Hernán Krimer, médico cardiólogo: “El frío obliga al corazón a trabajar más”

El cardiólogo Hernán Krimer explica qué ocurre y qué hábitos ayudan a reducir el riesgo cardiovascular durante los meses fríos.

Por Verónica Dema

12 de agosto de 2026, 11:26

medico revisa el corazon de una persona
Cómo el frío pone a prueba al corazón: qué pasa en el cuerpo y cómo cuidarse en invierno - Getty

Con el invierno, el frío no solo cambia la temperatura del ambiente. También genera una serie de respuestas en el organismo que pueden repercutir sobre el sistema cardiovascular. Según el Dr. Hernán Krimer, médico cardiólogo y director de Cardiozone, durante los meses fríos se observa un aumento de eventos como crisis hipertensivas, infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares.

Aunque muchas veces se piensa que el problema está simplemente en exponerse al aire helado, la explicación es más compleja. El propio organismo pone en marcha mecanismos para conservar el calor y esa adaptación puede aumentar el esfuerzo que debe realizar el corazón.

Qué le pasa al corazón cuando hace frío

Cuando baja la temperatura, el cuerpo intenta mantener estable su temperatura interna. Para lograrlo, los vasos sanguíneos periféricos se contraen. Este proceso, llamado vasoconstricción, ayuda a reducir la pérdida de calor, pero también aumenta la resistencia que encuentra la sangre para circular.

En otras palabras, al estrecharse los vasos sanguíneos, el corazón necesita hacer más fuerza para mantener el flujo de sangre hacia los distintos tejidos. “El corazón trabaja las 24 horas del día sin descanso, pero bajo el frío invernal cada latido requiere un esfuerzo significativamente mayor para vencer la resistencia arterial”, explica Krimer.

Como consecuencia, puede producirse un aumento de la presión arterial, algo especialmente relevante en personas que ya tienen hipertensión o algún factor de riesgo cardiovascular.

El frío no actúa solo: el combo de factores del invierno

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La gripe y las neumonías, por ejemplo, provocan una respuesta inflamatoria en el organismo y pueden agregar una exigencia extra al corazón. - Getty.

Para el especialista, además, no se trata únicamente de la temperatura. Durante el invierno se combinan diferentes factores que pueden aumentar la exigencia sobre el sistema cardiovascular.

Uno de ellos es la mayor predisposición de la sangre a la coagulación. Esta condición puede favorecer la formación de trombos, especialmente cuando existen previamente placas de colesterol en las arterias.

A esto se suman las infecciones respiratorias. La gripe y las neumonías, por ejemplo, provocan una respuesta inflamatoria en el organismo y pueden agregar una exigencia extra al corazón.

También cambian algunos hábitos cotidianos. Con los días más cortos y las bajas temperaturas suele disminuir la actividad física y pueden modificarse las elecciones alimentarias. Estos cambios pueden repercutir sobre la presión arterial y los niveles de lípidos.

“El descenso térmico no actúa en forma aislada”, señala Krimer. La combinación de frío, infecciones y cambios en el estilo de vida ayuda a explicar por qué durante los meses invernales se registra un incremento de los eventos cardiovasculares.

Cómo cuidar el corazón durante los días fríos

El aumento del riesgo cardiovascular durante el invierno no significa que los problemas sean inevitables. Para el cardiólogo, la prevención cotidiana tiene un papel central.

Controlar la presión arterial es una de las principales medidas, especialmente en las personas hipertensas. Durante los días de temperaturas muy bajas puede ser útil prestar mayor atención a los valores y consultar al médico ante cambios significativos.

También es fundamental mantener la adherencia a los tratamientos indicados. No hay que suspender, modificar ni cambiar las dosis de los medicamentos por cuenta propia.

Otro punto importante es evitar los cambios bruscos de temperatura. Pasar de un ambiente muy calefaccionado al exterior frío implica una adaptación rápida para el organismo, por lo que es recomendable salir con el abrigo adecuado.

La ropa también cumple una función preventiva. Vestirse en capas permite conservar el calor corporal sin generar una compresión excesiva que pueda afectar la circulación.

No abandonar la actividad física

mujer hace ejercicio en su casa
Se puede mantener una rutina de actividad física en casa. - Getty

El frío puede convertirse en una excusa para moverse menos, pero sostener la actividad física sigue siendo importante para la salud cardiovascular. Si las condiciones climáticas dificultan entrenar al aire libre, una alternativa es adaptar la rutina y realizar ejercicio en espacios interiores.

La clave, según el especialista, es mantener la continuidad del movimiento y adaptar la intensidad y el tipo de actividad a las condiciones de cada persona.

El invierno, entonces, no es solamente una época en la que hay que abrigarse más. También es un momento para prestar atención a la presión arterial, sostener los tratamientos indicados, evitar cambios térmicos bruscos y mantener hábitos que protejan la salud cardiovascular.

Como resume Krimer, el cuidado del corazón no depende únicamente de la medicación o de las consultas médicas: también se construye con pequeñas decisiones cotidianas que ayudan a reducir el impacto del frío sobre el organismo.

Verónica Dema

Verónica Dema Editora de Actualidad en OHLALÁ! Licenciada en Ciencias de la Comunicación, Especialista en Prácticas Redaccionales. Tiene un Máster en Periodismo por LN/Universidad Torcuato Di Tella. Dedicada a temas de géneros, cultura y sociedad.