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Empleo vs. emprendimiento: ¿dónde gano más?

La mentora de influencers Fabiana Mejalelaty escucha muchas preguntas sobre los riesgos de emprender y la posibilidad de perder seguridad y dinero.


Fabiana Mejalelaty mentora de influencers.

Fabiana Mejalelaty mentora de influencers. - Créditos: Gentileza Fabiana Mejalelaty



Muchas veces me comentan: “Lo malo de emprender es no tener sueldo”.  ¿En serio? Y también: “Todo muy lindo con emprender, pero… ¿y mi sueldo?”. Y más preguntas: “¿Cuánto tiempo y esfuerzo invertir hasta lograr ganancias interesantes?”. Y, aún hay más: “¿Cuánto tengo que ganar como fundadora?”, "Un empleo vs. un emprendimiento: ¿dónde gano más?".

El mundo de las fundadoras y fundadores de negocios es complejo y desafiante y está atravesado por muchos dilemas, los más comunes son:

1. ¿Cómo voy a dejar mi sueldo y la seguridad de cobrar a fin de mes (y vacaciones y aguinaldo) para empezar mi propio proyecto?

2. Como fundadora de mi emprendimiento ¿tengo que tener un sueldo? ¿Cuánto debo ganar?

3. ¿Quién hace todas estas cuentas? ¡Socorro!

Que no te atormenten las dudas. Todas estas preguntas tienen respuestas bastante claras.

Faby Mejalelaty acompaña el proceso de emprender.

Faby Mejalelaty acompaña el proceso de emprender. - Créditos: Gentileza Fabiana Mejalelaty

En primer lugar, creo que es interesante pensar nuestra definición de seguridad. Sí, en la relación de dependencia, el sueldo nuestro de cada mes depende de otra persona, no de nosotros, y esa otra persona (quien nos contrata) debe hacerse cargo de los riesgos y las situaciones que atraviesa su negocio. De su lado, el riesgo. Por nuestra parte, la comodidad de contar siempre con un dinero a fin de mes, que nos genera una hermosa sensación de seguridad.

Pero no sé si es tal, porque un día, por una reducción de personal, por ejemplo, puede que el empleador simplemente nos “desvincule”. Chau. Y esto puede pasar cuando tenemos más de 55 años y 20 años de antigüedad o cuando estamos planificando nuestro casamiento o cuando estamos pagando el viaje de egresados a Brasil a nuestro hijo. 

Entonces, yo me pregunto: ¿por qué nos hace tan felices la ilusión de “seguridad” en un vínculo en que el otro puede elegir “desvincularnos” en cualquier momento? Bueno, nos contamos el cuento que elegimos contarnos. Y ojalá que, si trabajás dentro de una empresa, lo disfrutes y lo hagas porque lo elegís y porque te sumás a ese proyecto, sin pensar que lo hacés como un sacrificio para tener “seguridad”.

 

Para responder a la segunda pregunta, (la de sí o no sueldo, y cuánto debería ser ese sueldo) te invito a pensar varias cosas. Supongamos que abrís un café de especialidad. Las primeras semanas, o quizás meses, vas a estar trabajando en decorar el local alquilado, elegir las sillas, la iluminación, las tazas, la máquina que hace el café, crear el menú, poner los precios, seleccionar al barista, etc.  En general, los fundadores, en esos meses no se pagan sueldo, usan todo el dinero para las inversiones en el local. 

Pero pensemos de nuevo: si yo te pidiese que te ocupes de mi local y hagas todo lo que te decía arriba, ¿me cobrarías?  Seguramente sí, me cobrarías.  Y en ese caso, yo, que estoy fundando ese local, pondría lo que te pago como parte de las inversiones de inicio: mesa, sillas, máquina de café, selección de barista y pago a la persona que me ayuda a crearlo.  Todo esto sería parte de esas inversiones de inicio.

Ahora bien, ya inauguramos el bar, abre de lunes a lunes, y nosotras lo atendemos todas las mañanas.  Los primeros meses, viene poca gente y se pierde dinero.  Pero, de a poco, se va llenando hasta que un día aparecen ¡las ganancias!

Y entonces, vuelvo a la pregunta: los meses en que el local estaba vacío, ¿nos pagamos sueldo por el trabajo de cada mañana? La respuesta vuelve a ser ¡sí! porque si no estuviésemos nosotras atendiendo, contrataríamos a otra persona y le pagaríamos.

Cuando emprendemos, debemos acostumbrarnos a la variabilidad en las ventas y en las ganancias. Sin embargo, a pesar de ello, podemos fijarnos un sueldo acorde y con prolijidad, y pagarnos cada mes del 1 al 5 como se lo pagaríamos a un empleado. 

¿Cuánto debe ser el sueldo de un emprendedor?

La pregunta es cuánto debería ser nuestro sueldo. Te lo cuento con otra experiencia reciente: hace unos meses estaba mentoreando a una persona brillante, economista senior especializada en hidrocarburos.  Ella trabajaba en una empresa y ganaba el equivalente en pesos a US$1500.  Al salir de este trabajo, hizo un curso de barista y abrió un café de especialidad.  Amaba cada instante de su tarea, moler los granos, hacer el café, la espuma, el aroma: cada café era un disfrute. Y un día vino a conversar conmigo porque ella, como barista y dueña, quería un sueldo equivalente al que ganaba en relación de dependencia.

Entonces le pregunté: ¿Vos contratarías a algún barista al que le pagues en Argentina US$1500 por mes?  Su respuesta clara fue: “No” y entonces, dije, tenés que entender que como barista esa no va a poder ser tu remuneración.

Ahora bien, quizás como fundadora o socia del café un día puedas tener copiosas ganancias.  Pero eso es un tema para pensar en profundidad en otra columna futura. Porque está claro que los negocios requieren inversión. Y la inversión puede ser en dinero y también a través de nuestro trabajo. 

Pero eso puede ser una estrategia en el inicio. Luego, los fundadores deben tener un sueldo acorde a las tareas que hacen, no un sueldo arbitrario que cubra su nivel de vida sin importar sus tareas, sino un sueldo que tenga que ver con el trabajo que desempeña. Porque, también ocurre, que el fundador suele ser el empleado peor pago.  

Entonces, para no desesperar en el intento (y ante el grito de socorro de emprendedoras bien osadas) podemos decir que, cuando emprendés, tenés que ganar un sueldo, igual que cuando trabajás para otros. Ese sueldo está en relación a las tareas que hacés y a las horas trabajadas. No se trata de un importe arbitrario, sino que tiene un valor de mercado, que es, justamente, el monto que le pagarías a otra persona para hacer lo que vos hacés en tu negocio. 

“Pero no me dan los números”, responden muchas fundadoras y emprendedoras ante este planteo. Entonces, tenemos que revisar tu modelo de negocio. Lo haremos en futuras columnas.

Si querés saber más de este tema, escuchá mi charla con Angie Sanmartino (en IG: @angietransmedia). 

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