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Así es Gina, el gin a base de flores que ahora lanza su propia fragancia

Taté Moretti es la creadora de Gina Gin de Flor, destilado que se llevó varias medallas en certámenes internacionales. Ahora va por más y lanza un perfume inspirado en su bebida insignia.


Taté Moretti es la creadora de Gina Gin de Flores

Taté Moretti es la creadora de Gina Gin de Flores - Créditos: Sofía Bruner



Romper el molde y hacer algo distinto no es algo que todo el mundo se anima a hacer. Dentro del grupo de emprendedoras que se aventuraron a innovar está Taté Moretti, creadora de Gina Gin de Flores; un destilado, compuesto por botánicos tan poco comunes, le valió el reconocimiento de sus pares y varias medallas internacionales. Una vez alcanzada esa meta se propuso una nueva: fabricar un perfume inspirado en el aroma de su bebida insignia.

De Neuquén a Buenos Aires ida y vuelta

Oriunda de Neuquén, cuando Taté terminó el secundario vino a Buenos Aires para continuar sus estudios en finanzas. Ya con título en mano y con un trabajo estable en un banco, había algo del ritmo porteño que no le cerraba. El tráfico, las jornadas laborales eternas y las corridas de la capital la dejaban casi sin tiempo para disfrutar de sus hijos. Con eso en mente, Taté y su esposo armaron las valijas para volver a su ciudad natal.  Una vez que se asentaron en tierras patagónicas surgió la gran pregunta: ¿y ahora qué hacemos? Después de barajar varias opciones decidieron arrancar un emprendimiento de destilados. “Habíamos notado que había un boom de las bebidas blancas. En el mundo se estaban empezando a valorar estas tiradas chicas handcrafted”—nos cuenta y agrega— “Acá hay bodegas que son dentro de todo nuevas, también hay sidreras que aprovechan las cosechas de manzanas y peras, pero no había destilerías. Eso fue lo que nos impulsó a poner una”. El proceso para crear su negocio fue largo y con varios desafíos. Para empezar, Taté tuvo que investigar no solo cómo se monta una fábrica de estas características, sino toda la burocracia que viene junto con esto. Por otro lado, también tenía que competir con grandes marcas que ya estaban afianzadas en el mercado. “Hasta que te ganás tu lugar tenés que ir paso a paso. Lo que nosotros teníamos a nuestro favor era la calidad, ahí estaba nuestro potencial para insertarnos”, recuerda Taté.

Gina Gin de Flores

Gina Gin de Flores - Créditos: Sofía Bruner

Un gin distinto

Cualquier libro sobre negocios te va a decir que un proyecto empieza por la idea y lo último que decidís es el nombre que le vas a poner”, nos cuenta y agrega: “En mi caso fue al revés, desde el principio sabía que se iba a llamar Gina porque ese es el nombre de mi hija. Teniendo en cuenta eso, y el hecho de que yo también soy mujer, tenía que fabricar un gin acorde”. Esa premisa la llevó ponerse creativa y pensar en una bebida diferente a las que se encuentran en las góndolas. 

Para hacer gin se mezclan varios botánicos, el enebro es siempre el principal y el resto de los ingredientes dependen de la receta de cada marca. Para su producto Taté eligió incorporar flores, un componente más que insual. Lograr una bebida con esta base es todo un desafío porque las notas pierden fuerza luego de destilarse. Esta es la razón por la que en el mundo son muy pocos los Head Distillers que apuestan por este camino. Para encontrar el balance perfecto Taté probó con una gran variedad de flores y sus distintas combinaciones. “Me puse a estudiar y a experimentar, me obsesioné tanto con esta idea que me volví muy exigente”, nos cuenta. Ese perfeccionismo hizo que, para encontrar un blend que se ajustase a sus estándares, pasaran cerca de ocho meses. 

La innovación y el tiempo invertido no tardaron en ser recompensados. En 2021, Gina Gin de Flores ganó en el mundial de Londres la medalla de oro y Mejor Gin Argentino en la categoría Best Signature Botanical. Para Taté fue una experiencia muy emocionante: “Lo sentimos como una consagración al esfuerzo y a la búsqueda. Este producto es muy personal para mí, entonces que haya sido premiado por la gente que más sabe de la industria me sorprendió y alegró un montón”.

Gina EDT

Gina EDT - Créditos: Sofía Bruner

Ser mujer en un rubro masculino

“El mercado hoy está dominado por hombres tanto en el consumo como en la producción”, nos cuenta Taté. “Hay que romper con eso presentándote desde el producto, por eso Gina tiene un nombre femenino; el diseño de la etiqueta y su composición también van en esa dirección”. El gin creado por Taté busca incluir a las mujeres que no encontraban una bebida que las representara. “El 70% de los consumidores son mujeres; muchas me dicen ‘yo no tomaba gin hasta que probé Gina”. En cuanto al trato con sus pares, a Taté le tocó escuchar comentarios al estilo “¿Esto es gin? El gin tiene que ser más fuerte”, sin embargo, con el tiempo logró ganarse su lugar en la industria. “Yo conseguí insertarme en la comunidad de destiladores y me respetan un montón, no siento que por ser mujer esté en desventaja”.

Perfume con aroma floral

"Todo lo que encaré en mi vida lo hice a fondo. Soy muy curiosa y siempre quiero saber más, por eso cuando algo me apasiona me pongo a leer todo lo que encuentro sobre el tema”, nos comparte Taté. Las ganas de experimentar y seguir aprendiendo la llevaron a probar suerte en el campo de la perfuermería. ¿Cómo surgió la idea? Varias clientas le decían que su gin olía tan bien que les daban ganas de usarlo como fragancia. Esos comentarios le prendieron la lamparita para un nuevo negocio.“Empecé a descubrir que la perfumería y la destilación tienen un montón de puntos en común. En las dos industrias se usa el mismo tipo de alcohol y en ambas importa mucho cómo se siente en la nariz”. 

Una vez más Taté se lanzó a la aventura: estudió un montón, se contactó con personas que la asesoraron, hizo mil muestras y, luego de un largo camino, Gina eau de toilette salió a la luz. La fragancia es de aroma dulce con notas cítricas, envolvente y con ese toque de enebro que recuerda al gin insignia de la marca.  

¿Cuáles son las próximas metas para esta emprendora? “Si me preguntabas hace un año te contestaba que quería hacer whisky. Si me preguntas hoy sigo queriendo hacer whisky,  solo que en la mitad del camino se me coló un perfume. Siento que mi rubro está en los sentidos, todavía no sé cuál va a ser el siguente producto pero estoy segura que va a apuntar a lo sensorial”.

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