Salud mental: en qué se diferencia la anhedonia de la depresión

Te contamos qué es, cómo identificarla y cuáles son los principales tratamientos.


Cuál es la diferencia entre la anhedonia de la depresión.

Cuál es la diferencia entre la anhedonia de la depresión. - Créditos: Getty



Cuando dejamos de sentir placer y deseo por todo aquello que hasta hace poco tiempo nos entusiasmaba y hacía feliz, es probable que tengamos anhedonia.  Se confunde con la depresión, pero no es lo mismo. Esa temida sensación de estar "bajoneados", producto de esa apatía momentánea que nos domina y que nos hace creer que nunca volveremos a sentirnos como antes responde al estado de anhedonia, el cual no tiene por qué convertirse en un cuadro patológico.

Vanesa Elías, psicóloga experta en género, nos trae calma y nos cuenta que la anhedonia es un estado emocional que nos ocurre a la gran mayoría de las personas en algún momento de la vida. Muchas veces, se confunde con la depresión o con enfermedades similares que también conllevan períodos de angustia prolongados, pero no es lo mismo. La anhedonia no es una enfermedad, aunque siempre se recomienda la consulta médica para descartar la existencia de un desequilibrio orgánico o alguna patología de base.

Nuestra experta nos brinda herramientas y recomendaciones para abordarla de la mejor manera posible y, sobre todo, para no sentir temor. Ella dice “mejor que preocuparse es ocuparte”, frase que ya adoptamos de cabecera.

Qué es la anhedonia

Derivada de la palabra griega hedoné, cuyo significado es placer, la anhedonia significa falta de placer. Como mencionamos antes, con este término se expresa la incapacidad de disfrutar de las cosas agradables de la vida y de experimentar placer, tanto en el aspecto físico, como psicológico o social.

Se trata de un estado emocional muy común y factible de que en algún momento de la vida nos toque atravesar. Ante la sensación sostenida de desgano y apatía frente a todo lo que antes nos causaba placer, la experta nos propone que nos animemos a reconciliarnos con nuestro mundo emocional, busquemos alternativas terapéuticas para darnos un tiempo para reconectar con nosotras/os y, en vez de temer por estar “deprimidas”, habilitar la escucha interna.

“Es importante que nos reconciliemos con una realidad: el mundo emocional no es una línea recta. En la sociedad existe la falsa idea de que la felicidad es un estado continuo a donde hay que llegar, como si eso fuera posible. Pero la felicidad no es un sitio adonde llegar, sino más bien se trata de una construcción dinámica que, como cualquier otra emoción, va mutando.”

¿Por qué nos sucede?

¿Por qué nos sucede? “Porque nuestra vida es dinámica y vamos cambiando constantemente, por lo tanto, es muy común que lo que ayer nos daba placer hoy ya no sea así”, responde.

Vanesa aporta una herramienta para evaluar si tenés anhedonia: cuando la falta de interés y de capacidad de sentir placer ocurre en todos los ámbitos de tu vida y con todos tus vínculos es un síntoma bastante concreto de anhedonia. En cambio, si dejás de sentir deseo y placer por relacionarte con una persona o con un ámbito de tu vida en concreto (como puede ser el trabajo), se trata de otra cosa; quizás sea parte de un proceso de tu vida personal que por supuesto también puede ser acompañado en la terapia, pero no es anhedonia.

Al mismo tiempo, sugiere las siguientes preguntas para "testear" lo que te está sucediendo: qué es lo que me está pasando; cuándo comenzó a pasarme, qué lo disparó, qué me sostiene en este estado. “Quizás simplemente estoy cambiando la piel porque estoy transformándome: en cada etapa hay múltiples muertes en nuestra identidad que dan espacio para que se construya una nueva y esto nos pasa todo el tiempo, aunque en la mayoría de las veces no somos conscientes”, dice.

Descartar factores orgánicos

Para poder descartar una enfermedad de base, como podría ser una esquizofrenia o una depresión, siempre se recomienda la consulta con un profesional.

Al mismo tiempo, pide evaluar la existencia de factores orgánicos: por ejemplo, tener bajos los niveles de dopamina, que es el neurotransmisor que otorga la sensación de felicidad, pero también la quita. Si los niveles de dopamina son normales y, sin embargo, no encuentro satisfacción en nada de lo que hago, recomienda hacer una consulta terapéutica para, principalmente, “hacer espacio en nuestra agenda y conectarnos con nuestro mundo emocional”.

Algunas claves de la Anhedonia

  • Todo lo que antes te motivaba y te daba placer ya no te sucede.

  • No es una enfermedad, es un estado emocional.

  • Según Vanesa, también puede ser entendida como un lenguaje. Muchas veces es signo de que estamos atravesando una nueva transformación en nosotras/os, que nos permite actualizarnos en el "aquí y ahora". Esa “actualización”, muchas veces hace que nada tenga sentido o que nada nos convoque.

  • No se resuelve con una medicación o en una sola consulta. Para abordar la anhedonia es fundamental tener un tiempo a solas con nosotros mismos para nutrir –y reconocer- la relación con nuestro mundo emocional.

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