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María Morchio Giol, la tataranieta de Juan Giol y hoy líder de la bodega Valle Las Nencias

Tataranieta de Juan Giol, todo un referente de la industria vitivinícola, María cumplió su sueño y hoy elabora blends para una nueva generación.


María Morchio Giol, la nueva cara de una bodega con mucha historia.

María Morchio Giol, la nueva cara de una bodega con mucha historia.  - Créditos: María Giol



“Desde muy chica supe que quería ser ingeniera agrónoma para estar en las viñas, pero no necesariamente en la de mi familia”, cuenta María Morchio Giol, enóloga que hoy lidera la quinta generación de la bodega Valle Las Nencias: todo un referente de la industria vitivinícola local y mundial, además de una empresa familiar de larga trayectoria, fundada hace 130 años por su tatarabuelo Juan Giol.

“A medida que empecé a trabajar siempre tuve la añoranza de La Consulta, por lo que apenas tuve la oportunidad de dedicarme por completo a Valle Las Nencias, lo hice”, agrega, orgullosa de poder seguir adelante con lo que planearon sus abuelos, pero especialmente “con lo que mis padres aman hacer”.

Giol hace referencia a “su lugar en el mundo”, la hacienda familiar en La Consulta, localidad de Mendoza donde se extiende parte del Valle de Uco, una tierra de pioneros para el vino de alta gama. Justamente, las llamativas flores color violeta intenso que adornan la zona (las nencias) le dan nombre a la bodega que nació en 2009 y hoy sigue creciendo gracias a la pasión y los blends de autora que crea María. “La tradición familiar no me pesa porque es un camino que elegí, no que me impusieron, y yo siento la finca como mi lugar. Para mí, la tradición familiar es compartir mi niñez con mis hermanas y primos en esas tierras, por lo que no me puede pesar de ninguna manera”.

Tomar la posta de nuestros vinos significó buscar la mejor expresión de La Consulta, que sea el terroir el que hable en cada producto. Por eso pienso que lo tradicional es una pata muy importante, creo que el terroir no solo es el suelo y su clima, sino también la gente que lo hace posible.

María Morchio Giol

María cumplió su sueño y hoy elabora blends de autora.

María cumplió su sueño y hoy elabora blends de autora.  - Créditos: María Giol

Tomar el testigo

El vino siempre fue y será una parte fundamental en la vida de la enóloga. A los cinco años ya sabía que lo suyo eran las fincas, pero su atracción por el mundo vitivinícola va más allá: “Me gusta mucho el compañerismo que existe entre los que trabajamos en el vino, es muy bueno saber que siempre hay alguien para darte una mano y, sobre todo, para compartir una copa. Me encanta poder estar al aire libre, disfrutar de la vista a la montaña y poder sentir el olor de la tierra todos los días”.

Compromiso, legado e identidad son palabras que resuenan fuerte en el presente de la firma. La continuidad y el futuro se basan en estos principios, pero también en ‘lo que vendrá’, donde los tradicional continua vigente y se fusiona con la mirada innovadora que aportan las nuevas generaciones. ¿Qué representa para María tomar el testigo? “Para mí, el tomar la posta de nuestros vinos significó buscar la mejor expresión de La Consulta, que sea el terroir el que hable en cada producto. Por eso pienso que lo tradicional es una pata muy importante, creo que el terroir no solo es el suelo y su clima, sino también la gente que lo hace posible”.

Los blends de autora para Valle Las Nencias fueron una gran incorporación. Según cuenta María, son vinos que expresan lo mejor de cada año y varían en sus componentes: “Son los que sacan mi lado más creativo y por eso me gusta tanto hacerlos”. Conocer los gustos de los consumidores también es una parte muy importante de su trabajo y por eso, cada vez que puede –“Para nada sencillo con dos hijos chiquitos”– trata de ir a los puntos de consumo y escuchar, “ver que es lo que quieren y en qué fallamos; no busco ser moderna sino centrada, aplicando todo lo que tuve la suerte de aprender”.

La tradición familiar no me pesa porque es un camino que elegí, no que me impusieron, y yo siento la finca como mi lugar. Para mí, la tradición familiar es compartir mi niñez con mis hermanas y primos en esas tierras, por lo que no me puede pesar de ninguna manera.

María Morchio Giol

María y su hija, parte de una tradición familiar que ya lleva 130 años.

María y su hija, parte de una tradición familiar que ya lleva 130 años.  - Créditos: María Giol

La mirada femenina

La industria vinícola, sobre todo argentina, está marcada por la herencia familiar y la impronta masculina. Como en todos los ámbitos, el cambio de paradigma viene de la mano de las nuevas generaciones y sus gustos, además del aporte de decenas de enólogas, especialistas y sommeliers que influyen cada día en el mundo del vino, visibilizando el gran aporte femenino.

“Hoy, las mujeres estamos cada vez más presentes en el vino. Todavía nos falta mucho, pero creo que trabajando juntas y con el cambio de paradigma, cada vez somos más. Ojalá pronto veamos a muchas mujeres en cargos importantes”, es el deseo de María, que tiene en su madre (María Marta Giol Toso) el mejor ejemplo a seguir, y una hija (Catalina, de cinco años) que podría continuar su legado. “Me gustaría que alguien en la familia siguiera, pero no necesariamente mis hijos. Me gustaría que ellos descubran su vocación y puedan vivir haciendo lo que les gusta”, agrega.

“Mi mejor consejo es que siempre se puede. Solo hay que trabajar para lograrlo. La perseverancia es lo que te acerca a tus sueños”, propone María para aquellas mujeres que no se animan a seguir por este camino del vino, justamente, por esa mayoría masculina que pesa tanto en el ambiente. Pero, ¿qué imagina para su propio futuro y el de la bodega que lidera? “Me encantaría poder seguir haciendo Valle Las Nencias. Hacer un blend que sea nuestra insignia, poder llegar a nuevos mercados y que la gente disfrute tanto de La Consulta como yo. Ojalá pronto podamos abrir las puertas de nuestra finca a todos y así disfruten un poquito de lo que es este hermoso terroir”, concluye, invitándonos a recorrer 130 años de tradición que se saborea en cada gota de su vino.

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