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Cuándo empezar con los controles ginecológicos y chequeos anuales

"Una preocupación de todas las mujeres es poder cumplir en tiempo y forma con el control ginecológico anual", señala la médica ginecóloga Silvia Ciarmatori. ¿Cuáles son los chequeos necesarios y cuándo hacerlos?


Chequeos ginecológicos: ¿cuándo empezarlos?

Chequeos ginecológicos: ¿cuándo empezarlos? - Créditos: Getty



Una preocupación de todas las mujeres es poder cumplir en tiempo y forma con el control ginecológico anual. 

La mayoría tiene incorporada la importancia de hacerse el Papanicolau (PAP) y la mamografía una vez por año, y por qué no, también una colposcopía (otro método para evaluar el cuello de útero), una ecografía mamaria y una ecografía transvaginal. Y, si ya se pasaron los 40 años, agregar una densitometría, un dosaje de vitamina D y un estudio hormonal, por las dudas. 

Completarlos a todos demanda un par de meses, pero si todo sale bien, se puede dormir tranquila hasta el próximo año. En síntesis, flota la idea de que con realizar múltiples estudios anualmente “se compra” un ticket para gozar de buena salud, al menos, por un tiempito, pero ¿es realmente así?

Después de revisar toda la evidencia científica, la mayoría de las sociedades científicas internacionales especialistas en ginecología acordó que los controles ginecológicos deben iniciarse a edades más tardías de lo que se proponía hace unas décadas y no todos los años. ¿Cuáles son, entonces, los que deben realizarse las mujeres sanas en el contexto del control ginecológico?

La evaluación del cuello de útero busca detectar la presencia de células anormales ("atípicas"), que se observan en lesiones precancerosas. El PAP debe comenzar a hacerse a los 3 años desde que la adolescente, la joven o la mujer adulta haya iniciado actividad sexual. Después de obtener dos controles de PAP normales separados por 12 meses, el siguiente se realiza a los tres años. Si sus resultados son normales, se mantiene esta frecuencia (3 años) hasta los 65 o 70 años. Al llegar a esa edad, el PAP se suspende porque la mayoría de los cánceres de cuello de útero se diagnostican entre los 35 y los 50 años y son consecuencia de la presencia del virus del papiloma humano (HPV). Si, por el contrario, el resultado del PAP muestra alguna alteración, el ginecólogo informará cuándo realizar el siguiente y complementarlo con una colposcopía.

En cuanto al control mamario, el estudio por excelencia es la mamografía. Muchas suelen pedir que se les haga una ecografía mamaria porque les resulta menos molesta. Sin embargo, la ecografía no reemplaza la mamografía, sino que es complementaria en aquellos casos en que las imágenes no son del todo claras.

 

Hasta hace unos años, a las mujeres sin antecedentes familiares de cáncer de mama, se les solicitaba una mamografía inicial entre los 35 y 40 años, y, recién a partir de los 40, un estudio anual. En la actualidad, sin antecedentes familiares y con examen mamario normal, el control anual debe iniciarse a partir de los 50 años. Si sus resultados no muestran ninguna alteración y el examen mamario es normal, algunas sociedades científicas sugieren repetirla anualmente, mientras que otras, a nivel internacional, recomiendan que sea cada dos años hasta los 75. En cambio, la situación difiere si se presenta antecedentes familiares de cáncer de mama: los controles mamográficos deben realizarse a anualmente a partir de los 35 años o, incluso, antes.

También es recomendable la densitometría ósea, pero a partir de los 65 años. Si la densidad mineral ósea es la esperable para la edad, no es necesario repetirla al año. Según el resultado, puede ser necesaria recién a los 3 años y, a veces, a los 5 años. Lo más importante es reforzar las medidas preventivas: la ingesta de lácteos (por ser fuente de calcio) y la actividad física. Algunas mujeres pueden necesitar iniciar antes con el control de densitometría si presentan ciertos factores de riesgo: menopausia temprana, sedentarismo, tabaquismo, baja ingesta de lácteos a lo largo de la vida, antecedente familiar de fractura por osteoporosis, entre otros.

Las mujeres sanas, sin factores de riesgo, deben realizar:

  • El PAP a los 3 años del inicio de las relaciones sexuales. Los dos primeros, con diferencia de un año y, posteriormente, cada 3 si los resultados son normales.

  • Mamografía a partir de los 50 años, anual o bienalmente. Si hay antecedentes familiares, el control anual se inicia a los 35 años. La ecografía mamaria solo se realiza en casos en los que la mamografía no tenga un resultado concluyente o el ginecólogo lo considere necesario. 

  • La densitometría ósea se realiza a los 65 años y de acuerdo con los resultados, el ginecólogo definirá cuándo es necesario repetirla. 

Entonces, ¿ya no es necesario que la mujer se haga los controles todos los años? ¿Por qué no sirve hacerse la ecografía transvaginal? ¿Resulta perjudicial realizarse estudios innecesarios o con una frecuencia mayor a la estimada?

Y la respuesta es que sí. Está demostrado que hacer estudios indebidos o con una frecuencia mayor a la habitual puede provocar resultados perjudiciales sobre los pacientes. 

Una medicina preventiva que agrega “valor” para el paciente no es una medicina que pide múltiples estudios que no están indicados, sino aquella en la que el profesional evalúa la situación y solicita, de manera personalizada, los que verdaderamente son los convenientes en base a la mejor evidencia científica disponible.

Por Silvia Ciarmatori, médica ginecóloga, jefa de la sección planificación familiar, servicio de ginecología del Hospital Italiano. Gentileza para OHLALÁ!

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