Newsletter
Newsletter

Cómo criar a un adolescente reflexivo

Una experta en crianza reflexiva detalla por qué es fundamental comprender qué sucede en el cerebro adolescente y qué hacer para guiarlos en el camino de la empatía y resiliencia.


Los adolescentes procesan la información con la amígdala, es decir, con la parte emocional del cerebro.

Los adolescentes procesan la información con la amígdala, es decir, con la parte emocional del cerebro. - Créditos: Getty Images



El docente e investigador Louis Pasteur decía que no hay que evitarles las dificultades a los hijos, sino enseñarles a superarlas. Si lo pensamos en la etapa adolescente de la crianza, el desafío se potencia ya que se trata de un momento vital de mucha vulnerabilidad, pero también de mucha potencia. En este momento se producen cambios significativos en el cerebro adolescente (materia fértil para desarrollar la resiliencia y la seguridad en sus vidas), de acuerdo a cómo se sientan comprendidos por los adultos a cargo, será el tipo de habilidades que logren desarrollar camino a la adultez.

La crianza reflexiva se ocupa de estudiar justamente cómo acompañar a los niños y adolescentes a comprender lo que sucede en sus mentes y en sus emocinoes. Así lo sugiere la investigación que realizó Sheila Redfern, psicóloga clínica consultora de niños y adolescentes: en vez de centrarse en erradicar los comportamientos difíciles de los adolescentes, propone que los adultos y cuidadores a cargo se preocupen por enseñar a los adolescentes a manejar sus sentimientos y relaciones de manera segura. Por supuesto, esto supone para los adultos un trabajo previo de autoconocimiento y gestión de emociones.

Comprender cómo funciona el cerebro adolescente es clave.

Comprender cómo funciona el cerebro adolescente es clave. - Créditos: Getty Images

Con observar algunas cifras actuales en materia de salud mental y adolescencia, sobran los motivos para intentarlo: De acuerdo a las estadísticas de la investigación del National Health Service (NHS) del Reino Unido, considerado como uno de los mejores del mundo, la salud mental de niños y adolescentes muestran que, entre los jóvenes de 17 a 19 años, la tasa de problemas de salud mental aumentó de 1 de cada 10 en 2017 a 1 de cada 4 en 2022. La ansiedad y la depresión son los trastornos más frecuentes.

 

¿Qué se puede hacer? El camino que propone Redfern queda súper detallado en su último libro “¿Cómo abrazas a un cactus? Padres reflexivos para comprender las mentes de sus hijos adolescentes”. A lo largo de estas páginas, la experta intenta que sea más fácil comprender lo que sucede en la mente de un adolescente.

Crianza reflexiva, las claves

¿En qué se enfoca la crianza reflexiva? Busca mantener una relación de intimidad y profundidad con el adolescente para ayudarlo a manejar sentimientos muchas veces abrumadores. "Aprender a manejar los pensamientos poco deseados es una de las habilidades más importantes para la vida que puede enseñarse a un adolescente", dice Redfern.

Al observar el cerebro adolescente, desde las neurociencias, cuenta la experta, se ve que no se ha desarrollado completamente, eso recién sucede a los 25 años. A su vez, en esta etapa, hay que saber que los adolescentes procesan la información con la amígdala, es decir, con la parte emocional del cerebro a diferencia de lo que se espera en la etapa adulta, que es cuando se piensa y procesa con la corteza prefrontal, que es la parte racional del cerebro.

“Esto lleva a los adolescentes a estar preocupados por sus propias emociones, especialmente cuando tienen una emoción. abrumadora, y menos capaz de sintonizar con otras personas”, cuenta.

 

En esta línea, considera que la mejor manera de ayudar a un adolescente es criarlos de una manera reflexiva, es decir, que además de enfocarse en el comportamiento –la punta del iceberg-, considerar algunos de los cambios que está sucediendo en su mente.

Preguntarles, por ejemplo, cómo planean resolver dificultades, sin señalar las fallas y en todo caso ofreciendo otra perspectiva, es una manera de enseñarles a ganar confianza en sí mismos, a ser independientes y a atravesar las dificultades. La clave, según expresa, es “mantenerlos conectados contigo”.

A toda edad, las emociones fluctúan, eso no se detiene. Sin embargo, se supone que, en la adultez, lo que cambia es la capacidad de regulación que tenemos sobre ellas: identificarlas, no reaccionar enseguida y reflexionar antes de actuar, es fundamental. Por este motivo, la crianza reflexiva puede resultar aún más desafiante al momento de llevarla a cabo al exponer a los adultos a sus propias emociones y la (in)capacidad para regularlas.

En este punto, la experta analiza, bajando la vara de la auto exigencia, que “ninguno puede ser un padre reflexivo todo el tiempo, porque nuestras emociones suben y bajan junto con los eventos que suceden en nuestras vidas y como resultado del apoyo (o la falta de) que recibimos de otras personas. Si estamos haciendo esto razonablemente bien, entonces esperaríamos estar mentalizando alrededor del 30% del tiempo".

El comportamiento es solo la punta del iceberg adolescente.

El comportamiento es solo la punta del iceberg adolescente. - Créditos: Getty Images

Lo que no es conveniente

  • Concentrarse únicamente en corregir el comportamiento: eso hace que tu hijo adolescente no se sienta comprendido o sea incapaz de manejar los sentimientos que hay debajo.

  • Es común en esta etapa que los adolescentes pierden la capacidad de ser reflexivos debido a cambios en el cerebro, provocando estados frecuentes de alta excitación emocional. La intervención adulta debe bajar esa excitación, nunca potenciarla.

  • La práctica de la reflexión es constante, extenuante y requiere de varios años: Creer que es inmediata o sin esfuerzo es un error. Cuando se apuesta a la crianza reflexiva el enfoque, más allá de las dificultades propias del camino, está en potenciar en los adolescentes la capacidad para comprender lo que está sucediendo en sus mentes y en las mentes de los demás, desarrollando empatía y la resiliencia.

¡Compartilo!

SEGUIR LEYENDO

El desafío de ser papás hoy: lo que aprendimos y lo que nos falta

El desafío de ser papás hoy: lo que aprendimos y lo que nos falta


por Redacción OHLALÁ!
Tapa para OHLALÁ! de junio con Stephie Demner

 RSS

NOSOTROS

DESCUBRÍ

Términos y Condiciones


¿Cómo anunciar?


Preguntas frecuentes

Copyright 2022 SA LA NACION


Todos los derechos reservados.