Tomar la decisión de ser mamás es algo superpersonal. Depende de nuestro proyecto de vida, de los desafíos que estamos enfrentando, las prioridades que tenemos en cada momento y, para algunas, si cuentan con la pareja con quien desean emprender ese camino. Es por eso que la opción de congelar óvulos habilitó a las mujeres a tener muchísima más libertad en su planificación familiar y, de alguna manera, tener un nuevo plan si así lo desean.
Irónicamente se habla bastante poco de esta opción y en general, ya pasados los 30, se empieza a analizar si se debería hacer o no... o mismo cómo es y cómo funciona todo el proceso.
Jennifer Aniston, con 53 años, trajo el tema a los medios estos días: “Habría dado cualquier cosa porque alguien me hubiera dicho: 'Hazte un favor y congela tus óvulos'. Simplemente no lo piensas. Así que aquí estoy hoy. El barco ha zarpado”.
Esto manifestó en una entrevista en la que confió que se sintió hostigada durante años por no ser madre. "Todos esos años de especulaciones la pasé muy mal", dijo.
El objetivo de la criopreservación de óvulos es simple: guardar el óvulo para utilizarlos, con fines reproductivos, en el futuro. La razón detrás de esto es que el paso de tiempo hace que los óvulos sean de "peor calidad" y ésto puede traer complicaciones a la hora de querer concebir.
¿Existe una edad ideal para congelar óvulos?
Si bien no existe una edad mínima para congelar óvulos, lo ideal es hacerlo durante la adultez. En cuanto a la edad ideal, los especialistas recomiendan que sean entre los 25 y 35 años de edad e -idealmente- no hacerlo después de los 42 años. Ahora bien, siguiendo la recomendación de los médicos, si desean hacerlo después de cumplidos los 35 sigue valiendo la pena ya que, esos óvulos congelados, tienen mayor potencial reproductivo si -por ejemplo- desean quedar embarazadas entre los 40 y los 45.
Sole Venesio Licenciada en Ciencias de la Comunicación (UBA) y periodista especialista en cultura. Escribo sobre series de televisión en OHLALÁ! desde 2010 y fui jefa de redacción en la revista, liderando y acompañando el lanzamiento del nuevo sitio. En 2024 emprendí mi propia aventura: me mudé a Canadá y desde ese momento trabajo como Social Media Strategist. Fan absoluta del mundo de las ficciones, los fandoms y las convenciones. ARMY.













