó mucho y no necesita explicarlo demasiado.

“Vine por mí, por todas las mujeres. Estoy acá porque me chequeo y hago todo muy puntual. Por eso puedo contarlo. Es mi segundo tratamiento”, dice.

También aparece otra mujer con una frase que resume una de las razones más profundas de estar ahí: “Por todas las que todavía tienen una oportunidad de tener una detección temprana”.

Una caminata atravesada por historias

La Caminata Avon esta vez convocó a 13 mil personas en los bosques de Palermo. Mujeres que están transitando un cáncer de mama o ya lo atravesaron, familiares, amigos, profesionales de la salud y organizaciones se encontraron para caminar y hablar de salud mamaria.

Y entre tanta gente, las historias se van cruzando. Una mujer nos cuenta que está ahí por su mamá. Otra, por una amiga. Otra, por ella misma. Algunas llegan acompañadas por sus familias o se encuentran con amigas en el recorrido. "¡También viniste, no sabía!", se dicen dos colegas y amigas.

Maju Lozano, una de las conductoras del encuentro, lo resume a OHLALÁ! desde un lugar muy personal: “Es una caminata que es una mezcla de emociones. En lo personal, todas tenemos una amiga que llegó a tiempo o no. Todas somos mujeres que estamos atravesadas”. Maju cuenta que tiene tres amigas que pasaron el cáncer de mama. “Tengo tres amigas. ¡Tres, un montón!”, dice.

Por eso, explica, la caminata también es un espacio de comunión. Un lugar para recordar que la detección temprana puede cambiar el pronóstico: cuando el cáncer de mama se detecta a tiempo, las posibilidades de curación son muy altas. Según cifras oficiales, en un 98% se cura detectado a tiempo. 

Julieta Puente, otra de las conductoras, habla desde un lugar diferente después de convertirse en mamá. “Soy mamá muy reciente. Todos los miedos que aparecen con la maternidad te hacen ser más consciente”, cuenta. Para ella, esa nueva experiencia también reforzó la importancia de hacerse los controles y prestar atención al cuidado de la salud.

Cuando una historia se encuentra con otra

caminata avon por el cancer de mama
La caminata Avon: muchos abrazos sentidos en la jornada. - Prensa

Pero hay un momento de la caminata en el que todas las historias parecen concentrarse en una sola escena. Es el tradicional Pase del Lazo. Una mujer que atravesó un cáncer de mama y se curó le entrega el lazo rosa a otra mujer que actualmente está transitando la enfermedad.

Esta vez, la mujer que entrega el lazo es Flavia López. Quien lo recibe es Gwendolin Jones. Las dos suben acompañadas por sus familias.

El gesto dura apenas unos minutos, pero dice muchísimo y conmueve: una mujer que estuvo ahí le entrega a otra algo más que una cinta. Es un símbolo de fuerza, de acompañamiento y de la posibilidad de atravesar el tratamiento sostenida por una red afectiva.

Cuando termina el momento, sucede algo espontáneo. Algunas mujeres que están entre el público empiezan a levantar la mano.

“Yo hace 25 años”. “Yo, cuatro”. “Acá, 14”. “Diez”. “Cinco”.

Los números aparecen desde distintos lugares, debajo del escenario. Son años desde el diagnóstico, desde el tratamiento, desde aquella enfermedad que alguna vez ocupó toda la vida y que hoy puede contarse desde otro lugar.

Las manos levantadas se multiplican. Hay mujeres abrazadas. Muchas tiene  lágrimas en los ojos. Y ahí aparece, quizás, una de las imágenes más fuertes de toda la jornada: no son solamente 13 mil personas caminando sino que son miles de historias que se encuentran, se reconocen y se acompañan.

Veinte años caminando para prevenir el cáncer de mama

La Caminata Avon cumple este año dos décadas de historia. En Buenos Aires, el evento ya alcanzó las 190 mil participantes acumuladas a lo largo de sus ediciones.

Además, en esta oportunidad fue declarada de Interés Socio Sanitario por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La propuesta también marca el comienzo de Octubre Rosa bajo el lema “Si hay mama, hay conversación”, una campaña de Avon y Fundación Instituto Natura que busca poner el diálogo sobre salud mamaria en el centro y promover el acceso a información durante todo el año.

La necesidad de seguir hablando aparece también en los datos del Índice de Salud Mamaria 2026, impulsado por la Fundación Instituto Natura. Según el estudio, el 47% de las mujeres desconoce cuál es el principal estudio de diagnóstico ante una sospecha. Además, el 64% no conoce la edad recomendada para comenzar a realizar mamografías sin síntomas y el 74% desconoce que una mamografía puede indicarse a cualquier edad ante síntomas, antecedentes familiares o indicación médica.

“Existe una brecha en la información que debemos cerrar con educación y acceso”, señaló Florencia Mezzadra, gerenta de Fundación Instituto Natura. “Saber a qué edad testearse o reconocer qué estudio exigir en la consulta médica son derechos de salud que todas las personas deben ejercer”.

Porque, al final, de eso también se trata esta caminata: de hablar, de preguntar, de acompañar, de recordar que detrás de cada diagnóstico hay una persona y una red que también atraviesa la enfermedad. Y de entender que una conversación puede ser el comienzo de un chequeo, una consulta o una detección a tiempo.

Verónica Dema

Verónica Dema Editora de Actualidad en OHLALÁ! Licenciada en Ciencias de la Comunicación, Especialista en Prácticas Redaccionales. Tiene un Máster en Periodismo por LN/Universidad Torcuato Di Tella. Dedicada a temas de géneros, cultura y sociedad.