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 • Opinión

Kari Gao abrirá un restaurante de comida china: ¿dónde queda?

Kari Gao nos contó, hace unas semanas, que va a abrir un restaurante de comida china. Se va a llamar Gao. Ya nos relató esa historia. Ahora nos devela la dirección del soñado comedor.


Kari Gao, feliz frente a lo que será su nuevo restaurante.

Kari Gao, feliz frente a lo que será su nuevo restaurante. - Créditos: Gentileza Karina Gao



Queridas ohlaleras, 

esta semana vengo con buenas noticias: ¡tenemos el local para el restaurante! Ahora sí, con la llave en mano, cada vez se hace más real el proyecto de abrir el restaurante de comida china que imagino. 

Les tengo que confesar que no puedo creer que haya sido tan fácil: la primera locación que fuimos a visitar fue la que elegimos. ¿Viste cuando te dicen no te quedes con el primero que ves? Yo creo que, a veces, es al revés. En la vida hay que confiar en los instintos y quedarse con lo primero que vemos y que nos haya gustado. Si el primero ya te gusta, ¿por qué seguir mirando y dudando? Confió que EL lugar, sobre todo el primero, es más un tema de destino. 

Pero no siempre fue tan fácil. Tuve muchas experiencias pasadas que me dejaron aprendizajes. Hoy les voy a contar un poco de mis historias pasadas.


Cuando terminé mis estudios de máster en emprendurismo en París rechacé una oferta tentadora para trabajar en la marca más importante de cosmética a nivel internacional: decidí tirarme a la pileta del emprendedurismo y volver a Argentina. Volví con un proyecto en mente: abrir mi cadena de restaurantes chino. Pero no me vine sola, se sumó a esta aventura mi compañero de la vida: Dominique, alias el Franchu. Entre los dos empezamos a buscar locales. 

Teníamos una disciplina para buscar locales. Me imprimí el google maps de la zona que me tocaba visitar en ese día, caminaba horizontal y verticalmente cada una de las cuadras e iba tachando. Si encontraba un local interesante, anotaba dónde estaba y el teléfono del cartel. A la tarde, antes de terminar el día de búsqueda, llamaba a todos los que había visto para pedir informaciones o locales. Así durante 3 meses. Hice más de 50 llamadas, pacté más de 20 visitas. 

El resultado de eso fue que tuvimos 3 intenciones de alquiler. Todos quedaban en el centro de Buenos Aires, porque queríamos apostar a un público oficinista. El primer local que encontramos estaba en Marcelo T. de Alvear al 900, chiquito, quizás menos de lo que tenía planeado. Al principio parecía todo bien hasta que, cuando fuimos a visitarlo con un profesional, entendimos que para un rubro gastronómico sí o sí se necesita salida a los 4 vientos (para la extracción del humo) y no todos los locales tienen ni se puedan colocar. También, otro tema a tener en cuenta es que, si el local nunca fue habilitado previamente como gastronómico, tenés que tener espacio sí o sí para un baño para personas con discapacidad. Lo tuvimos que tachar de la lista. 

 

El segundo local que nos gustó mucho quedaba en San Martín y Tucumán. Era grande, hermoso. A simple vista estaba muy bien, tenía la salida a los 4 vientos, lugar para hacer el baño extra y el resto de los requisitos. A los dos días volvimos a visitarlo con un amigo arquitecto. Justo llovió a cántaros. Allí nos dimos cuenta de que en la parte del sótano del local perdía agua. No era imposible arreglarlo, pero era muy costoso. Para una emprendedora que recién arranca y todo a pulmón era demasiado gasto. De nuevo tuvimos que abandonar la idea.

El último local fue la gota que rebalsó el vaso y que me llevó a posponer hasta 15 años después mi sueño. Era un local espectacular de dos pisos que quedaba en Talcahuano y una de las avenidas más grandes de Buenos Aires. Una esquina hermosa e imponente. No me alcanzaba del todo el presupuesto ni tampoco las garantías propietarias para poder alquilarla. Hablamos con Franchu, decidimos unir fuerzas. Mientras yo quería abrir mi restaurante chino, él quería abrir un café francés.

Cuando vimos ese local, sabía que no era la locación para mi restaurante, pero sí para su proyecto. Así que decidimos ir los dos en un mismo proyecto, invertir ambos en un solo proyecto para llegar con el presupuesto. El alquiler era bastante importante y, como las propiedades en garantía también debían acompañar al monto pedido, 3 "tíos" de la comunidad me dieron una mano. Cuando fuimos a presentar el proyecto, estábamos muy ilusionados. Por fin habíamos encontrado el lugar.

Kari Gao, feliz de preparar la carta que tendrá en su nuevo restaurante de comida china.

Kari Gao, feliz de preparar la carta que tendrá en su nuevo restaurante de comida china. - Créditos: Gentileza Rodrigo Mendoza

Una semana después, nos llamaron de la inmobiliaria. Nos comentaron que los dueños habían rechazado nuestra solicitud. Éramos demasiado jóvenes y ellos querían un inquilino que fuera un grupo más sólido e importante. Fue uno de los golpes más duros que recibí en mi vida emprendedora. No sé si es tanto por el no, sino más por la falta de fe en nosotros. Cuando tenés 20 y pico, y sentís que tenés el mundo por delante, chocarse con la pared claramente no estaba dentro de las opciones. Pero, lamentablemente, hay más paredes que caminos allanados. 

Después de esta última experiencia, se me habían enfriado un poco las ganas. Habíamos pasado 6 meses buscando y me había cansado un poco de las idas y vueltas. Pero, sobre todo, me sentía abatida. Me tenía que tomar un tiempo para hacerme fuerte. Sabía en el fondo que algún día iba a volver con todo, pero aún no era el momento. En el medio, durante estos 15 años, hubo muchos más locales que pasaron por mi vida de emprendimientos, pero ninguno me “golpeó” tanto. Ojo, tampoco les tengo rencor, pero me hizo ver con mucha claridad lo importante que es en la vida trabajar, trabajar y trabajar para ser grandes y fuertes. Es la única manera para que te tengan en cuenta en este mundo realista. 

Así que, cuando apareció EL local, hace un mes y medio atrás, no podía creer lo rápido que había sido. Sinceramente desconfié hasta el último momento, por eso nunca lo compartí. No podía fluir tanto… no podía ser que estaba justo allí esperándome. Habíamos empezado recién a charlar con los socios en junio, en septiembre, de la nada, apareció esta casona que nos robó el corazón.

Si lo vieras, te enamorarías también. Queda en el medio del nuevo polo gastronómico del bajo: la calle Sucre y Cazadores,  a pocas cuadras de los restaurantes de los más grandes cocineros de Argentina. Lo más loco de todo es que hace 2 años que tengo mi oficina por allí, en la misma manzana. Jamás, jamás me hubiera imaginado que el local de mi sueño estaba literalmente a la vuelta.

Una vez más, la vida me dio una lección: las cosas cuando se tienen que dar nadie puede impedirlas. A veces, sobreexigir algo que no estaba destinado es una pérdida de tiempo y energía. Hay que aprender a dejarlo ir y, quién sabe, en algún momento más adelante la vida te puede sorprender. 

El restaurante de Kari Gao estará en Sucre y Cazadores, en el barrio de Belgrano.

El restaurante de Kari Gao estará en Sucre y Cazadores, en el barrio de Belgrano.

Ahora, más teóricamente, mis queridas ohlaleras, si estás buscando un local, te paso mis 3 notas consejos.

  1. 1

    No solo vos buscás el local; el local, sobre todo el locatario, también te busca a vos. 

  2. 2

    No hay que dejarse presionar por los agentes inmobiliarios. Es importante hacer varias visitar con algún profesional del rubro de la construcción, en días de distintas condiciones climáticas y en momentos distintos del día para ver cómo va cambiando el local, la iluminación y, también, los movimiento de la zona. 

     

  3. 3

    Si se da es genial y, si no, ya va a aparecer el mejor lugar.

Otros de los temas que tuvimos en cuenta a la hora de buscar un local para los emprendimientos gastronómicos fueron:
 

  • Es importante que el local tenga salidas a cuatro vientos o la posibilidad tanto física del inmueble como financiera para construirlas.  
  • Que sean locales potables para la habilitación para gastronomía, con todos los requisitos correspondientes. 
  • El tamaño es importante: no es lo mismo un local de 50m2 que uno de 300m2. Ninguno es mejor que el otro, solo hay que saber cuál es el más adecuado para lo que buscás o el más adecuado a tu plan de negocio. 
  • Hay que observar bien las actividades que hay a su alrededor. Tanto si es un negocio al que las personas lleguen buscando un lugar para comer, como si gente viene especialmente a buscar tu comida, siempre es más fácil remar con compañía que solos. Si es zona de restaurantes suma.

Se me hizo un poco extensa la columna, espero que es sirvan mis aprendizajes. ¡Nos vemos en la próxima! 

XOXO

Kari Gao

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