Una mujer fue madre a los 62 años: los expertos se suman al debate de hasta cuándo se puede quedar embarazada

Mabel tuvo a su primer hijo en San Nicolás mediante fecundación in vitro y ovodonación. El caso, excepcional en la Argentina, vuelve a poner el foco en la maternidad después de los 50 y en los avances de la medicina reproductiva.

Por Verónica Dema

14 de agosto de 2026, 11:33

fue mamá a los 62 embarazo
Mabel tiene 62 años y esta semana cumplió su deseo de ser madre. - Getty

Mabel tiene 62 años y esta semana cumplió un deseo que, según contó, había sostenido durante gran parte de su vida: ser mamá. El miércoles dio a luz a David en el Hospital San Felipe de San Nicolás, en la provincia de Buenos Aires, después de atravesar un tratamiento de fertilidad que le permitió llevar adelante un embarazo luego de la menopausia.

El bebé nació por cesárea programada, pesó 2,750 kilos y, según la información difundida después del parto, tanto Mabel como David evolucionaron favorablemente. El caso es excepcional por la edad de la madre y fue señalado como el de mayor edad registrado en el país en estas circunstancias.

Pero detrás de esta historia hay una pregunta que aparece cada vez que un embarazo ocurre después de los 50: ¿cómo es posible quedar embarazada después de la menopausia?

Ovodonación: qué tratamiento permite un embarazo después de la menopausia

Mabel fue madre a los 62 años. está con su bebe
Mabel junto a su bebé. - Archivo LN

La respuesta está en las técnicas de reproducción asistida. En el caso de Mabel, el embarazo se logró mediante fecundación in vitro con ovodonación. Es decir, se utilizó un óvulo donado para crear un embrión que luego fue transferido al útero de la paciente.

La menopausia marca el final de la ovulación y de la posibilidad de lograr un embarazo de manera natural. Sin embargo, la pérdida de la función ovárica no significa necesariamente que el útero deje de poder gestar. Con medicación hormonal, el endometrio puede prepararse para recibir un embrión.

La ovodonación permite, justamente, sortear uno de los principales límites biológicos de la edad: la disminución de la cantidad y la calidad de los óvulos. La Sociedad Estadounidense de Medicina Reproductiva (ASRM) señala que la donación de óvulos puede recuperar la posibilidad de embarazo incluso después de la menopausia.

¿Significa que una mujer puede embarazarse a cualquier edad?

No. Que la medicina reproductiva permita lograr un embarazo después de la menopausia no significa que gestarlo sea igual de seguro a los 40, a los 50 o a los 60 años.

La edad de la persona que lleva adelante el embarazo sigue siendo un factor médico importante. Con el paso de los años aumentan determinados riesgos obstétricos, entre ellos los trastornos hipertensivos del embarazo y la diabetes gestacional. También puede aumentar la probabilidad de otras complicaciones durante el embarazo y el parto.

Por eso, antes de indicar un tratamiento de reproducción asistida en una mujer de edad avanzada se necesita una evaluación médica completa. No alcanza con comprobar que el útero pueda recibir un embrión: también hay que analizar el estado cardiovascular, metabólico y general de salud y estimar los riesgos que podría implicar el embarazo.

La ASRM recomienda especial cautela en mujeres de edad reproductiva avanzada y señala que, cuando existen enfermedades como hipertensión o diabetes que pueden aumentar los riesgos obstétricos y neonatales, la donación de óvulos o embriones debería desaconsejarse.

Según la biología, hay una edad recomendada para tener hijos. Así lo expresó Sarah Matthews, consultora de ginecología en el Hospital Portland de Londres y experta en fertilidad, que en declaraciones a la BBC en una entrevista en 2017 sostuvo: “Según todas las investigaciones, la mejor edad para tener el menor riesgo de complicaciones en el embarazo y en el postparto es entre los 25 y los 29,9 años”.  

¿Por qué la ovodonación cambia las posibilidades?

Uno de los principales obstáculos para lograr un embarazo a edades avanzadas es la calidad de los óvulos. Con la edad aumenta la probabilidad de alteraciones cromosómicas y disminuyen las posibilidades de obtener un embarazo evolutivo utilizando óvulos propios.

La utilización de óvulos donados permite sortear en buena medida ese problema porque el óvulo proviene de una donante más joven. De hecho, la ASRM explica que la ovodonación puede restaurar el potencial de embarazo más allá de la menopausia.

Pero hay una diferencia importante: el óvulo puede ser joven, pero el cuerpo que lleva adelante el embarazo mantiene su edad. Por eso, la ovodonación no elimina los riesgos asociados a la edad materna avanzada.

Un embarazo excepcional que requiere controles especiales

El embarazo de Mabel transcurrió, según los profesionales que intervinieron en el caso, sin complicaciones y terminó con una cesárea programada. Después del nacimiento, tanto ella como su hijo evolucionaron favorablemente.

Eso no significa que un embarazo a los 62 años sea comparable con uno ocurrido a edades más tempranas. Los datos disponibles sobre embarazos después de los 55 años siguen siendo limitados y las sociedades médicas advierten que los riesgos obstétricos aumentan con la edad.

Por eso, cuando se habla de maternidad después de la menopausia, es importante diferenciar dos cuestiones: que sea técnicamente posible y que sea médicamente recomendable para una persona determinada. Son preguntas distintas.

Maternidad después de los 50: una decisión que va más allá de la fertilidad

La historia de Mabel también vuelve a poner sobre la mesa un cambio social: cada vez más mujeres llegan a edades avanzadas sin haber sido madres y algunas desean hacerlo más adelante.

Las técnicas de reproducción asistida ampliaron las posibilidades. La congelación de óvulos, la fecundación in vitro, la donación de óvulos y la donación de embriones permiten hoy alternativas que hace algunas décadas no existían.

Pero esa posibilidad no implica que exista una edad universal hasta la cual todos los tratamientos sean seguros. Las recomendaciones médicas actuales plantean evaluar cada caso de manera individual y considerar no solo las posibilidades reproductivas, sino también la salud de la persona y los riesgos del embarazo.

La ASRM, por ejemplo, considera que los centros de reproducción deberían establecer criterios propios para decidir hasta qué edad transferir embriones, teniendo en cuenta que los riesgos maternos y obstétricos aumentan con la edad.

Una historia que abre preguntas

Mabel cumplió su deseo de ser madre a una edad en la que la reproducción natural ya no era posible. Su historia muestra hasta dónde llegaron las técnicas de reproducción asistida, pero también invita a mirar el tema con una perspectiva más amplia.

Hoy la pregunta ya no es solamente “¿se puede quedar embarazada después de la menopausia?”. En determinados casos, la respuesta es sí.

La pregunta más importante es otra: ¿qué condiciones deben darse para que ese embarazo sea lo más seguro posible para la persona que lo lleva adelante y para el bebé?

La medicina reproductiva puede ampliar las posibilidades, pero la edad, el estado de salud y los riesgos individuales siguen siendo parte central de la decisión.

Opinión experta: qué implica ser madre a una edad avanzada

Para Cecilia Taburet, psicóloga especializada en fertilidad, el caso de una maternidad a los 62 años invita a pensar más allá del hecho puntual y a observar cómo cambiaron los proyectos de vida. “Históricamente, la ecuación mujer igual madre funcionaba como un mandato social. Hoy ese paradigma cambió: las mujeres cuestionan la maternidad como destino único y obligatorio”, explica.

El retraso de la maternidad puede vincularse con la realización personal, la consolidación profesional, los viajes, la independencia y nuevas formas de familia. En ese contexto, la ciencia y las tecnologías reproductivas acompañan a quienes desean maternar cuando el reloj biológico está avanzado. “En estos escenarios aparece la voluntad procreacional, que prioriza el deseo y el compromiso de criar, aunque también plantea interrogantes éticos sobre los límites y el bienestar a largo plazo”, señala.

Para la especialista, más allá de la edad, una decisión de este tipo requiere evaluar las condiciones concretas de crianza. “Es indispensable contar con redes de contención sólidas, familiares, sociales o comunitarias, que sostengan la crianza de manera saludable”, sostiene. También considera importante contemplar los cambios en la energía a lo largo de las distintas etapas de la vida y la dimensión del tiempo, para garantizar una presencia sostenible para el hijo.

Por eso, Taburet destaca la importancia de un equipo interdisciplinario, integrado por profesionales de la medicina, la psicología y otras áreas, que pueda evaluar no solo la viabilidad biológica del tratamiento, sino también las expectativas, los recursos y la red de apoyo disponible. “Hacer circular la palabra es una herramienta protectora: permite que el deseo, las dudas y los temores se expresen y que la decisión se transforme en un proyecto compartido y consciente”, concluye.

Verónica Dema

Verónica Dema Editora de Actualidad en OHLALÁ! Licenciada en Ciencias de la Comunicación, Especialista en Prácticas Redaccionales. Tiene un Máster en Periodismo por LN/Universidad Torcuato Di Tella. Dedicada a temas de géneros, cultura y sociedad.