La abuela LEGO: la alemana que convierte bloques de juguete en rampas de acceso

Con creatividad, optimismo y mucho color, Rita Ebel transforma piezas de Lego en rampas que hacen su ciudad más accesible. Su historia es un recordatorio de que siempre se puede construir un mundo mejor, ladrillito a ladrillito.

Por Redacción OHLALÁ!

8 de septiembre de 2025, 15:15

La abuela LEGO: la alemana que convierte bloques de juguete en rampas que cambian vidas
La abuela LEGO: la alemana que convierte bloques de juguete en rampas que cambian vidas - Instagram

En Hanau, una ciudad alemana, hay un detalle que llama la atención de quienes caminan por sus calles: rampas hechas con miles de bloques de Lego. Son coloridas, divertidas y, sobre todo, necesarias. Detrás de cada una está Rita Ebel, una mujer de 66 años que todos llaman la abuela Lego. Desde su silla de ruedas, decidió ponerle imaginación a un problema que afecta a miles de personas: la falta de accesibilidad.

Hace casi 30 años, un accidente de tránsito le cambió la vida. Desde entonces, se mueve en silla de ruedas y aprendió a enfrentarse a las barreras de la ciudad. Su historia no estuvo libre de dificultades —también atravesó un diagnóstico de cáncer y dos matrimonios fallidos—, pero ella nunca perdió su optimismo. “No existe una situación que sea solo mala; siempre podemos encontrar algo bueno”, asegura.

Creatividad que abre puertas

Rita feliz en su nueva rampa
Rita feliz en su nueva rampa - Instagram
Con la ayuda de su marido, que arma la base, ella se encarga de diseñar los motivos que hacen que cada rampa sea única.
Con la ayuda de su marido, que arma la base, ella se encarga de diseñar los motivos que hacen que cada rampa sea única. - Instagram
Con la ayuda de su marido, que arma la base, ella se encarga de diseñar los motivos que hacen que cada rampa sea única.
Con la ayuda de su marido, que arma la base, ella se encarga de diseñar los motivos que hacen que cada rampa sea única. - Instagram

Su proyecto nació inspirado en otra iniciativa alemana, y muy pronto Rita se animó a crear la primera rampa de Lego en su ciudad. Con la ayuda de su marido, que arma la base, ella se encarga de diseñar los motivos que hacen que cada rampa sea única. Desde princesas de Frozen hasta ositos de goma para una tienda de dulces, cada creación tiene un sello personal y cuenta una historia.

Para Rita, lo importante es la independencia: "Un usuario activo de silla de ruedas no quiere detenerse frente a una puerta y pedir ayuda", explicó en una entrevista.

Las rampas se convirtieron en un símbolo de inclusión, pero también en una atracción turística. "Nadie pasa por una rampa de Lego sin echar un vistazo. Ya sean niños que intentan sacar los ladrillos o adultos que sacan sus teléfonos móviles para hacer fotos", cuenta con humor.

Una idea que inspira al mundo

Las rampas se convirtieron en un símbolo de inclusión, pero también en una atracción turística.
Las rampas se convirtieron en un símbolo de inclusión, pero también en una atracción turística. - Instagram
. Recibió ayuda desde Austria, Suiza, España y hasta Estados Unidos.
. Recibió ayuda desde Austria, Suiza, España y hasta Estados Unidos. - Instagram

El mayor desafío es conseguir piezas, ya que los bloques de Lego son caros y tienen mucho valor sentimental para las familias. Sin embargo, gracias a donaciones y a la difusión en redes, Rita sigue construyendo rampas que hacen la diferencia.

La repercusión fue tan grande que su trabajo ya traspasó fronteras. Recibió ayuda desde Austria, Suiza, España y hasta Estados Unidos. Y no piensa detenerse: ya está trabajando en rampas más complejas, capaces de salvar dos escalones.

Con cada ladrillito, Rita no solo derriba barreras físicas: también desafía prejuicios y abre la conversación sobre la inclusión. "Para mí se trata de intentar sensibilizar un poco al mundo sobre la necesidad de viajar sin barreras", explicó a la agencia Reuters.

Los comerciantes también lo celebran. Malika El Harti, que consiguió una rampa para su peluquería, lo resume así: "Es una idea brillante. Todos los que pasan están contentos con las rampas. Por fin se puede ver desde lejos que se puede entrar aquí sin problemas".

Y así, entre pegamento, color y creatividad, la abuela Lego nos recuerda que las grandes transformaciones empiezan en pequeño: ladrillito a ladrillito, pero siempre con propósito.