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 • HISTORIAS

Dejó su trabajo en marketing para dedicarse al diseño humano, una herramienta de autoconocimiento

Nicole Marcuzzi es proyectora y encontró en el diseño humano una herramienta una brújula para su vida.


“El diseño humano nos da estrategia y autoridad para vivir alineadas”

“El diseño humano nos da estrategia y autoridad para vivir alineadas” - Créditos: Gentileza de Nicole Arcuschin y Candela Torosian.



El camino para Nicole Marcuzzi ahora tiene mucho sentido, pero, como dice ella, fue muy “rocoso”. Hija de una mamá adolescente, sin papá a la vista y criada principalmente por sus abuelos, siempre se sintió ajena a las maneras tradicionales de hacer las cosas. Esto la llevó a tener fuertes choques con su familia y a probar muchas carreras: pasó por Traductorado, Marketing, Recursos Humanos, Fotografía y Diseño Gráfico. “Nunca me cansé de intentar”, asegura Nicole. “Tenía ese deseo adentro de encontrar mi camino, lo que me impulsó a moverme”. La que más le llamó la atención fue marketing, y a sus 22 años trabajaba como community manager para Facebook. Le gustaba acercar productos y servicios de manera creativa. “Después me peleé mucho con el marketing, lo empecé a ver como una forma de manipulación, de generar necesidades que no estaban”, confiesa. Y ahí empezó a germinar algo nuevo en ella.

¿Ese quiebre fue el primer paso para llegar al diseño humano?

Sí, y que venía desde hacía algunos años con ataques de pánico. Ahí empezó mi recorrido con terapia para desandar todo lo tapado. En mi familia, la manera de atravesar el trauma era naturalizarlo y no hablarlo. Había mucho sobre abandono. Empecé a entender las respuestas de mi cuerpo, mis traumas relacionales y el impacto que habían tenido en mi sistema nervioso los primeros 20 años de mi vida. Eso me ayudó a reconectarme conmigo desde un lugar de compasión y a dejar de creer que estaba rota. Dije: “OK, esto es una respuesta natural de mi cuerpo para mantenerme con vida”. Fue muy sanador para mí. 

Si está, sirve para algo...

Exacto. Tenía muchas preguntas existenciales. A los 18 fui con mi psiquiatra con interrogantes sobre el cosmos que me atormentaban. Un día encontré un libro sobre mindfulness. Se lo llevé y le pregunté si podíamos arrancar con eso. Y ella me acompañó en ese proceso, mientras tratábamos mis crisis de pánico. Quería ver qué podía sumar desde mí al tratamiento psiquiátrico para hacerme cargo de mi proceso.

Hay lugares a los que no llegás pensando.

Estaba muy habituada a pararme desde el intelecto. Buscaba comprender todo racionalmente. De a poco fui incorporando el cuerpo. Y dije: “Acá está la pata que me estaba faltando”. Yo vivía disociada de mi cuerpo. No tenía vocabulario para hablar de sensaciones y emociones. Con mi terapeuta armamos un diccionario, aprendí a distinguir lo que sentía de lo que pensaba. 

¿Y ahí recién revoleaste el marketing?
Sí. Cuando arrancó la pandemia estaba en el pico de mi carrera, trabajaba como consultora para marcas de primer nivel. Pero me empezó a hacer mucho ruido esa vida. Estaba muy quemada. Seguía desconectada de mi cuerpo. La pandemia me hizo replantearme, como a muchas personas. Empecé a buscar una disciplina más consciente; a trabajar desde el mindful marketing, pensando en la persona que recibía el mensaje. Y a mi comunidad de Instagram –donde daba contenidos de marketing para emprendedoras– le interesaba. Lo incluí en mis cursos y noté que cada vez quería hacer menos marketing y más cursos de mindfulness, de presencia y conciencia. 

Supiste que conocerse a una misma era la llave de todo.
Claro. No podemos ser buenas en algo sin entender desde dónde lo hacemos, qué nos motiva, cómo nos gusta.

Ya no el “dame la solución” o “necesito la fórmula”... 
Es dejar de buscar hacer collage con lo que le funcionó a otro y meterse a ver qué le funciona a una. Así nació Human and Cosmic. Hay algo mágico que sucede con la comunidad y con mi equipo y es que somos toda gente con muchas ganas de arremangarse y meterse hacia adentro. Siempre lo digo: no doy recetas. Te doy una herramienta para hacer tu propio camino, tu propia búsqueda del tesoro. Metete adentro y fijate qué hay ahí. A veces me dicen: “¿Qué formación hiciste? Quiero hacer lo mismo que vos”. La verdad es que te hago muy mal si te hago ese recorte. Porque está todo el proceso que me llevó ahí. 

Es lo más difícil en esta cultura, donde se suele borrar el proceso. Es más un “empecé así y ahora me va así, comprame el curso y vas a ser exitosa como yo”.
Esto para mí es muy importante. Hago el trabajo de mostrar absolutamente todo. He tenido peleas por abrir algunos temas familiares. Pero es mi historia y es lo que hace que esté acá. No fue que un día me levanté y me iluminé, sino que hice un recorrido que me llevó a encontrar mi propio significado de éxito y, muchas veces, a tocarme cara a cara con la amargura, porque son muchas idas y vueltas. Yo veo la vida como una espiral. A veces estoy en el mismo lugar y digo: “¿Cómo puede ser que estoy de nuevo acá?”. Y no, es parte del proceso.

Bien, pero todavía no había aparecido el diseño humano. 
Un día, de arrojada, compré un pasaje a Nueva York, para marzo de 2021. Una amiga contadora se rió. “¿Cómo? Si no tenés un peso”. Fue algo muy trascendental, porque tenía la creencia de que yo no podía hacer un work and travel. Porque mi familia no me lo había podido pagar, pensaba que no iba a poder viajar sola. Además, era un triunfo después de años de crisis de pánico, en los que buscaba estar siempre cerca de una guardia... Ese viaje de diez días se convirtió en uno de tres meses. Ahí me reencontré con el diseño humano.

¿Cuándo había sido tu primer contacto?
En 2017 había calculado mi carta natal en un sitio en inglés. No entendía nada. Pensé que era un quilombo. En Nueva York, una amiga me lo acercó y dije: “Epa, acá hay algo”. Empecé a meterme y meterme. Siempre digo que esta disciplina es como el agujero de Alicia, cada vez más profundo. Comencé a estudiar, sin la idea de que se convirtiera en una profesión. Lo hacía porque me gustaba. Volví a Argentina y después viajé a Costa Rica. Ahí empecé a vivir según mi diseño humano, según mi autoridad, aunque una parte de mí dijera “esto es una locura”. Y me formé, aunque había poca información en español.

Lo que tenés que saber  sobre el diseño humano

Es una herramienta de autoconocimiento canalizada en 1987 por Ra Uru Hu. Es una síntesis de disciplinas como la astrología oriental y occidental, el I-Ching, la cábala y el sistema de chakras.

Propone comprender nuestra propia energía –social, personal y laboral–: cómo funcionan nuestras emociones y cuál es la forma más adecuada para tomar decisiones desde nuestra propia naturaleza e integridad.

El concepto detrás del diseño humano tiene sus raíces en el Kybalion y en la ley de correspondencia: “Como es arriba es abajo, como es adentro es afuera”.

El BodyGraph –que sería como la carta natal en astrología– es un mapa energético basado en las cualidades con las que nacemos. Se calcula ingresando tu día, hora y lugar de nacimiento.

A través del BodyGraph se puede observar un mapa interno que indica hacia dónde ir para alinearte con tu energía, para que lleguen oportunidades, personas y espacios correctos para tu propia evolución. Como sucede con la astrología, no hay dos cartas iguales. Cada diseño es único.

¿Y cómo se acerca esto que suena tan complejo?
Siempre intenté hacerlo de una manera práctica y simple, a todas las personas. A los puristas del diseño humano tal vez no les guste, pero a mí me interesa que quien lea alguito sienta que le mejoró su calidad de vida. Formarse en la cuna de su canalizador es muy oneroso, muy exclusivo, y a mí me gusta que más personas tengan acceso. Siento la necesidad de acercar a las personas al amor que ya son. Hacemos mucho contenido gratuito. Hay más de 600 publicaciones para empezar a experimentar y ver qué pasa.

¿Por qué el nombre “humano y cósmico”?
Por sabernos parte de la Tierra y de la energía del universo. Entender que somos un mix de nuestra humanidad, que es alucinante, y de lo más místico, que es alucinante también. 

¿Cómo cambió tu vida a partir de esto?
180 grados. Y es gracias al diseño humano. Todo lo vivo basándome en mi diseño. Fede, mi pareja, también está entregado. 

¿Cómo sería vivir de acuerdo a tu diseño humano?
El diseño humano nos da estrategia y autoridad. La estrategia es la manera que tenemos para movernos por el mundo sin resistencia y en fluidez, para que podamos vivir lo que vinimos a vivir, que, en función de nuestro tipo áurico –que sería como el signo solar–, puede ser: éxito, paz, satisfacción o sorpresa. Ojo, éxito según una definición personal de cada uno, tal vez para alguien sea poder tomar un té tranquilamente a la mañana sin salir corriendo a ningún lado. La autoridad es la manera que tenemos de tomar decisiones alineadas con nosotros, que no las tomemos desde la lógica, sino desde nuestro saber más profundo. Quizá lógicamente no lo entiendo, pero en el sentido grande de las cosas es lo correcto para nosotros y nos lleva a nuestro siguiente lugar evolutivo. 

¿Todas tus decisiones las tomás desde ahí?
Decisiones empresariales, personales, de pareja... Me encontré viviendo cosas que no imaginaba posibles para mí, porque mi mente no tenía la capacidad de imaginarlas. 

¿Por ejemplo?
La primera vez fue vivir cinco meses en Costa Rica, con una rutina que no tenía nada que ver con lo que era mi vida hasta entonces. Mi lema era: productividad o muerte. Y de pronto, me encontré comiendo fruta, levantándome con el sol, haciendo respiración consciente y trabajando dos horas por día. ¡Me iba mucho mejor! Y no tenía nada que ver con una estrategia de marketing, sino con mi energía y alineación. 

¿Qué dice tu familia de todo esto? ¿Cómo irradió a tu entorno?
Fue muy sanador. Especialmente con mi mamá y mi papá, con los que tenía una relación muy turbulenta. Cuando una persona empieza a alinearse en su centro, observa a su entorno con mucha más compasión, comprensión y amor. 

¿El diseño humano es la herramienta?
No, es tan solo una más. No nos creas nada. Fijate si te sirve. Si te sirve la astrología, el tarot, el eneagrama... o algo que te inventaste, bienvenido. Todos vamos al mismo lugar.

¿Se modificaron tus hábitos desde entonces?
Mi relación con el cuerpo, con el descanso, lo que me permito, la manera en que me alimento. Es y ha sido complejo, mi vínculo con mi cuerpo. El diseño humano me permitió suavizarme y tener mucha más compasión con mi cuerpo. La búsqueda de mi vida: ¿cómo hacer todo más suave y simple? 

¿Querés experimentar una sesión?

Hay dos tipos de sesiones. 1) De 45 minutos: en ellas se exploran temáticas asociadas a tipo áurico, autoridad, estrategia, centros, líneas y perfiles. Cuesta $16.500. 2) De 80 minutos: se profundiza en los temas iniciales llevados a la propia experiencia. El valor es de $35.000.

Aprendé DH

- El curso Diseño Humano 1 on demand consta de más de 20 horas de material en video pregrabado para aprender al propio ritmo. Está pensado para entender nuestro diseño y empezar a vivir según nuestra autoridad y estrategia única. El valor es de $38.000.

- El nivel 1 de la Formación Profesional en DH arranca en enero 2024 y es modalidad intensiva de 15 clases. Cuesta $389.000. 

Más info: www.humanandcosmic.com.

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