Todos los días en redes leo la misma pregunta: “¿El deseo desaparece con la menopausia?” Mi respuesta es siempre la misma: lo que cambia no es el deseo, sino su forma de activarse y sostenerse. Pero a esto se suma el contexto.
Vivimos en una cultura que idealiza la juventud, lo inmediato y lo disponible, y cuando una mujer deja de menstruar, muchas veces también siente que deja de “servir” para ese mandato. A los cambios físicos que conlleva la menopausia -como la baja de estrógenos, la sequedad vaginal, el insomnio, los cambios de ánimo y de cuerpo-, se suma un imaginario que hace sentir a muchas mujeres menos atractivas, menos deseadas y menos valiosas.
Por eso, el abordaje de esta etapa debe ser integral, y no empieza a los 50 sino mucho antes, en la perimenopausia: una transición de casi 10 años donde ya pueden aparecer cambios hormonales y sexuales.
En un estudio publicado en The Journal of Sexual Medicine se concluyó en que más del 50% de las mujeres entre 45 y 60 años atraviesan cambios en su sexualidad que impactan en su calidad de vida. Lo interesante es que el estudio remarca algo clave: la actitud que tomamos frente a estos cambios es determinante. Sentir menos deseo o tener menos lubricación no significa que “se terminó mi vida sexual”. Significa que quizás hay que resignificarla.
Porque la menopausia no es un punto y aparte. Es el inicio de algo distinto. Un tiempo donde el goce no se apura, donde el erotismo se despliega sin prisa, sin exigencias, sin tener que demostrar nada. Ya no se trata de la urgencia de los primeros encuentros, sino de la profundidad de los que vienen. Un tiempo de escucha, de exploración del placer, de descubrir un deseo diferente.
Y la pareja (sobre todo cuando es heterosexual) también siente estos cambios. Muchas veces el erotismo se dinamita cuando quien acompaña no se informa ni acompaña los cambios, esperando que todo sea como antes.
Pero la menopausia puede ser una etapa bisagra: para algunas mujeres, la mejor. Sin la presión de la planificación familiar, con hijos más independientes y con una madurez emocional que permite animarse a más. Hay mujeres que después de los 50 se reconectan con su cuerpo, con sus fantasías y su deseo y lejos de que el deseo se apague, se transforma.
¿Cómo mejorar el encuentro sexual en esta etapa? Un checklist primordial
Después de todo, no se trata de volver a ser quienes fuimos, sino de descubrir quiénes podemos ser a partir de ahora.
Por Lic. Mariana Kersz, psicóloga y Sexóloga Clínica | MN 59610 | IG: @lic.marianakersz. Gentileza para OHLALÁ!
Mariana Kersz Licenciada en Psicología, especialista en Sexología Clínica y Terapia de Parejas.













