Con la llegada del invierno, muchas personas notan cambios en su descanso. Les cuesta más conciliar el sueño, se despiertan varias veces durante la noche o sienten cansancio durante el día a pesar de haber dormido varias horas. Aunque suele atribuirse únicamente al estrés o a los cambios de rutina, la ciencia muestra que detrás de estos problemas existen mecanismos biológicos y hormonales que influyen directamente en la calidad del sueño.
El papel de la melatonina en el sueño: la hormona que cambia con las estaciones
Uno de los principales factores involucrados es la melatonina, una hormona producida por la glándula pineal que ayuda a regular el sueño. Su liberación está estrechamente vinculada a la exposición a la luz.
Durante los meses de invierno, los días son más cortos y las mañanas más oscuras. Esto provoca que el organismo reciba menos estímulos luminosos para sincronizar sus ritmos biológicos. Como resultado, la producción de melatonina puede extenderse durante más tiempo de lo habitual, generando somnolencia durante el día y alteraciones en los horarios de descanso.

Existen mecanismos biológicos y hormonales que influyen directamente en la calidad del sueño. - Getty
Aunque la melatonina favorece el sueño, una regulación inadecuada puede asociarse con despertares frecuentes o sensación de descanso insuficiente.
Serotonina y estado de ánimo: una conexión directa con el descanso
Otra hormona clave es la serotonina, un neurotransmisor relacionado con el bienestar emocional, la energía y la regulación del sueño.
La exposición a la luz natural favorece su producción. Durante el invierno, la menor cantidad de luz solar puede disminuir sus niveles, afectando tanto el estado de ánimo como la calidad del descanso.
Diversas investigaciones han asociado esta reducción con síntomas como fatiga, irritabilidad, falta de concentración y alteraciones del sueño. Además, estos cambios participan en el desarrollo del trastorno afectivo estacional (TAE), una forma de depresión vinculada a los cambios de estación.
Dormir mal en invierno: cuando el reloj biológico pierde sincronía
El cerebro utiliza la luz natural como referencia para regular los ciclos de sueño y vigilia. En invierno, la disminución de la luminosidad puede desajustar este sistema.

Las razones hormonales detrás del insomnio estacional - Getty
Según la American Academy of Sleep Medicine (AASM), la menor exposición a la luz solar durante los meses fríos puede alterar los tiempos biológicos del organismo, favoreciendo somnolencia, cansancio y problemas de sueño. La entidad también advierte que las dificultades para dormir y los síntomas depresivos suelen aparecer juntos durante esta época del año.
Otros factores que empeoran el insomnio en invierno
Además de los cambios hormonales, existen otros elementos que contribuyen al deterioro del descanso:
• Disminución de la actividad física.
• Más tiempo en espacios cerrados.
• Uso prolongado de pantallas durante la noche.
• Cambios en los horarios de sueño durante fines de semana o vacaciones.
• Mayor tendencia al aislamiento social.
La combinación de estos factores puede potenciar los efectos biológicos del invierno y aumentar los episodios de insomnio o sueño poco reparador.

Además de los cambios hormonales, existen otros elementos que contribuyen al deterioro del descanso. - Getty
Cómo mejorar el sueño durante los meses fríos
Los especialistas recomiendan mantener horarios regulares para acostarse y levantarse, aprovechar la luz natural durante las primeras horas del día y realizar actividad física de manera frecuente.
También puede ser útil evitar el uso excesivo de dispositivos electrónicos antes de dormir, mantener una temperatura confortable en la habitación y consultar con un profesional si las dificultades para dormir persisten durante varias semanas.
Emanuel Juárez Periodista y productor de radio, TV y medios digitales. Emanuel aprovecha cada oportunidad para compartir información, opiniones y las últimas tendencias del mundo del espectáculo.
















