Día de la Madre: el regalo que las madres necesitan y no se puede comprar

Día de la Madre: quién cuida a las que cuidan. La carga mental, el cansancio y una pregunta necesaria: ¿qué necesitan realmente las madres?

Por Julieta Puleo

5 de octubre de 2026, 15:48

mujer con hija abrazadas
Día de la Madre: el regalo que las madres necesitan y no se puede comprar - Getty

El domingo nos van a decir feliz día. Algunas vamos a recibir flores. Otras un desayuno en la cama, un perfume, un dibujo hecho con fibrón, una cartita escrita con esa letra que queremos guardar para siempre.

Y probablemente muchas nos emocionemos de verdad.

Pero hay algo del Día de la Madre que hace tiempo me da vueltas en la cabeza.

Nos celebran por cuidar.

Pero casi nunca nos preguntan quién está cuidando a las que cuidan.

Porque después del desayuno, las flores y los dibujos, la maternidad sigue.

Sigue la mochila que hay que preparar. El turno que hay que sacar. El mensaje del colegio que hay que contestar. Las zapatillas que quedaron chicas. El cumpleaños del compañerito. El remedio que se está terminando. La heladera. La cena. El trabajo. Las vacunas. La ropa. Las actividades. Las emociones de nuestros hijos. Las nuestras.

Y todo eso que nadie anota en ninguna lista porque la lista, en realidad, está adentro de nuestra cabeza.

¿Qué queremos las madres?

Tal vez si nos preguntaran qué queremos de verdad para el Día de la Madre, muchas no sabríamos qué responder.

Y no porque no queramos nada.

Sino porque pasamos tanto tiempo pensando qué necesitan los demás que a veces hasta cuesta reconocer qué necesitamos nosotras.

¿Dormir?

¿Estar solas?

¿Salir?

¿Volver a hacer algo que hacíamos antes de ser madres?

¿Que alguien tome una decisión sin consultarnos?

¿Que alguien vea algo que hay que hacer y simplemente lo haga?

¿Sentirnos mujeres además de madres?

¿Que alguien nos diga “yo me ocupo” y que, por una vez, podamos soltar de verdad?

Hay algo que entendí después de convertirme en mamá: descansar no siempre significa acostarse.

A veces descansar es dejar de pensar.

Dejar de anticipar.

Dejar de recordar por todos.

Dejar de ser la persona que sabe dónde está cada cosa, qué falta, qué viene después, qué hay que comprar, qué hay que llevar y qué necesita cada uno.

Aunque sea por un rato.

No queremos dejar de cuidar. no se confundan

El problema no es cuidar.

Hay algo profundamente amoroso en conocer de memoria la vida de nuestros hijos.

Saber qué los calma. Qué comida les gusta. Darnos cuenta de que algo les pasa antes de que puedan explicarlo. Saber cuál es esa canción que van a pedir otra vez. Entender qué necesitan cuando el mundo se les hace demasiado grande.

Amamos cuidar a nuestros hijos.

Madre e hijo paseando en las vacaciones
getty image

El problema empieza cuando cuidar se convierte en estar a cargo de todo.

Cuando una madre se transforma, casi sin darse cuenta, en la administradora invisible de una familia entera.

La que recuerda. La que anticipa. La que pregunta. La que organiza. La que se da cuenta.

Y hay algo todavía más absurdo: muchas veces, incluso para descansar, tenemos que organizar nuestro propio descanso.

“¿Querés que te ayude?” Sí.

Pero entonces tenemos que explicar qué hay que hacer, dónde está, a qué hora, cómo se hace, qué come el nene, qué hay que llevar, dónde quedó la muda, cuándo hay que buscarlo.

Entonces… si para descansar primero tengo que dejar instrucciones para que todo funcione sin mí, quizás no estoy descansando. Estoy gestionando mi ausencia.

“Decime qué necesitás”

También decimos mucho que las madres tenemos que aprender a pedir ayuda.

Y sí.

Claro que necesitamos aprender a pedir.

Pero hay algo que me hace ruido: hasta para recibir ayuda muchas veces tenemos que seguir pensando nosotras.

Primero tenemos que darnos cuenta de que no podemos más.

Después entender qué necesitamos.

Después pedirlo.

Explicarlo.

Coordinarlo.

Y muchas veces, además, agradecer como si nos hubieran hecho un favor extraordinario.

Hasta descansar puede convertirse en otra cosa que tenemos que gestionar.

Por eso hay una pregunta que últimamente me gusta mucho más que “¿en qué te ayudo?” ¿Qué puedo sacar hoy de tu cabeza?

Porque cuidar a quien cuida también es mirar. Es registrar. Es darse cuenta.

Es hacerse cargo sin esperar que alguien nos entregue una lista de instrucciones.

Porque quizás una de las cosas que más cansan de maternar no sea solamente todo lo que hacemos.

Es todo lo que no podemos dejar de pensar.

El regalo que no viene en una caja

Este Día de la Madre vamos a querer los dibujos de nuestros hijos.

Vamos a querer sus abrazos, sus besos, sus palabras.

Vamos a guardar esos papelitos porque sabemos que algún día vamos a dar cualquier cosa por volver a esa letra, a esas manos chiquitas, a esa voz diciéndonos “mamá”.

Y claro que también podemos querer un regalo. Un perfume. Algo lindo. Una experiencia. Algo que hace meses miramos y nunca nos compramos.

Sobre todo si ese regalo fue pensado para nosotras. No solamente para “mamá”.

Para la mujer que sigue existiendo ahí adentro.

Pero quizás haya otro regalo que necesitamos y que no entra en ninguna caja.

Que alguien piense por nosotras un rato.

Que algo suceda sin que tengamos que organizarlo.

Que una tarea desaparezca de nuestra cabeza sin que tengamos que pedirlo.

Que podamos irnos sin dejar instrucciones.

Dormir sin estar atentas.

Sentarnos sin pensar qué viene después.

Que alguien diga “yo me ocupo” y que nosotras no tengamos que chequear si realmente se ocupó.

Porque quizás el verdadero descanso no sea no hacer nada. Quizás sea, por un rato, no estar a cargo.

Y entonces sí.

Que vengan los dibujos, los desayunos, las flores, los regalos. Todo.

Pero este Día de la Madre podríamos regalar también algo que no se compra, no se envuelve y probablemente muchas madres no sepan ni cómo pedir.

La tranquilidad de poder soltar porque alguien más está sosteniendo.

Aunque sea por un rato.

Porque cuidamos muchísimo. Y quizás ya sea hora de empezar a preguntarnos también: ¿quién está cuidando a las que cuidan?

Julieta Puleo

Julieta Puleo Julieta Puleo lidera @AyMamucha, la comunidad en Instagram de más de 175.000 mujeres donde se aborda, con honestidad, la experiencia de maternar.