Hay postres que nunca pasan de moda y el flan casero es uno de ellos. Con caramelo dorado, una textura suave y ese sabor de siempre, es un clásico que va perfecto después de cualquier comida. Esta versión inspirada en la receta de Doña Petrona tiene un secreto para conseguir una consistencia pareja y sin los típicos agujeritos: mezclar los ingredientes sin incorporar demasiado aire y cocinarlo a baño María, a temperatura baja.
Ingredientes
Para el flan:
- 1 litro de leche entera
- 12 huevos
- 150 a 200 g de azúcar
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
Para el caramelo:
- 100 g de azúcar
Cómo preparar el flan casero de Doña Petrona, paso a paso

- Prepará el caramelo. Colocá los 100 gramos de azúcar en una flanera o un molde tipo savarín y llevalo al fuego hasta que se derrita y tome un color dorado. Mové el molde con cuidado para cubrir la base y los bordes. Dejá enfriar mientras preparás el flan.
- Calentá la leche. Poné la leche en una olla junto con una parte del azúcar y calentala a fuego bajo, sin dejar que hierva. La idea es que quede tibia para incorporarla después a los huevos.
- 3. Mezclá los huevos. En un recipiente, colocá los huevos con el resto del azúcar y la esencia de vainilla. Integrá con un batidor de mano, suavemente y sin batir de más. Este paso es importante para evitar que se formen burbujas de aire en la preparación.
- 4. Uní todos los ingredientes. Incorporá la leche tibia de a poco sobre la mezcla de huevos, mientras revolvés suavemente. Después, pasá la preparación por un colador para conseguir una textura más lisa.
- 5. Cociná a baño María. Volcá la mezcla en el molde caramelizado y colocala dentro de una fuente profunda con agua caliente. Llevá a horno bajo, entre 130 °C y 150 °C, durante aproximadamente una hora a una hora y media. El tiempo puede variar según el horno y el tamaño del molde. Para comprobar si está listo, mové suavemente el molde: el flan tiene que estar firme en los bordes y conservar un leve movimiento en el centro.
- 6. Dejá enfriar antes de desmoldar. Retirá el flan del horno y dejalo enfriar a temperatura ambiente. Después, llevalo a la heladera durante varias horas, idealmente de un día para el otro, para que tome consistencia. Pasá un cuchillo fino por los bordes y desmoldalo con cuidado sobre un plato hondo para recuperar todo el caramelo.
El secreto para que quede sin agujeritos
La clave está en evitar incorporar aire al mezclar los huevos y en cocinar el flan lentamente. Una temperatura demasiado alta puede hacer que la preparación hierva por dentro y forme esos agujeritos que cambian su textura. Por eso, el baño María y el horno bajo son fundamentales para lograr un flan parejo, suave y firme.
Cómo servirlo
Podés disfrutarlo solo, con el caramelo que queda en el plato, o acompañarlo con una cucharada de dulce de leche o crema chantilly. Una combinación clásica que nunca falla.
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