Hay personas que, desde afuera, parecen tener todo resuelto. Trabajan, sostienen vínculos, cumplen con sus responsabilidades y alcanzaron muchas de las metas que alguna vez imaginaron. Sin embargo, conviven con una sensación difícil de poner en palabras: sienten que algo falta.
Ese malestar suele generar confusión. ¿Es depresión? ¿Es cansancio? ¿Es simplemente una etapa? Para la médica psiquiatra Pia Lobo, no siempre se trata de un trastorno de salud mental, sino de una desconexión con aquello que le da sentido a la propia existencia.
"La sensación de plenitud no depende únicamente de lo que tenemos, sino también de cómo nos sentimos con aquello que vivimos y del lugar subjetivo que eso ocupa en nuestra historia", explica.
Vivir en automático: uno de los grandes desafíos de esta época
La especialista sostiene que la cultura actual favorece un ritmo de vida marcado por la productividad permanente, donde casi no queda espacio para preguntarse qué queremos realmente.
En ese contexto, muchas personas funcionan durante años en "modo automático": trabajan, producen, resuelven problemas y sostienen obligaciones, pero rara vez se detienen a registrar cómo están emocionalmente o qué necesitan.
Según Lobo, esa desconexión puede manifestarse con frases como: "Tengo una vida que, en teoría, está bien, pero no logro disfrutarla".
No todo vacío emocional es depresión
Uno de los puntos que la psiquiatra considera importante aclarar es que sentir vacío o falta de propósito no significa necesariamente atravesar una depresión.
"La depresión suele acompañarse de tristeza intensa, desesperanza, alteraciones del sueño y del apetito, cansancio significativo, dificultades para concentrarse, culpa excesiva o una marcada pérdida de la capacidad de disfrutar", detalla.
En cambio, explica que existen personas que continúan trabajando, estudiando, viendo a sus amigos y cumpliendo con sus responsabilidades, pero experimentan una sensación persistente de apatía o de estar simplemente sobreviviendo la rutina.
En esos casos, el sufrimiento suele ser más silencioso. No necesariamente incapacita para llevar adelante la vida cotidiana, pero sí afecta de manera significativa la calidad de vida.
"La diferencia es que muchas veces no se trata de una enfermedad psiquiátrica, sino de un agotamiento emocional, una desconexión personal o una pérdida de propósito que también merece ser atendida", señala.
¿Qué significa vivir con propósito?
Para la especialista, encontrar un propósito no implica alcanzar un objetivo extraordinario ni transformar completamente la propia vida.
El sentido puede aparecer en proyectos cotidianos, en los vínculos, en la maternidad, en aprender algo nuevo, crear, ayudar a otras personas o sentirse parte de una comunidad. Lo importante es mantener viva la conexión con el deseo y con una idea de futuro.
"Cuando desaparece el deseo, muchas veces también empiezan a apagarse otras cosas: la motivación, la ilusión, la capacidad de disfrutar e incluso la conexión emocional con la propia vida", afirma.
La médica recuerda, además, una reflexión del filósofo Immanuel Kant que sigue teniendo vigencia: para construir una vida valiosa hacen falta "algo que hacer, algo que amar y algo que desear".
Preguntas para reconectar con lo que realmente importa
Lobo propone hacer una pausa y revisar algunas preguntas que pueden ayudar a recuperar el contacto con aquello que nos moviliza:
- ¿Estoy viviendo desde el deseo o solamente desde la obligación?
- ¿Qué cosas hoy me generan entusiasmo genuino?
- ¿Hace cuánto no conecto con algo que me haga sentir realmente presente?
- ¿Qué aspectos de mi rutina me están alejando de mí?
- ¿Qué lugar ocupan el descanso, el disfrute y los vínculos en mi vida cotidiana?
- ¿Estoy construyendo una vida que se parece a la que realmente quiero?
El propósito también se construye
La buena noticia es que el propósito no aparece de una vez y para siempre. Para la psiquiatra, se va construyendo en pequeñas decisiones, proyectos, experiencias y relaciones que permiten volver a conectar con uno mismo.
"Tal vez, en una época donde todo parece empujarnos a hacer más, producir más y rendir más, empezar a preguntarnos qué vida queremos vivir también sea una forma de cuidar nuestra salud mental", concluye.
Eexperta consultada: Pia Lobo, médica psiquiatra (MN Nº 149009) Ig: @psiquiatrasalavista
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