¿Está desapareciendo el cuento de las buenas noches? Qué efectos tiene leerles a los niños antes de dormir

Leer cuentos antes de dormir fortalece el vínculo, favorece el desarrollo del lenguaje, la imaginación y el pensamiento, y ayuda a generar rutinas que brindan seguridad a niños y niñas.

Por María Natalia Piorno

4 de septiembre de 2026, 13:05

madre lee cuento a los chicos antes de dormir
Qué efectos tiene leerles a los niños antes de dormir, según varios estudios. - Getty

Leer un libro a los niños antes de dormir reúne, en pocos minutos, algunas de las experiencias más importantes para el desarrollo infantil: contacto, atención compartida, lenguaje, regulación emocional, imaginación, aprendizaje y, sobre todo, la experiencia de estar disponible para otro.

Aunque a veces pensamos que la lectura tiene sentido a partir del momento en que el niño comienza a comprender, esto no es así. La lectura compartida trasciende la necesidad de entender una historia. Ese momento compartido construye un vínculo profundo entre cuidadores y niños, en el que el adulto dice "aquí estoy para vos" a través de la acción.

La American Academy of Pediatrics (AAP) recomienda la lectura compartida desde el nacimiento y señala que leer junto con bebés y niños pequeños fortalece las relaciones con sus cuidadores, estimula circuitos cerebrales, favorece el apego temprano y contribuye al desarrollo socioemocional, cognitivo, lingüístico y a la alfabetización.

Un bebé que no comprende el argumento de un cuento también se beneficia de escuchar la voz cercana de su cuidador, de reconocer cambios de entonación y ritmo y de dirigir su atención hacia aquello que el adulto señala. De esta manera, también aprende a participar de momentos de atención conjunta.

UNICEF Argentina destaca que, durante la primera infancia, las experiencias afectivas, vinculares, de aprendizaje y sociales cumplen un papel fundamental en el desarrollo, y señala la importancia de los vínculos afectivos primarios.

La lectura compartida puede convertirse, justamente, en uno de esos espacios cotidianos de encuentro. Un cuento antes de dormir puede transformarse en uno de esos pequeños rituales.

Además, hay algo que hace especialmente interesante a la lectura antes de dormir: sucede dentro de una rutina. Las rutinas regulares de alimentación, juego y sueño ayudan a los niños a anticipar qué va a suceder y qué se espera de ellos. Esto los tranquiliza y les brinda seguridad.

El cuento puede convertirse en un puente. Porque, después de un día lleno de estímulos, el mundo se hace un poco más pequeño con la certeza de que hay una cama, un libro y alguien que está ahí.

Ofrecer una experiencia predecible, compartida y placentera en un momento del día que implica pasar de la actividad al descanso también puede resultar favorable para el desarrollo integral de las infancias.

Con tantos beneficios, ¿por qué la lectura antes de dormir es una práctica cada vez menos frecuente?

madre lee cuento antes de dormir
Diversos estudios hablan de la importancia de la lectura de las buenas noches con las infancias. - Getty

En el Reino Unido, el National Literacy Trust viene siguiendo esta tendencia desde 2005 y, en 2025, encontró que solo el 32,7% de los niños y jóvenes de 8 a 18 años decía disfrutar de la lectura en su tiempo libre y apenas el 18,7% afirmaba leer diariamente. Ambos valores fueron los más bajos registrados en los veinte años de seguimiento.

Los datos de 2026 muestran una pequeña recuperación, aunque los niveles continúan muy por debajo de los observados una década atrás: el 36,1% de los niños y jóvenes de 8 a 18 años dice disfrutar de la lectura en su tiempo libre y el 20,3% lee diariamente.

En Argentina no contamos con una serie nacional equivalente que permita afirmar con precisión que la lectura viene disminuyendo año tras año. Pero sí tenemos datos que muestran que la lectura compartida cotidiana todavía no está instalada en muchos hogares.

Un informe de UNICEF Argentina publicado en 2024 encontró que solo el 20% de las cuidadoras afirmó contar cuentos diariamente. El 37% indicó no haberlo hecho ningún día durante la semana anterior, el 25% algún día y el 17% varios días. Además, el 19% de los hogares reportó que nadie les leía a las niñas y los niños, y uno de cada tres hogares no contaba con libros infantiles.

El poder de anticipar las acciones en la infancia

La repetición de la experiencia tiene un valor especial: el mismo libro, la misma canción de cuna, la misma voz, el mismo orden de las cosas. Para un adulto puede ser "otra vez el mismo cuento". Para un niño pequeño, esa repetición también puede ser una forma de anticipar: sé qué viene ahora, sé qué va a pasar después, sé cómo termina este momento.

La previsibilidad ayuda a organizar la experiencia cotidiana del niño. Cuando una rutina se repite y el adulto responde de manera consistente, el niño puede comenzar a construir expectativas sobre lo que va a suceder: después del cuento viene el abrazo, después se apaga la luz y ese adulto sigue estando ahí.

Así, una rutina tan sencilla puede convertirse también en una experiencia de seguridad. El cuento puede ser un puente para construir un apego seguro, ya que ofrece una nueva oportunidad de experimentar algo fundamental en los vínculos tempranos: un adulto disponible, sensible y predecible.

El valor de los rituales, en un mundo que para un niño pequeño todavía es enorme, cambiante y difícil de anticipar, está en que marcan ciertas certezas y construyen bordes seguros: hay pequeñas cosas que permanecen. Un cuento. Una voz. Una presencia. Y eso también es parte de sentirse seguro.

Cuando se comparte un libro, el cerebro también crece y trabaja. La lectura expone a los niños a nuevas palabras, sonidos, estructuras del lenguaje y formas de organizar una historia. Cuanto más pequeños son, más importante resulta esa exposición, porque el lenguaje comienza a construirse mucho tiempo antes de que los niños comiencen a hablar.

La evidencia científica encuentra múltiples beneficios de las intervenciones de lectura compartida sobre distintos aspectos del desarrollo del lenguaje. Un metaanálisis de 19 ensayos, realizado sobre más de 2.500 niños de entre 1 y 6 años, encontró efectos positivos de las intervenciones de lectura compartida sobre el lenguaje expresivo y receptivo, aunque con efectos de tamaño pequeño.

Pero la lectura no trabaja solamente sobre el lenguaje. Cuando un niño escucha una historia, no está solamente incorporando palabras. Está intentando comprender qué está sucediendo, recordar lo que ocurrió antes, anticipar qué puede pasar después, relacionar información y construir una representación de lo que escucha.

La lectura y la narración de historias también pueden ofrecer oportunidades para desarrollar el pensamiento, la imaginación y la creatividad. UNICEF Argentina señala que estas prácticas favorecen el desarrollo intelectual y del lenguaje, enriquecen el pensamiento abstracto, ayudan a construir pensamientos y puntos de vista propios y permiten imaginar otras realidades y mundos posibles.

No hace falta que el niño pueda leer, ni siquiera que pueda hablar, para compartir una lectura. Puede vivir una experiencia interactiva a través de mirar, señalar, balbucear, pasar las páginas, buscar una imagen conocida o simplemente escuchar.

UNICEF Argentina también menciona que, a través de la lectura temprana, se incrementa la capacidad de aprender y que esta práctica puede contribuir positivamente al futuro desempeño escolar.

Esto no significa que leerle cuentos a un niño sea una garantía de mejores resultados escolares ni que una determinada cantidad de cuentos vaya a producir automáticamente un mejor rendimiento. Pero permite ofrecer una experiencia placentera que, además, puede contribuir al desarrollo de habilidades que serán importantes cuando llegue la edad escolar.

Además, muchas veces los libros quedan asociados a voces queridas o a un momento de intimidad que trajo mucha felicidad, y eso importa mucho. En el futuro, no será igual la manera en que ese niño se acerque a los libros.

María Natalia Piorno

María Natalia Piorno Es Licenciada en Psicología, recibida en la Universidad Nacional de San Luis. Está especializada en Niñez y Adolescencia. Realiza atención ónline, docencia e investigación.